ANALIZA LOS MOVIMIENTOS EN PANDEMIA EN SU BOLETÍN ‘HISTORIA DE LAS MIGRACIONES’

El Centro de Documentación de las Migraciones pide precaución con los datos de españoles a Reino Unido en 2020

| 10 de julio de 2021, 13:54

Reino Unido se situó a finales de 2020 como el principal país receptor de españoles que salieron al exterior en ese año de pandemia (15.085). Sin embargo, el Centro de Documentación de las Migraciones, en un artículo sobre los movimiento migratorios en 2020 –incluido en su boletín número 44 de ‘Historias de las migraciones’–, apunta a que tales datos “deben tomarse con precaución”, teniendo en cuenta que “muchos residentes españoles” en ese país “han optado por darse de alta consular” ese año para obtener el obligado permiso de residencia (EU Settlement Scheme), que conlleva ventajas en el acceso “al empleo y a la vivienda”, así como a servicios esenciales como “la sanidad, la educación o las ayudas sociales”, además de permitir “entrar y salir del país”.

Bajo el título ‘No, la pandemia no ha detenido los movimientos migratorios: una nota de urgencia’, el artículo con el que el Centro de Documentación de las Migraciones aborda la situación migratoria en España el pasado año contextualiza los datos del Ministerio del Interior respecto a las entradas y salidas del país durante todo 2020 y destaca que “la pandemia no detuvo la emigración al extranjero”, pese a que esta se redujo un 15,8% con respecto al año anterior. Con 249.477 salidas en 2020, frente a las 296.248 de 2019, la emigración en España fue liderada ese año por extranjeros (183.184), recoge el artículo, en el que también se señala que del total de personas que salieron de España el pasado año, 66.293 eran españoles, frente a los 52.511 que entraron, lo que arroja un saldo negativo de -13.782 personas. Ello indica que “en 2020, se rompió la tendencia de los dos años anteriores” en los que “continuaron emigrando españoles al exterior”, aunque los saldos fueron entonces “levemente positivos”, registrándose 4.426 en 2018 y 8.366 en 2019. 

El estudio constata que la emigración de los españoles “continúa de forma acíclica respecto del curso de la economía”, ya que ni el ciclo de “bonanza económica” que se dio en el sexenio 2014-2019 ni ahora tampoco la pandemia, “logró revertir” el “ciclo general de emigración española que se inició en 2010, a partir de la aguda crisis económica de 2008”. Ello puede deberse, según apunta, a las condiciones laborales que existen en España.

“Los ERTE –prosigue– y otras ayudas destinadas a paliar los efectos sociales y económicos de la pandemia no han modificado en lo esencial las condiciones del mercado de trabajo español en el que una desmedida (y descausalizada) temporalidad en el empleo y unos bajos salarios conducen a la precariedad como característica central de ese mercado laboral”.

Por el contrario, la pandemia ha contribuido a “poner al desnudo los altos precios de la vivienda para la fuerza de trabajo en España”, señala el artículo.

Sobre la inmigración, pese a las limitaciones a la movilidad, durante el año pasado se establecieron en España 465.721 personas que, “con ser un volumen significativo”, representa un 37,9% menos que el año anterior. Al respecto, reconoce la importancia que este movimiento poblacional tiene para España, ya que “la llegada de inmigrantes ha contenido el declive de la población nativa española”, al tiempo que “pone en cuestión el sellado de fronteras”. 

A fecha de 1 de enero de 2021, el país contaba con 47.394.223 habitantes, 61.609 más que en idéntica fecha del año anterior. Ello se debió a un saldo migratorio positivo de 216.244 personas, lo que compensó un saldo vegetativo negativo de 153.167 personas.

“Obviamente, la pandemia, al incrementar el número de decesos, contribuyó significativamente a ese saldo negativo”, apostilla el artículo, que también repara en el freno que la pandemia supuso para la llegada entre marzo y abril a Alemania, Francia, Reino Unido y también a España de mano de obra extranjera dirigida a la recogida de las cosechas, que “se perderían, de no mediar la llegada de trabajadores temporeros”.

De ello se deduce, apunta, que “no existe un recambio generacional de la fuerza de trabajo en España si ha de depender en exclusiva de la población nativa”.

No obstante, hace hincapié en que es la mano de obra extranjera la que se sitúa en “trabajos esenciales para la comunidad, a menudo mal pagados y desvalorizados”.

“Los temporeros extranjeros del campo son, a menudo, víctimas de explotación y abusos laborales”, denuncia, acogiéndose a los datos de la Inspección de Trabajo, que desvela que desde mayo de 2020 y hasta comienzos de marzo de 2021, se registraron “2.012 infracciones en un total de 7.057 visitas, imponiendo multas por valor de 12,5 millones de euros”.

El artículo también alude a la inmigración irregular a Canarias, que, según datos del Ministerio del Interior, registró 23.023 entradas el pasado año, un 756,8% más que el año anterior, y la vincula con la que a lo largo del año entra en España por vía terrestre y marítima, que el pasado año ascendió a 41.861 personas, un 29% más que en 2019.

Con todo, “la inmigración irregular a Canarias” que “ha supuesto un drama humanitario”, desde el punto de vista demográfico constituye un “fenómeno menor”. “Y ello en un país” como España, en el que “año tras año –también en 2020– crece la población debido a que un saldo migratorio positivo compensa con creces un saldo vegetativo negativo”, señala.

 

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