EL DIRECTOR, LUIS GARCÍA MONTERO, DESGRANÓ EL BALANCE DEL CURSO 2019-2020

Los ingresos del Cervantes caen por la pandemia, pero la institución tiene “ánimo y fortaleza” para superar la situación

| 7 de octubre de 2020, 9:11

El Instituto Cervantes apuesta por superar con “ánimo y fortaleza” la “situación difícil” que atraviesa por el “fortísimo” impacto de la pandemia que ha generado pérdidas de 18 millones de euros en lo que va de año. Una situación económica “complicada” que “nos permite flotar, más que navegar”, reconoció este martes su director, Luis García Montero, quien avanzó en rueda de prensa los datos más destacados de la marcha de la institución, que expondría esa misma tarde ante el Patronato en el Palacio Real del Pardo (Madrid). Tras su informe, intervendrían la ministra de Asuntos Exteriores, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y cuatro patronos: Mario Vargas Llosa y Mariano Barroso de manera presencial, y Eduardo Mendoza y el peruano Carlos Herrera por vía telemática. Cerraría la reunión anual el Rey.

García Montero, acompañado por Carmen Noguero, secretaria general, desgranó el balance del curso 2019-2020, marcado por la crisis del coronavirus. Las matrículas para estudiar español han caído un 9% (suman 135.736), los cursos un 5,6% (15.333), los candidatos al Diploma de Español DELE un 50% (58.912) y los aspirantes al certificado SIELE un 28%. En cambio, las inscripciones a las pruebas CCSE (conocimientos constitucionales y socioculturales de España, necesarias para obtener la nacionalidad por residencia) aumentaron un 13%.

Los actos culturales descendieron a 4.882, y hubo que cancelar unas 900 actividades programadas. Los asistentes aumentaron hasta los dos millones, de los cuales 800.578 fueron presenciales, y casi 1,2 millones (mucho más que en años anteriores) siguieron las actividades en línea. Por su parte, la red de bibliotecas, con 1,4 millones de documentos y 55.000 socios, se ha reforzado, y la actividad de la biblioteca electrónica aumentó un 450%.

En cuanto a la situación actual de los centros, varía mucho en función de cómo golpea la pandemia. Casi el 90% de las sedes han abierto con algún tipo de actividad presencial, a veces, solo administrativa para matrículas, información al público, etc. Europa y los centros de Pekín y Tokio han avanzado mucho hacia la normalidad y ya acogen, por ejemplo, exposiciones presenciales. En el lado opuesto se encuentran Brasil y la India, que padecen una situación “muy difícil”. 

Este año solo se ha puesto en marcha un nuevo centro, el de Dakar (Senegal), el primero del África subsahariana. García Montero confía en reforzar la presencia del Cervantes en otras zonas de ese continente en colaboración con ‘Mujeres por África’. También apuesta por volver a Gibraltar: “Será una magnífica medida reabrir un centro que no debió cerrarse nunca”, dijo. Por su parte, el proyecto de instalarse en Los Ángeles, epicentro de la cultura hispanohablante en Estados Unidos, en 2021 se verá retrasado.

Los ingresos propios que obtiene por la actividad académica (clases de español) y certificadora (diplomas) habían caído hasta el pasado mes de septiembre en 18 millones de euros, y se prevé que el descenso roce a final de año los 25 millones.

 

“Nuevos horizontes” para la enseñanza a distancia

Los efectos económicos de la pandemia que obligaron a cerrar los centros se compensaron en parte con una fuerte apuesta por lo digital: se reforzaron los cursos en línea, lo que permitió frenar la caída de alumnos, si bien la enseñanza por internet generó menos ingresos porque se abarataron las clases y se hicieron ofertas para fidelizar a los estudiantes.

Una estrategia que va a continuar en el futuro próximo ya que ofrece evidentes ventajas. “Las clases ‘on line’ han abierto nuevos horizontes, y ha crecido la demanda de cursos de español en países donde no estamos presentes”, explicó García Montero. Para ello, “estamos pensando en nuevas transformaciones tecnológicas” y en reforzar la digitalización, para lo cual desveló que se trabaja para optar a fondos europeos que agilizan la transformación digital.

No obstante, insistió en que el Instituto Cervantes “tiene una clara voluntad presencial” para divulgar el español, cuya situación actual es de “seguridad y fortalecimiento”. Aunque se prevé que la importancia de nuestra lengua empiece a decaer a mitad de este siglo, el prestigio del español está “en un nivel muy alto”. Los últimos datos sobre su peso actual y proyecciones de futuro se darán a conocer la próxima semana en la presentación del ‘Anuario 2021 El español en el mundo’, que como todos los años elabora el Instituto.

Entre los proyectos del nuevo curso destaca el carné Comunidad Cervantes, que ofrecerá nuevas ofertas y otros beneficios para potenciar el turismo idiomático.

También se va a reforzar la diplomacia cultural a través de la Red Canoa, una plataforma integrada desde el pasado junio por el Cervantes, la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Caro y Cuervo de Colombia y el Centro Inca Garcilaso de Perú (país que acogerá en 2022 el próximo Congreso Internacional de la Lengua Española). En breve se sumarán a Canoa la Universidad de Buenos Aires y el Estado de Jalisco (México), donde se celebra la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la más importante del mundo hispanohablante.

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