CIRUJANA DE FORMACIÓN, LA VICEPRESIDENTA DE ASOMEGA ES NATURAL DE QUIROGA (LUGO)

Inmaculada Ramos: “Si la serología en Galicia es muy baja, eso es bueno. Para enfermar por el Covid-19, cuando más tarde, mejor”

| 02 Mayo 2020 - 13:37 h.
Inmaculada Ramos, vicepresidenta de Asomega.
Inmaculada Ramos, vicepresidenta de Asomega.

La Asociación de Médicos Gallegos (Asomega), con sede en Madrid, reúne en torno a sí a facultativos repartidos por todo el mundo. El pasado septiembre celebró en Santiago su I Encontro Mundial con el objetivo de reafirmar sus vínculos con la profesión, la vocación, los valores y también sus raíces. Inmaculada Ramos García, natural de Quiroga (Lugo), es su vicepresidenta. Cirujana de formación, la eclosión del coronavirus le coincidió con una crisis de lumbociática que le impidió colaborar, lo que le hubiera gustado, pese a encontrarse inactiva como médico. Dedicada sobre todo a la gestión sanitaria, actualmente tiene dos nuevos proyectos en marcha.

Pregunta. ¿Es fácil cambiar de actividad para un médico cuando se lo propone?

Respuesta. Para muchas cuestiones legales se necesita un médico, y hay pocos, por lo que es fácil cambiar de registro. Yo estaba en una multinacional con un ‘mix’ entre prestación sanitaria y farmacéutica. Fui directora médica en el Hospital Nacional de Parapléjicos y subdirectora médica en el Hospital Virgen de la Salud, en Toledo, y ahora quiero volver a la gestión sanitaria con dos proyectos que afronto con mucha ilusión.

 

P. ¿Y por qué ha dejado la cirugía?

R. Finalicé mi formación como cirujana de digestivo en un momento en el que no había manera de trabajar como cirujano. Fueron tres años intentándolo en varios sitios y, finalmente, me reconvertí a la gestión sanitaria. Años después, cuando ya estaba muy bien colocada y con mucho trabajo en gestión, se abrieron los nuevos hospitales de Madrid y parecía que había más salidas, pero el periodo de formación de un cirujano, que es muy largo, requiere continuidad y si no es así, se pierden las manos para volver a la cirugía. Lo que no descarto es volver a la medicina, porque médico sí que soy, muy médico. Ahora mismo acabo de recibir una llamada para asesorar a un paciente. O sea, que médico sigo siendo.

 

P. ¿Cuál es su grado de implicación con la colectividad gallega en Madrid?

R. En Madrid hay tres o cuatro colectividades grandes de profesionales de Galicia, la de abogados, la de periodistas y la de médicos. Yo pertenezco a Asomega (Asociación de Médicos Gallegos), que agrupa a médicos gallegos en todo el mundo, en la cual estoy en la Junta Directiva como vicepresidenta. Y estamos realizando bastantes actividades. El año pasado estuvimos en Santiago con el primer Encuentro Mundial de Médicos Gallegos, al que le pusimos mucha ilusión, y estamos esperando a ver si el Covid-19 nos deja repetirlo el año que viene.

 

P. Por entonces, nada hacía presagiar esta pandemia. ¿Cómo es posible que se haya desatado una crisis sanitaria de tal magnitud en tan poco tiempo?

R. En aquel momento no había ningún motivo para pensarlo, aunque hay personas que hace años ya pronosticaron que nos afectaría una pandemia de un virus. Pero es cierto que, en términos reales, el año pasado no había ningún motivo para pensarlo.

 

P. ¿Lo pronosticaron en términos científicos?

R. Ahí está la famosa presentación de Bill Gates, que dijo que nos mataría un virus informático. Era un poco una presentación filosófica, pero por el devenir de la historia y por todas las veces que con anterioridad se han desatado pandemias, que son cíclicas en el tiempo, no se podía descartar. Esa presentación es muy cierta y está muy bien verla.

 

P. Dice que se considera muy médico. ¿Cómo está viviendo esta situación como profesional de la Medicina?

R. Lo vivo con mucho sufrimiento, sobre todo en las primeras semanas. Coincidió que en ese momento yo no estaba en activo, y aunque me quise incorporar como voluntaria a donde hiciese falta, porque hacían falta muchas manos, lamentablemente comencé a padecer una lumbociática que me tuvo once días metida en la cama y con dolor casi un mes, y todavía tengo algo. Entonces lo viví con mucho sufrimiento, porque yo le ponía cara a todos los que estaban en los hospitales, donde tengo muchos amigos y compañeros médicos y lo que ellos me iban transmitiendo era desolador. Mi sentimiento fue de mucha impotencia y tristeza por ellos. La verdad es que sí.

 

P. A pesar de su situación personal, ¿se ha podido sumar de alguna manera a esta lucha contra el coronavirus?

R. Me he podido sumar a nivel de apoyo solidario en grupos de ‘makers’ que están fabricando mucho material sanitario: pantallas de protección para los sanitarios y sujeta-gomas para las mascarillas, porque están los profesionales con las orejas a punto de sangrar y algunos sangrando, de tener tantas horas las mascarillas sujetas con gomas detrás de las orejas. Estas nuevas mascarillas no son buenas, no son las que atan por toda la cabeza, y se están haciendo unos dispositivos, a modo de prendedor, para enganchar la goma por detrás y que no se apoye en las orejas. Estoy colaborando a nivel social, porque hay gente que está pidiendo ayuda para colectivos como la asociación contra el cáncer, que también tienen problemas en estos momentos, y con grupos de voluntarios para ayudar en los comedores sociales. Esa es la aportación que estamos haciendo en mi familia.

 

P. ¿Cómo se siente cuando ve la evolución de este virus y los estragos que está causando en compañeros de profesión y en la población en general?

R. Pues me siento dolida por el hecho de que no se hubiese previsto un poco mejor. Es cierto que hubo pocos meses para preverlo y prepararlo, pero algo de tiempo hubo, y el problema es que no se hizo nada. No estábamos preparados y eso es una obviedad. Porque, a estas alturas, que los hospitales sigan recibiendo material de protección por parte de la sociedad es que todavía faltan y faltaban medios. La presión asistencial ha bajado, eso da un alivio, y hay esperanza de que esto pase pronto, pero la huella en los médicos va a ser muy grande, porque han pasado jornadas de muchas horas, con falta de medios, con falta de liderazgo que se han ido supliendo con el trabajo de grandes profesionales. Estos días se han roto los departamentos estanco y han sido los profesionales de la medicina los que han sacado adelante la crisis, pero no por una dirección hecha desde las altas instancias, sino que ha sido los propios hospitales los que se han organizado. Hubo falta de previsión y no se puede entender. Lo entenderemos más adelante, porque sí había indicios de que algo grave podía pasar. Sin embargo, llegaron las noticias y no fueron permeables a un cambio de conducta y en la prevención, sino que daban a entender que el peligro estaba muy lejos.

 

P. Se pudo hacer más desde el punto de vista político, pero todo parece que a nivel médico no se pudo responder mejor. ¿Es esa su percepción?

R. A nivel médico, de tratamiento hacia el virus, el problema es que todavía no se le conoce bien. Tenemos muchísimas lagunas y aún estamos viendo cuáles son los efectos, cómo se presenta, cuál es el mecanismo de acción del virus, cómo está la patología, cómo se desarrolla. Eso sí que era imprevisible y se fue aprendiendo medicina a medida que se iba viendo a los pacientes. Por otra parte, los médicos y las enfermeras y el personal sanitario están ahora empezando a respirar y es ahora cuando pueden comenzar a recopilar la información que han cogido para sacar conclusiones. Los médicos han hecho ya bastante y bastante rápido, pero al principio no podían levantar la cabeza del paciente.

 

P. Viendo lo que estaba ocurriendo en China, se difundía la idea de que estábamos ante los efectos de una gripe. ¿Por qué la clase médica y científica no levantó más la voz a nivel mundial para alertar, al margen de lo que podían decir las autoridades políticas?

R. Por qué no caló el hecho de sacar un movimiento a la acción con alguna medida de preparación… para mí, es una gran incógnita y se aclarará. Es cierto que la OMS (Organización Mundial de la Salud) estuvo lanzando mensajes de preparación, pero la declaración de pandemia se dio cuando se dio, no fue muy temprana. Los criterios estrictos para declarar pandemia no se daban porque no se estaba propagando el virus a otros países, pero a lo mejor el mensaje no fue lo suficientemente claro o no llegó a los receptores que tenían que escucharlo y ahí es donde se debió de perder y no caló.

 

P. Cuando habla con sus compañeros que estuvieron trabajando en primera línea, ¿qué le cuentan? ¿qué impresiones saca?

R. Muchos médicos de Asomega cayeron enfermos, y eso produce mucha tristeza y preocupación por ellos. Los que formamos parte de la Junta Directiva, que nos comunicamos en un grupo, coincidimos en apreciar la desolación de los primeros días. Había médicos, como el doctor Álvarez de Mon, que reconocía que estaba en la zona cero. Porque Alcalá de Henares sufrió una eclosión terrible con una cantidad de fatalidades y muertos altísima; y el doctor Julio Ancochea, en el Hospital de la Princesa, igual. Era una sensación de impotencia tremenda y había que suplir las carencias con su esfuerzo y su trabajo y ¡claro que lo suplieron!, a costa de enfermar muchos de ellos y de fallecer. Yo, gracias a Dios, cercano, no conozco ninguno.

 

P. Los primeros test en Galicia apuntan a una inmunidad muy baja. Explíquenos, ¿qué significa esto? ¿Nos perjudica o nos beneficia?

R. Significa que en esa comunidad el virus no se ha diseminado entre la población en el mismo nivel que en otras. Lo que se está viendo es que las personas a las que se les está haciendo el test dan negativo, lo que quiere decir que no han estado expuestas al virus y que no han desarrollado la enfermedad. Por tanto, no tienen anticuerpos. Eso ¿es bueno o es malo? Es bueno en el sentido de que ha estado protegida la población y el índice de morbilidad y las complicaciones de una infección han sido muchísimo menores que en otros sitios. En consecuencia, ha habido menos fallecimientos. Eso es bueno para el primer momento. Ahora ya estamos preparados. El problema es que si dicen que el 70% de la población vamos a tener que contagiarnos, pues quedan todavía muchas más personas que lo van a padecer. Lo bueno es cogerlo lo más tarde posible porque será cuando los tratamientos estén más evolucionados, empiecen a salir los resultados de los ensayos clínicos que se están haciendo y surjan las vacunas. O sea que, cuanto más tarde, mejor. Si la serología fue muy baja en Galicia en esta primera ola, que fue malísima, eso fue muy bueno. Para enfermar por el coronavirus, mejor lo más tarde posible.

 

P. ¿Por qué tiene que haber tanta gente contagiada? ¿Por qué vamos a llegar al 70%?

R. Porque el virus está ahí y al final nos vamos a contagiar de una manera o de otra, como con la gripe estacional. El problema es que esta gripe, en personas con determinadas características, debido a una edad más avanzada o que padezcan determinadas patologías previas, desencadena una reacción al virus de una gran magnitud, y eso le genera un problema de salud por lo que muchos fallecen. Lo que quisimos en un primer momento es que hubiese el menor número de pacientes infectados para que los sanitarios tuviesen capacidad de atender a aquellos que enfermaban, sobre todo, gente con una esperanza de vida muy alta, gente joven. Ahora, como ya estamos preparados y ya sabemos más de la enfermedad, se producirán nuevos casos, pero escalonadamente, porque estamos poniendo medidas preventivas, y si alguien cae enfermo, lo hará con mayores probabilidades de pasar la enfermedad.

 

P. De producirse un rebrote en otoño, ¿sería más fuerte o más suave?

R. Las previsiones, por lo que estoy leyendo, son que, si hubiese un rebrote, en principio, no sería de la magnitud del primero. Hay países que están teniendo ese repunte con menos casos de enfermos, y, por tanto, menos casos de enfermos graves y defunciones. En principio, y por lo que ya sabemos y por las medidas tomadas, será de menor envergadura que el primero que hemos sufrido.

 

P. Como persona que forma parte de esos más de 78.000 gallegos en la capital, ¿cómo valora su experiencia de trasladarse de Quiroga a Madrid? ¿Echa de menos su tierra?

R. Con morriña. Eso, los gallegos, lo tenemos siempre; siempre nos acordamos de nuestra tierra. Por otro lado, Madrid es una ciudad con muchísimas oportunidades y donde el trabajo profesional se puede desarrollar enormemente. Me hubiese gustado emigrar de Quiroga a Lugo o a Santiago, pero las circunstancias fueron así. Me casé con un gallego que vivía en Madrid y me vine para aquí.

 

P. ¿Conserva familia en Quiroga?

R. Sí, aunque cada vez quedan menos. Solemos ir una vez al mes y ahora llevamos desde marzo sin poder ir, ni por Semana Santa ni por la Feira do Viño. A ver si en junio, por San Antonio, puede ser. De ser así, iremos con más ganas.

 

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