ES COFUNDADOR, JUNTO A RAÚL GIL, DE LA PLATAFORMA VOLVEMOS.ORG

Diego Ruiz del Árbol: “Poner la lupa en las empresas que hacen las cosas bien es nuestra manera de atraer retorno”

| 27 Julio 2018 - 13:40 h.
De izda. a dcha., Raúl Gil, Cristina Navas y Diego Ruiz del Árbol, en el curso de la UNED de Pontevedra, los pasados días 19 y 20 de julio.
De izda. a dcha., Raúl Gil, Cristina Navas y Diego Ruiz del Árbol, en el curso de la UNED de Pontevedra, los pasados días 19 y 20 de julio.

Su experiencia en el exterior les ha dado el bagaje suficiente para conocer la realidad de los españoles que residen fuera e idear métodos modernos para que las administraciones puedan contactar con ellos y facilitarles el retorno en condiciones laborales y empresariales óptimas. Porque en calidad de vida, “España es un país maravilloso” y lo necesario ahora es conseguir que las empresas se adapten a los cambios para “atraer talento”, asegura Diego Ruiz del Árbol, cofundador, junto a Raúl Gil, de la plataforma Volvemos.org. Acompañados por Cristina Navas, los pasados días 19 y 20 de julio explicaron su metodología de trabajo en el curso de migraciones de la UNED Pontevedra.          

Pregunta. ¿Cuál es su cometido como asociación?

Respuesta. Allá donde haya un emigrante con voluntad de retorno que manifieste su deseo de volver y se haya puesto en contacto con nosotros a través de nuestra página web, allí estamos. Cuando una administración pública se interesa por procurar el retorno de todo ese talento que se fue por la crisis, nuestro trabajo consiste en ayudarles a contactar con ellos, utilizar su lenguaje, sus medios tecnológicos, sus procesos, a invertir bien los medios económicos y humanos que ponen al servicio de ese objetivo. En los tres años que llevamos trabajando, hemos desarrollado una metodología de trabajo y hacemos una labor de consultoría para ayudar a las administraciones a que sean capaces de facilitar el retorno de ese colectivo.

P. ¿Trabajan con alguna administración en concreto?

R. Estamos trabajando con 11 administraciones españolas. A nivel municipal, con los ayuntamientos de Barcelona, Baracaldo y Córdoba, y a nivel autonómico, con los gobiernos de Castilla y León, Extremadura, Castilla-La Mancha, La Rioja, Baleares y con el Cabildo de Gran Canaria.

P. ¿Para qué clase de emigrantes está pensado su proyecto?

R. Son emigrantes que tienen unas particularidades determinadas. Son gente con una formación y unas expectativas muy altas porque están trabajando en Alemania, Reino Unido o Francia en buenos trabajos, bien remunerados. Aun así, quieren volver, por motivos personales, básicamente y, teniendo en cuenta esas particularidades, nosotros ayudamos a las administraciones a que puedan descifrar todas las claves y el retorno se pueda producir.

P. ¿Qué experiencia les avala para llevar a buen término este propósito?

R. Nuestro proyecto nace de nuestras propias experiencias personales. En mi caso, estuve diez años viviendo en Berlín, que fue donde conocí a Raúl [Gil Benito], quien estuvo allí residiendo cuatro años, y contamos con un tercer socio, un francés, Sebastián, que lleva en España quince años, además de Cristina Navas, que retornó de Reino Unido. Concretamente, Raúl y yo estuvimos trabajando en proyectos de apoyo a la comunidad española en Alemania y ese es el punto de partida del proyecto. Lo que nos avala son nuestros casos de éxito. El más claro es el programa de retorno de Castilla-La Mancha, que está siendo una revolución, tanto a nivel de ratio de emigrantes retornados como a nivel de transformación de la Administración pública, formación y motivación de funcionarios, utilización de nuevos medios basados en las nuevas tecnologías, como el skype... Es un proceso de renovación también de la Administración Pública del cual se benefician los funcionarios.

P. ¿Supone esto una nueva forma de trabajar en estos procesos de retorno?

R. Sí, claro. Por ejemplo, en el caso de Castilla-La Mancha, trabajamos con los empleados de las oficinas de empleo que ofrecen asesoramiento a parados de larga duración. Si se les plantea el reto de ofrecer asesoramiento a una persona que está, por ejemplo, a dos mil kilómetros, ni la propia infraestructura ni los procesos de trabajo están adaptados para ello. Pensamos que, para atender estos casos, la administración tiene que sufrir una transformación; una mejora, y el uso de la videoconferencia es una de las que se han implementado para estos supuestos. Con esta medida, los orientadores de empleo pueden realizar mejor su trabajo, y esto es algo de lo que se beneficia todo el mundo, no solo los que están fuera. Estos, por supuesto, van a recibir asesoramiento y, al tiempo, pueden ver la cara de las personas que les está asesorando y establecer una relación personal y una comunicación mucho más fluida que a través de ‘email’. Nosotros defendemos que este tipo de proyectos es una punta de lanza para mejorar la forma de trabajar en España.

P. ¿Se perciben diferencias entre la manera de optimizar los recursos entre las administraciones que se guían por estos métodos y las que no?

R. Pues sí, porque se da el caso de administraciones que no inciden en el momento de la decisión. Por poner un ejemplo, en el caso de Castilla-La Mancha, se está ayudando a las personas a tomar la decisión en el lugar en el que se encuentran. Se les está poniendo un empleado público que les ayuda a mejorar su currículum, su carta de presentación, que les aterriza en el territorio, les explica cuál es el encaje que pueden tener en el territorio al que quieren volver. Se les está ayudando a tomar una decisión correcta y, en ese sentido, creo que es una posición más avanzada que lo que se hace en otras administraciones. Tenemos que tener en cuenta que las personas que están fuera han sufrido un proceso de desvinculación de su administración pública, por eso hay que hacer un trabajo de revinculación. El mensaje tiene que llegar con un lenguaje correcto, por las vías correctas y a los potenciales usuarios de estos servicios.

P. ¿Y eso no se está haciendo así desde las administraciones?

R. Nosotros ponemos siempre el ejemplo de Andalucía, que tiene un plan de retorno con un presupuesto de nueve millones de euros. Es un presupuesto que, pese a suponer una cifra tan alta, no hay un solo andaluz que lo conozca. En 2017, en este programa tan exitoso en Castilla-La Mancha se gastaron 300.000. De qué vale gastar millones de euros si luego no puedes gastar 10.000 en políticas de marketing; en hacerlo llegar a personas que son potenciales beneficiarios. Hay que pensar que, a veces, no es tanto una cuestión presupuestaria como entender la complejidad del problema al que nos enfrentamos. Para que el retorno de un emigrante en Europa se produzca, hay que darle muchas seguridades.

P. ¿Y el ejemplo a seguir es Castilla-La Mancha?

R. Sí. Nosotros siempre ponemos a Castilla-La Mancha como paradigma de las cosas bien hechas. Ellos tienen una plataforma, su propio Volvemos, con la que trabajan. Nos han planteado un problema y nosotros les hemos ayudado a crear una infraestructura que resuelve ese problema. Nosotros simplemente somos consultores, consejeros. A día de hoy, ya llevan más de un año con el plan y son plenamente autónomos y nosotros derivamos a nuestros usuarios de esa región a esa plataforma.

P. Habla de éxito de la gestión de Volvemos, pero ¿en qué se traduce?

R. Tenemos una plataforma que es moderna, los empleados públicos se implican, se usa un lenguaje adecuado y alejado del lenguaje burocrático y existen mediadores que actúan como ‘ángeles de la guarda’ del potencial retornado. Son personas con formación en asesoramiento laboral y su labor es fundamental.

P. Desde la creación de Volvemos y hasta la fecha, ¿cuáles son sus resultados?

R. A día de hoy tenemos 8.200 emigrantes en nuestra base de datos que entran en nuestra página web, rellenan un formulario, nos cuentan un poco su historia personal y nos hablan de sus expectativas. Todos esos datos, dependiendo de las administraciones que contactan con nosotros, los vamos usando y les vamos comunicando su información de interés.

P. ¿Cuáles son las barreras para el retorno?

R. Son muchas. Desmontar una vida después de años viviendo en un lugar es más costoso que irse. En mi caso personal así lo he vivido. También las altas expectativas salariales son un hándicap, el freno a la carrera laboral, renunciar a metodologías modernas de trabajo, encontrarse con un jefe demasiado presencialista (ellos hablan a veces de un jefe español), tiranía en el empleo, horas extras impagadas. Nosotros tratamos de desencallar esas barreras para que el retorno pueda ser un hecho.

P. Pero la realidad en España es la que es. ¿Cómo se consigue convencer a esa gente para que retorne?

R. Poniendo la lupa en quien hace las cosas bien. Hemos encontrado empresas que están haciendo las cosas bien y tratamos de enseñar que hay sectores en los que se pueden conseguir buenas condiciones laborales, como es el de la informática en el que ahora mismo hay mucha demanda y muy poca oferta. Por eso, las empresas se tienen que poner las pilas y hay algunas que ya están empezando a escuchar qué quieren esas personas para empezar a atraer el talento. Y esas personas quieren capacidad de teletrabajar, buenos salarios, horarios flexibles, nada de presencialismos ni jefes tiranos. Las empresas que no se adapten a estas nuevas metodologías no serán capaces de atraer el talento. Nosotros les recomendamos a las administraciones que sean muy estrictas con las condiciones de las empresas. Por ejemplo, que no den ayudas a empresas con contratos de menos de tres años; o que hagan seguimiento de los que retornan para comprobar que sus expectativas se cumplen. Les recomendamos que sean flexibles con los emigrantes y estrictos con las empresas.

P. ¿Cuánto tiempo se tardará en España para ponerse al nivel de las empresas europeas?

R. No sé, pero diría que mucho. Lo que sí es cierto es que esta bola de nieve la estamos echando a rodar ahora y cuantas más empresas se sumen a este cambio, más grande será, más fuerza tendremos.

P. Incluso los que retornan pueden contribuir a ello, ¿no?

R. Sin duda, quién mejor que la persona que ha vivido otra realidad mejorada para implementar esos cambios. Nosotros pensamos que España es un país maravilloso para vivir, hagamos pues de España un país maravilloso para trabajar. Esa lanza la tienen que enarbolar las personas que han visto que existen sitios maravillosos para trabajar y que quizá no eran tan maravillosos para vivir. Nosotros, que tenemos sol, que tenemos una cultura cercana y familiar –lo que es un valor incalculable–, hagamos de él un país con metodologías modernas y lo tendremos todo.

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