En 1943, la Federación Agraria de La Estrada y la Unión Estradense se funden en el Centro Partido Cultural de La Estrada

| 8 de febrero de 2019, 10:21
Almuerzo realizado con motivo de la inauguración de la sede social.
Almuerzo realizado con motivo de la inauguración de la sede social.

Hacia 1939, los residentes en Buenos Aires del Ayuntamiento de La Estrada se encontraban agrupados en dos entidades: La Federación Agraria de La Estrada y la Unión Estradense. Constituían dos emblemas, dos estandartes, pero un solo ideal: su amor a la morriña, esa tierra que les vio nacer.

Un año más tarde, un movimiento joven nutrido de nuevos ideales y nuevas costumbres, que sentía admiración por todo lo emanado del suelo natal, comenzó a gestarse. Es entonces cuando apareció por primera vez la idea de tener una sola ‘Estrada’ en Buenos Aires, dejando de lado las pasiones y el personalismo.

El año 1941 fue testigo del tesón con que estos jóvenes emigrantes estradenses se abocaron a la tarea de alcanzar los objetivos prefijados. Lo primero que hicieron en pos de la fusión de estas dos instituciones fue designar, cada parte por su lado, una Comisión encargada de hacer viable la unión. 

Dentro de este marco, la Federación Agraria de La Estrada nombró a José Fernández Caramés, Andrés Villaverde, Francisco Porto, Serafín Rendo, José Calvo y Ramiro Porto, para que en su nombre llevasen adelante las gestiones de unificación. Por su parte, la Unión Estradense designó a Albino Vieites Varela, José Lagos, José María Sánchez, Manuel Miguez, Jesús Brea y Manuel Quinteiro, para idéntico cometido.

Llegados a 1942, la armonía entre los dos centros estaba más cerca de la utopía que de la realidad. Intereses en disputa y demasiado ego en algunos dirigentes fueron los principales obstáculos. Sin embargo, estos escollos fueron superados un año más tarde cuando se aprobó, en ambas agrupaciones, la fusión por decisión de la mayoría.

Tras renunciar las dos Comisiones Directivas, se celebró, el 23 de octubre, la primera Asamblea General Ordinaria. Poco después se nombró como primer presidente a Justo Tato.

Fueron sucediéndose así las décadas, hasta llegar a nuestros días con una institución que muchos consideran ejemplar dentro de la colectividad española de Buenos Aires. 

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