TRIBUNA ABIERTA DE DAVID CASAREJOS

Ayer Bannon y Trump, hoy Cummings. A este ritmo nos quedamos sin villanos pronto

| 18 de noviembre de 2020, 8:56
Casarejos
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Dominic Cummings ha salido de 10 Downing Street con una caja de cartón con sus posesiones. Una escena que se ha adelantado un mes a la fecha esperada y que habrá forzado una fiesta espontánea en todos aquellos que tenían que aguantar a este personaje que dictaba la vida política del país. Sin haber sido elegido por nadie.

La semana pasada fue Steve Bannon, de la manita de Trump, el que podíamos ver cómo de una vez por todas dejaba de tener la llave de una Casablanca en la que logró una gran influencia, y los eventos en Estados Unidos probablemente hayan tenido que ver mucho con cómo se desencadenan los acontecimientos en Reino Unido una semana después.

Boris no cuenta con apoyos y Dominic Cummings solo lograba dimisiones continuas en el equipo menguante y con Biden debilitando aún más su posición frente a la Unión Europea, parece que es hora para que las ratas salten del barco.

Horas tardó en saltar un Primer Ministro como David Cameron del proyecto del Brexit, y de lo contento y desahogado que se quedó tras informar de su decisión de dimitir no pudo reprimir cantar para si mismo mientras daba la espalda a la prensa para entrar por última vez su residencia oficial.

Theresa May tuvo que lidiar con el proyecto de ruptura aun cuando ella solicitó el voto para seguir en la Unión Europea durante la campaña del referéndum… pero la falta de candidatos, unido a la posibilidad histórica de poder convertirse en Prime Minister, hizo que ella fuera la encargada de dar salida a este proyecto.

Duró lo que duró y durante mucho tiempo, tras retrasar decisiones, pedir prórrogas varias veces, y tener que enfrentarse en su partido a dos facciones radicales, al final dimitió en junio de 2019, tras las heridas autoinfligidas por la arrogancia de adelantar elecciones que debilitaron a su partido (perdiendo la mayoría).

Igualmente, las prisas mostradas cuando se activó el articulo 50 sin un plan claro para lograrlo en el plazo de 2 años, el fallido repetido slogan de Brexit significa Brexit (aún no sabemos lo que quería decir), y las innumerables sesiones en el Parlamento en el que todo los que se lograba era mostrar un país dividido, con una elite intentando materializar la bravuconada de salir de la Unión Europea, colmaron la paciencia de la señora May, a la que muchos ya denominaban la peor Primer Ministro de la historia… no habían visto a Boris en acción.

Desde julio de 2019 nos dirige el conocido Boris Johnson, conocido por su incorreción política, sus salidas de tiesto, su lista de hijos legítimos e ilegítimos, y aquella historia sobre las dos columnas para ‘The Telegraph’ en las que escribió en una de ellas una defensa a ultranza a seguir en la Unión Europea, y una segunda columna en la que optaba por solicitar la salida sorprendiendo al mismo David Cameron. Finalmente optó por la segunda… apuesta que le salió bien.

En artículos previos decía: “Este es un mercado a la Puerta de nuestra casa, preparado para ser explotado aún más por las empresas británicas”, “el coste de membresía parece bastante pequeño para todo ese acceso que te da. ¿Por qué queremos darle la espalda?”.

En su carrera como PM rápidamente llamó al señor Cummings, para enrolarle en sus listas, a pesar de que dentro de su partido había grandes dudas sobre los intereses y la reputación de un mercenario como Dominic Cummings, pero igualmente le precedía el éxito de la campaña del Brexit en 2016.

La noticia de su salida del gobierno como asesor principal de Boris Johnson ha producido una cascada de comunicados, declaraciones, y signos de alivio… pero quizás el daño esté hecho.

Lord Heseltine, que fue vicepresidente de John Major, ha dicho que “no puedo pensar en alguien que haya hecho tanto daño a este país en tan poco tiempo.”

Otro parlamentario conservador, Andrew Rossindell, mostraba su preocupación sobre si esto sería una señal de posible traición en el tratado final con la UE.

En pleno encierro durante la Covid-19 se recordarán los viajes desde Londres hasta Durham y la excursión a Barnard Castle para confirmar que veía bien como para conducir de vuelta a Londres… y sus repuestas a la prensa tratando a la población británica como estúpidos y mostrando creerse por encima de la ley le alejan del retrato que Benedict Cumberbatch interpretó en la película ‘Brexit: The Uncivil War’, y le acercan más a los villanos de Jame Bond.

La salida de Cummings y la llegada de Biden facilitan o, mejor dicho, empujan al gobierno a tener que tomar una decisión rápida en los próximos días sobre la relación futura con la Unión Europea.

Sin Cummings gritando al resto del personal de 10 Downing Street y sin Trump ofreciendo el apoyo de EE UU, todo favorece al diálogo, a que se agache la cabeza, y que se acepten condiciones de la Unión Europea que con Dominic a bordo, no se podrían tomar.

El nivel de paro en Reino Unido es el más alto que se recuerda en mucho tiempo con el 4.8%, un punto por encima de marzo 2019, y muy lejos de los máximos históricos en pleno Thatcherismo en marzo del ’84 con el 11.8%.

Sin desear nada malo a nadie, esperemos que Dominic Cummings, por el bien de la sociedad británica, sea uno de esos parados durante una temporada muy larga, ya que lo poco que se le ha conocido trabajando ha supuesto malas noticias para todo el país.

Quizás esta noticia y la de Bannon/Trump sea lo que mejor que nos ha dado el 2020.

Sin estas dos piezas no se entendería muchos de los males que se están padeciendo, y ese crecimiento en terraplanistas, negacionistas, Brexiteers y Trumpistas.

2021 pinta mucho mejor esta semana tras anuncios de vacunas, resultados en elecciones, y nuevas incorporaciones a las listas de desempleo a los dos lados del Atlántico.

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