EL HASTA AHORA EMBAJADOR DE ESPAÑA EN VENEZUELA ABANDONÓ EL PAÍS EL DOMINGO

Jesús Silva: “Mientras yo he sido embajador aquí, no se han cometido actos ilícitos o ilegales en la Embajada”

| 11 de noviembre de 2020, 9:13
Silva Fernández, despidiéndose en una videoconferencia con los miembros de la Red Consular Honoraria, en la que intervino también el cónsul general Juan José Buitrago de Benito.
Silva Fernández, despidiéndose en una videoconferencia con los miembros de la Red Consular Honoraria, en la que intervino también el cónsul general Juan José Buitrago de Benito.

El embajador de España en Venezuela, Jesús Silva Fernández, dejó el domingo 8 de noviembre el país iberoamericano con el deseo de que se logre un acuerdo entre el gobierno de Nicolás Maduro Moros y la oposición, “y poner así fin a la crisis política, para dar paso a la paz, la prosperidad y el progreso”, manifestó.

Silva Fernández vuelve a su país luego de que el Gobierno de Pedro Sánchez rebajara su representación diplomática en Venezuela. De esta manera, el embajador será reemplazado por un encargado de negocios, en la figura de Juan Fernández Trigo –hasta ahora embajador español en Cuba–, ya que España cuestiona la legitimidad de Nicolás Maduro como presidente del país, según informó a finales de octubre la responsable para Iberoamérica y del Caribe del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y de Cooperación de España, Cristina Gallach. “Tanto España como la Unión Europea (UE), queremos para el país un futuro que permita progresar y que sus ciudadanos puedan desarrollarse en paz, con dignidad y que haya prosperidad para todos y, para ello, es necesaria una solución democrática y pacífica a la crisis de Venezuela”, explicó el embajador a medios de comunicación, entre ellos ‘Crónicas de la emigración’.

Silva Fernández dirigió la misión diplomática española en Venezuela durante tres años y medio, “muy intensos, difíciles a veces”, en los que ha “intentado tender puentes con las partes y seguir la máxima de la política exterior” en el país, que “es la de mantener cauces de diálogo e intentar ayudar a superar la crisis”.

Desde su llegada, el diplomático vivió momentos de tensión que trató de resolver por la vía del diálogo entre los distintos interlocutores y poniéndose siempre a disposición de quienes abogaron por la negociación como fórmula de solución a los problemas de Venezuela.

Antes de partir hacia Madrid, recordó cuando, en el año 2017 y recién llegado al país iberoamericano, vivió el primer encuentro entre las partes en conflicto, con el expresidente del Gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero como mediador. “Ha habido varios intentos de diálogo. El primero, al poco tiempo de llegar yo, en 2017, se puso en marcha un proceso de negociación entre el Gobierno y la oposición que, inicialmente, fue secreto, y tuvo lugar en la residencia de la Embajada de España con el expresidente Rodríguez Zapatero de mediador”.

“Siempre hemos sido muy respetuosos con los procesos internos de Venezuela, hemos evitado cualquier tipo de injerencia y, en este caso, pusimos a disposición todo el apoyo y la infraestructura de la Embajada y del Gobierno español para facilitar el proceso de acercamiento entre las partes, sin intervenir”, precisó.

Posteriormente, se produjeron otros intentos de negociación, como “el que hubo en Santo Domingo o el proceso de Noruega, que siempre contaron con el apoyo de los distintos gobiernos de España” que, aseguró, “han hecho todo lo posible para que ese diálogo pudiera llegar a algún acuerdo. Desgraciadamente, no ha sido posible”. “Yo lo que quiero, sobre todo, es que haya una reconciliación entre los venezolanos y que haya una solución a la crisis (...), que los venezolanos puedan decidir libremente su futuro realmente”, añadió.

El diplomático español aseguró que siempre tuvo “buen diálogo” con las autoridades venezolanas, a pesar de las tensiones que se produjeron en determinados momentos de su etapa en el país. “Siempre hubo un diálogo muy franco y muy leal y, aunque no siempre hemos estado de acuerdo, la interlocución ha sido muy fluida, no solo con el canciller, Jorge Arreaza Montserrat, sino también con otros miembros del Gobierno; siempre hemos intentado ser leales y mantener ese cauce de diálogo con todas las partes”, explicó.

Agregó que, “hasta, prácticamente, los últimos días”, ha tenido siempre relaciones “muy constructivas” y leales con las autoridades venezolanas en muchos ámbitos distintos. Las últimas semanas de Silva Fernández en Venezuela se vieron marcadas por la salida del dirigente opositor Leopoldo López Mendoza, el pasado 23 de octubre, de la residencia del embajador, en la que permanecía como huésped desde el 30 de abril de 2019, cuando abandonó el arresto domiciliario que mantenía desde el 2017, que le había sido concedido tras casi tres años en la prisión militar de Ramo Verde (Los Teques), estado de Miranda.

La marcha de López Mendoza desató la crítica de Maduro al Ejecutivo español y al embajador, por considerar que el país europeo y su representante en Venezuela ayudaron al opositor a huir, extremo que Silva negó.

“No está justificada la crítica a España ni a la Embajada por la salida de Leopoldo López Mendoza, porque no es cierto que haya habido ninguna colaboración. Nosotros fuimos anfitriones en su momento y, como huésped, se va cuando quiere y fue una decisión personal, sin que nosotros tuviéramos ninguna intervención”, aclaró el diplomático. “En mi caso, más siendo un embajador saliente, me han utilizado como chivo expiatorio y yo lo entiendo, pero no lo comparto y, sobre todo, no es cierto que haya habido algún tipo de complicidad o comportamiento que no sea el estricto de un diplomático”, añadió.

Insistió en que no tuvo “ningún comportamiento que no sea el estrictamente debido de un embajador”. “Eso lo he cumplido siempre a rajatabla, todas las normas propias de un embajador”. Asimismo, reiteró que la sede diplomática “nunca ha sido un centro de conspiración ni se ha planificado nada, al menos en mi conocimiento”, rechazando así las reiteradas acusaciones del Gobierno.

“Cuando ha habido alguna acusación de ese tipo, hemos pedido pruebas para poder acogernos a unos hechos que pudieran ser demostrados y no hemos obtenido ninguna prueba de que eso fuera cierto”, explicó Silva Fernández. “Mientras yo he sido embajador aquí, no se han cometido actos ilícitos o ilegales en la Embajada, por lo menos siendo yo consciente de ello”.

El embajador, quien confesó que Venezuela le “ha marcado”, no ocultó su amor por el país ni su intención de volver a visitarlo algún día: “Espero volver a Venezuela porque es una tierra maravillosa, con gente que quiere mucho a España y yo quiero mucho a Venezuela. Es una experiencia que me ha marcado. Uno se siente fácilmente venezolano cuando está aquí, porque es muy acogedora, sobre todo con España y con los españoles”.

Para el embajador “ha sido un gran honor, un privilegio representar a España en Venezuela, pero también ha sido un gran placer conocer este país, que es maravilloso”.

Pero además de confesar su amor por el país, reconoció su preocupación, como diplomático y como español, por los problemas y los intereses en juego entre España y Venezuela.

“Es un país que nos preocupa como españoles. Todo lo venezolano nos es muy próximo, hay una historia en común, hay muchas familias que son hispano-venezolanas, hay muchos venezolanos en España y, por todos esos motivos, son muchos los intereses en común y son, por tanto, muchísimas las responsabilidades y obligaciones”, concluyó.

 

“Amigo de la causa venezolana”

El Pleno de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela declaró a Jesús Silva “amigo de la causa venezolana por la recuperación de la democracia en Venezuela, de la libertad, el respeto a los derechos humanos”.

Una iniciativa inédita que mide el impacto de la gestión de Silva Fernández, quien fue expulsado en 2018 durante tres meses como represalia por las sanciones europeas contra del Gobierno de Nicolás Maduro. El diplomático nacido en Sevilla (Andalucía) regresó a la Embajada tras ser declarado persona non grata, “otro de los ‘récord Guinness’ posibles en revolución… (Silva) se mantuvo firme y en abril de 2019 acogió en la residencia de la Embajada de España al opositor Leopoldo López Mendoza como huésped”, reconoce la misiva firmada por Juan Gerardo Guaidó Márquez, presidente encargado, y los vicepresidentes Juan Pablo Guanipa Villalobos y Carlos Berrizbeitia Gilliberti.

La declaración incluye una solicitud: “Que continúe pendiente de la situación en Venezuela y ejerza toda la presión posible a título personal ante la sociedad internacional, sobre su conocimiento de primera mano de lo que se vive hoy por hoy en nuestra nación”.

“Estoy muy emocionado, muy honrado por el acuerdo. No se trata de un tema personal, sino del compromiso de la Embajada y de España con la causa de Venezuela. Vamos a estar siempre comprometidos con buscar una solución para Venezuela y mantener los cauces de comunicación con todas las partes para ser útiles en busca de una solución”, reconoció Silva Fernández en una entrevista con ‘Crónicas de la emigración’.

Desde su llegada a Caracas en 2017, el embajador abrió de par en par las puertas de la legación diplomática a la sociedad civil, a la oposición y también a miembros del Gobierno, con quienes ha mantenido puentes durante tres años y medio. De hecho, nada más decidirse su expulsión en 2018 por presiones de Diosdado Cabello Rondón, número dos de la revolución, fue la propia Cilia Gavidia Flores, esposa de Maduro Moros y “primera combatiente revolucionaria” la encargada de negociar con el Gobierno español para el regreso de Silva Fernández.

La Embajada de España también se convirtió en un refugio para los familiares de los presos políticos. Las gestiones españolas permitieron que varios de los prisioneros, incluidos los de doble nacionalidad, recuperaran la libertad. Uno de ellos, Lorent Enrique Gómez Saleh, fue excarcelado y escoltado hasta Madrid por el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe, Juan Pablo de Laiglesia.

“Estoy muy emocionado”, reconoció Silva Fernández. Designado durante el Gobierno de Mariano Rajoy, el embajador también se mantuvo durante el primer gabinete de Pedro Sánchez y durante el actual Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos, cuyos principales dirigentes mantuvieron lazos muy estrechos con el chavismo.

El Gobierno de Pedro Sánchez adelantó el relevo de Silva Fernández cuando faltaban seis meses para completar los tradicionales cuatro años al frente de una embajada. Una decisión enmarcada en la nueva política hacia Venezuela diseñada en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y de Cooperación estrechamente ligada a las gestiones de Josep Borrell desde Bruselas.

Esta estrategia apoya la iniciativa liderada por el opositor Henrique Capriles Radonsky de Primero Justicia (PJ), que al principio amagó con presentar una lista a las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre pero que a la postre tuvo que dar marcha atrás al negarse el Partido Socialista Unidos de Venezuela (PSUV), por lo que España reconoce, de momento, a Juan Gerardo Guaidó como presidente encargado.

 

Exhumación de José Gregorio Hernández

El embajador Silva Fernández asistió, a escasos días de su partida, a la ceremonia de exhumación de los restos del doctor José Gregorio Hernández en Caracas, quien será elevado a los altares como beato de la iglesia católica, y así lo mostró en una publicación en su cuenta de Twitter @jesussilvaf en la que detalló que “atendiendo hoy la invitación del Sr. Cardenal Porras en la ceremonia de exhumación de los restos del Dr. José Gregorio Hernández, próximo beato venezolano. Honrado de poder acompañar en este homenaje a una figura respetada y venerada por el pueblo venezolano”. El diplomático expresó su júbilo al ser invitado a este solemne acto, al que calificó “uno de los más emotivos de mi vida”.

 

Su visita al Centro Vasco de Caracas causó polémica

Un pequeño grupo de socios del Centro Vasco de Caracas (Euskal Etxea), cercano a la izquierda radical separatista, ha criticado con saña el almuerzo de homenaje que la Junta Directiva de la entidad ofreció el domingo 1 de noviembre a Jesús Silva, embajador de España en Venezuela, quien estuvo acompañado del cónsul general en Caracas, Juan José Buitrago de Benito. A una semana de su partida, una de las Euskal Etxea más antiguas de las 195 repartidas por todo el mundo –con casi 80 años de vida–, recibió con honores al jefe de la misión diplomática española.

“Es el primer embajador español invitado a la Euskal Etxea de Caracas (EEC)... pero claro, no lo publicitamos demasiado antes de realizarlo, precisamente para evitarnos la lluvia de críticas", explica Ibane Azpiritxaga Zubizarreta, presidente de la institución. Precisamente por eso, Azpiritxaga Zubizarreta niega que fuera un “homenaje”, y lo califica de simple despedida. “Pero queríamos agradecerle sus desvelos por la comunidad en estos años”, subrayó.

La Euskal Etxea de Caracas es la más batasuna del mundo. No sólo por quienes fueron sus fundadores –exiliados y prisioneros de la Guerra Civil–, sino porque Venezuela ha sido refugio durante décadas de etarras.

Algunos por opción propia; otros, deportados desde Argelia tras el fracaso de las negociaciones que mantuvo el Gobierno de Felipe González con la organización terrorista ETA (Euskadi ta Askatasuna). “Ya han pasado décadas desde el exilio de nuestros abuelos y aquí algunos hemos evolucionado”, apuntó un visionario presidente del Centro Vasco.

El Centro Vasco trata de vivir institucionalmente alejado de los avatares políticos en la madre patria en lo que toca a sus actividades. Tanto que, en conversación con su presidente, queda claro que no muchos de sus socios llaman así a España, se quedan simplemente con “Euskadi”. De hecho, el Centro Vasco de Caracas es reconocido como el más ‘abertzale’ de las casi 200 casas que mantiene Euskaletxeak, la Dirección para los Ciudadanos y las Colectividades Vascas en el exterior, del gobierno autonómico.

Aun así, en ese ambiente fue homenajeado Jesús Silva. “Fue un almuerzo muy agradable, con mezcla de comida vasca y venezolana”, explica Azpiritxaga Zubizarreta.

Fuentes del EEC, indicaron que el exquisito obsequio servido incluía croquetas y pimientos de padrón de entrantes, y como plato fuerte un mero en salsa verde. A los postres, arroz con leche y natillas. Y todo ello regado con ‘txakolí’ y finalmente, un patxarán.

Este medio puedo conocer que Jesús Silva Fernández se despidió por videoconferencia de otros centros españoles de Venezuela, y también por esa herramienta electrónica de la Red Consular Honoraria, donde pudieron participar los cónsules honorarios de España en el estado de Anzoátegui (recurrente a los de Sucre y de Monagas) Richard Barreiro y Olmedo; al de Aragua, Emilio López Pablos; Carabobo (recurrente a Cojedes) Roberto Carlos Freire Esaa; Lara (recurrente a Portuguesa y Yaracuy) Daría González Barandela; y el vicecónsul honorario en Nueva Esparta, Salvador Reglá Puig.

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