REALIZA UN PROYECTO EMPRENDEDOR TRAS UN MÁSTER EN INVESTIGACIÓN EN EDUCACIÓN

Belén Casal: “En Galicia hay mucho valor y mucha calidad; falta que los gallegos se lo crean un poco”

| 18 de octubre de 2020, 19:23
Belén Casal, junton a su esposo y su hija.
Belén Casal, junton a su esposo y su hija.

Están en edad laboral, cuentan con una formación académica contrastada y son emprendedores. Además, tienen ascendencia gallega, lo que se convierte en determinante a la hora de elegir Galicia para instalarse y desarrollar desde esta comunidad los proyectos empresariales que tienen en mente. Con motivo de la implantación de las becas BEME por el Gobierno autonómico, muchos son los jóvenes, sobre todo de Latinoamérica, que pueden ver cumplido su sueño de vivir en la tierra de sus progenitores e identificarse con la cultura que les han inculcado desde pequeños, aunque en la distancia. Belén Casal Gil se encuentra entre ellos.

De padres gallegos (de Barciademera y Piñeiro de Areas, en Pontevedra), nació en Uruguay hace 31 años y en 2018 llegó a Galicia con su familia (su esposo y su hija, Estela, de tres años) para ampliar conocimientos, gracias a la iniciativa de la Xunta de ampliar las ayudas a la formación a los emigrantes y descendientes de este colectivo. 

Belén estudió Comunicación Social en la Universidad Católica de Montevideo, con la que colabora desde hace tres años en una línea de investigación sobre ‘Migraciones de ida y vuelta’, y realizó un máster ‘online’ de Migraciones Internacionales en la Universidad de Comillas. No en vano, ella es hija de la emigración. Vivió dos años en Italia mientras su esposo realizaba un máster, pero el contacto con Galicia desde su infancia le marcó y siempre supo que era en esta comunidad autónoma –llena de pastos y arboledas y regada por el mar, en la que tampoco faltan importantes alusiones de carácter cultural y monumental– donde quería vivir. Y para “toda la vida”, porque “nos gusta mucho Galicia y nos interesa vivir toda la vida aquí”, confirma.

Fue gracias a la concesión de una beca BEME que se desplazó de Montevideo a Santiago de Compostela para cursar un máster de Investigación en Educación que le sirviera de complemento a su formación y le abriera las puertas al emprendimiento, una actividad en la que ya se inició, a la que puso nombre, ‘Identikit’, y que consiste en ayudar a emprendedores y empresarios a poner método en la comunicación. De ahí la elección del máster, centrado en su primera fase en la metodología cuantitativa, porque “sin metodología es más complicado todo”, dice. El objetivo es saber “cómo hacer las cosas para que se tenga cierto respeto por los datos”, apunta Belén, quien añade: “La metodología nos va a hacer distinguir cuándo una información es fidedigna o cuándo un testimonio es valioso”.

En su caso, trabaja “académica y profesionalmente con contenidos, con información”, y “todo sustentado con metodología”. Su proyecto se dedica más que nada “a la narrativa” y a orientar “a una marca o a una empresa en su presentación; dirigirla hacia dónde se tiene que relacionar, qué es lo que tiene que decir y cómo lo va a decir”. Es un “pretrabajo” que se inicia antes de comenzar a comunicar; una manera de “empezar a diseñar qué es lo que esta empresa va a definir” y se trata de un área de la comunicación en la que “en Galicia no se está trabajando”, asegura la empresaria. 

Sus clientes son medianas o grandes empresas que “están en un periodo de cambio” y a los que se les ayuda a “diferenciarse de otras marcas”. Como ejemplo, alude al caso de una artesana que vendía mermeladas, pero que, en realidad, “hacía mucho más que mermeladas”, lo que, gracias a la orientación que recibió de Identikit, desencadenó “en una nueva presentación de marca que aporta un mayor valor agregado” al producto, comenta.

El proyecto, que lidera junto con su esposo –de origen italiano, quien cursa un doctorado en Galicia–, tiene su complejidad, porque “emprender es difícil”, reconoce, aunque en su caso, asegura que el desarrollo de la pandemia juega un poco a su favor. En un momento en el que la actividad empresarial está un poco en reposo, o en espera, parece que iniciar un proyecto nuevo exige menos prisas y más tiempo para modelarlo, da a entender Belén. Y hacerlo en el contexto de Galicia parece, para ellos, una buena idea, porque en la comunidad autónoma “hay mucho valor y mucha calidad”, aunque bien es cierto, “falta un poco de autoestima; falta que los gallegos se lo crean un poco, porque hay cosas buenas”, asegura.

El mundo empresarial se le antoja “fértil” para sus propuestas y Galicia parece un buen lugar para su proyecto emprendedor, ya que, si bien al principio el empresario se muestra un poco “reticente” a asumir sus postulados, una vez entienden las bondades de lo que le están ofertando, “ahí la actitud cambia”, asegura.

 

 

Ayuda económica

Belén Casal forma parte de ese ya amplio grupo de descendientes de gallegos que aprovechó el tirón de las becas BEME para hacer realidad su sueño de adentrarse de lleno en sus orígenes, porque “sin la beca nunca hubiera elegido venir a estudiar a Galicia por la etapa de mi vida en la que estaba”, asegura. “Si bien me imaginé siempre vivir en Galicia, nunca tuve la posibilidad, y no sé si sin ayuda me hubiese aventurado”, reconoce. El caso es que “el máster nos ofrece inserción social” y las condiciones elementales para afrontar los gastos que lleva implícito un cambio de residencia, añade. Y es que, sin ayuda económica “sería muy difícil llegar y emprender”, pero eso es algo que ocurre “en cualquier lugar del mundo”, dice Belén, quien está a la espera de recibir algún dinero más de la Xunta por su actividad emprendedora.

Como beneficiaria de las ayudas al estudio, anima a otras personas en su misma situación a apostar por una beca de las que concede la Secretaría Xeral de Emigración, porque, si bien es cierto que no es fácil en ningún lugar, cursar un máster es una posibilidad para integrarse, ya que, a su entender, el mundo académico puede servir de ayuda. La clave está en “salir y contactar con gente”, en “hacer lo mismo” que en el país de residencia. 

“A los que están allá, les diría que se animen si quieren y tienen la posibilidad”, porque estarán en un lugar “con una hermosa calidad humana y de vida”. Y también, que “realmente, Galicia no está tan lejos de América”.

A los que están aquí y, como es su caso, están todavía estabilizándose, les manda igualmente un mensaje: “Que piensen que hay días que son oscuros, pero hay que mantener la frescura; seguir saliendo y vinculándose, porque vale la pena”.

 

 

Veranos en Galicia y contacto con la colectividad

Las visitas frecuentes a Galicia y el contacto permanente con la colectividad gallega en los países de acogida a través de sus instituciones son aspectos que marcan de manera intensa a las nuevas generaciones de descendientes de emigrantes. Belén Casal, que creció en Montevideo relacionándose con la cultura y las gentes de Galicia a través de las entidades –“Me crié ahí, que es como una miniburbuja”, dice– no es ajena a estos condicionantes. “Si te crías con esos valores, todo tu ocio y toda tu sociabilidad la haces con esas personas de la emigración, que son tu familia”, asegura. Por eso, reconoce que siempre tuvo “mucho contacto con la colectividad” y que de adolescente practicó baile gallego y se sumó a otros proyectos de la Xunta, como los campamentos de verano. Más adelante, formó una asociación para difundir la cultura gallega en Uruguay.

Además, pasó largos veranos en Barciademera, donde nació su padre, y, ya se sabe, ¡¡¡la tierra tira!!! Por eso, no es de extrañar que, con esos mimbres, se haya desencadenado su pasión por Galicia y por vivir en ella. 

 

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