Tradición y devoción en la Festividad de la Virgen de las Nieves, en Cagua

| 07 Septiembre 2015 - 12:18 h.
Pedro Eloy González, Raúl Martín, Candelaria de Martín y Conchita Cruz ante su patrona.
Pedro Eloy González, Raúl Martín, Candelaria de Martín y Conchita Cruz ante su patrona.

Los palmeros residentes en Cagua, estado Aragua, conmemoraron, el domingo 2 de agosto, la Festividad de la Virgen de las Nieves, manifestación de la devoción que sienten hacia su patrona a pesar de la distancia y del tiempo pasado en tierras lejanas. Un año más, desde primeras horas de la mañana fueron congregándose canarios, españoles de otras regiones y venezolanos procedentes de diferentes lugares del país convocados por la junta directiva de la Hermandad Nuestra Señora de las Nieves (HNSN) para unirse a la celebración en honor a la Señora de la también conocida como la ‘Isla Bonita’.
Puntualmente, bajo un sol radiante, la imagen salió de la iglesia en la sede de la institución con los sones de la Agrupación Folclórica ‘Coros y Danzas de La Gomera en Venezuela’. En procesión, hizo el recorrido hasta el altar en el que se celebró una misa de campaña oficiada por el sacerdote Christian González con el acompañamiento musical de la Rondalla ‘Guanarteme’ del Hogar Hispano de Valencia (HHV), bajo la coordinación de José Mora Medina.
El padre González ofreció la eucaristía por los fieles y por los devotos de la virgen, a la vez que felicitó a la entidad por la festividad. Asistieron a la ceremonia los directivos de la institución, encabezados por Marino Álvarez Hernández; el consejero de Asuntos Culturales, Moisés Morera; el consejero de Empleo y Seguridad Social, Juan Santana; el cónsul honorario en Aragua, Luis Carlos Doallo; el vicecónsul honorario en Guárico, José Junquera; el delegado del Gobierno de Canarias, Jacinto Pérez; así como el expresidente del CRE José Mora; el presidente de la Fundación Nuestra Señora de las Nieves de Cagua, Martín Pérez; y el director de ‘Canarios en el Mundo’, Antonio Álamo.
Rita Estévez, conductora de la ceremonia religiosa, presentó una fotografía de la Virgen de las Nieves, situada en lugar preferente del altar, donada por el consejero de Asuntos Culturales de la Embajada de España, Moisés Morera Martín, natural de la isla de La Palma.
Igualmente, Estévez dirigió, con la profesionalidad que la caracteriza, el acto de presentación de las delegaciones folclórico-musicales invitadas procedentes de varios estados de Venezuela. El público, que disfrutó del espectáculo musical, también tuvo ocasión de saborear la gastronomía canaria con la degustación de platos y dulces típicos en una jornada de hermandad.


Nuestra Señora de las Nieves
Nuestra Señora de las Nieves es una antigua advocación mariana que se remonta al siglo IV y que está muy extendida en Italia, España, Iberoamérica y Portugal. También se venera en el Real Santuario Insular de Nuestra Señora de las Nieves, situado en el término municipal de Santa Cruz de La Palma (Canarias, España). La Virgen de las Nieves es la patrona de la isla de La Palma.
Es en la actualidad la imagen mariana más antigua de Canarias, y la segunda advocación más antigua del Archipiélago, tras la Virgen de Candelaria (Patrona de Canarias) en Tenerife. Ya que la Virgen de las Nieves llegó a ser venerada por los antiguos benahoritas (aborígenes palmeros). Se cree que posiblemente, la imagen pudo llegar a La Palma o bien como restos de un naufragio de algún barco o introducida por algunos misioneros mallorquines que estuvieron por Canarias antes de la conquista.
La leyenda dice que el rey aborigen Bentacayse fue llevado por las Misiones Cristianas (que intentaban evangelizar la isla) a donde sus antepasados habían depositado la imagen de la Virgen, por la que sentía íntima devoción. El rey Bentacayse le dio gracias a la Virgen y exclamó: “Tener Ife” (que en idioma guanche significa monte blanco, de la misma raíz surge el nombre ‘Tenerife’), y desde entonces la Virgen (hasta ese momento llamada Santa María de La Palma) es invocada como ‘Nuestra Señora la Virgen de las Nieves’.
La imagen de Nuestra Señora de las Nieves es una escultura modelada en terracota y policromada, de estilo románico tardío en transición al gótico, que se sitúa cronológicamente a finales del siglo XIV, sobrevestida con ricas telas (túnica roja, manto azul y orla dorada) y aderezada con cuantiosas joyas a partir del siglo XVI. Mide 82 centímetros de altura y se trata de la efigie mariana de mayor antigüedad del archipiélago canario, siguiéndole a continuación la Virgen de la Peña de Fuerteventura (que data del siglo XV, mientras que Las Nieves del siglo XIV). Su tesoro y su joyero se estiman entre los más valiosos, abundantes y en continuo incremento, debido a la fe y la generosidad de sus feligreses. La imagen se encuentra entronizada en el Real Santuario Insular de Nuestra Señora de las Nieves situado en los altos del municipio de Santa Cruz de La Palma, en una zona de monte y entorno natural.


La Bajada
En 1676, La Palma sufría “el invierno más seco de la década”, situación que había llevado el hambre, la desolación y la muerte a la capital y a los campos de la isla. Esta situación de penuria coincidió con la segunda visita pastoral del obispo de Canarias, Bartolomé García Jiménez, de origen sevillano, que había prolongado su estancia en la isla debido a la amenaza de los piratas berberiscos que entonces infectaban las aguas del archipiélago, al acecho de nuevas presas, entre ellas el mitrado, impidiendo de ese modo su salida de la isla. En aquella ocasión fue informado por los regidores del Antiguo Régimen y por los sacerdotes Melchor Brier y Juan Pinto de Guisla, que habían sido alumnos suyos en la Facultad de Cánones de Salamanca, “de la especial devoción que hay en esta isla con la Santa Imagen de Nuestra Señora de las Nieves, Patrona de toda ella, de cuyo patrocinio se vale en todas sus necesidades”, por lo que dispuso que se trajese a la Iglesia Parroquial de El Salvador de la capital de la isla, Santa Cruz de La Palma, “para que, colocada en ella, en trono decente”, se celebrase la octava “con mayor solemnidad y asistencia del pueblo”.
Hoy día, esta romería lustral se celebra el primer domingo de julio desde 1945, siendo la Virgen bajada el segundo sábado de dicho mes hasta la Parroquia de la Encarnación en donde hace noche, para al día siguiente entrar en la ciudad y hospedarse en la Parroquia Matriz de El Salvador. La imagen permanece en Santa Cruz de La Palma hasta el día de su onomástica el 5 de agosto, cuando es subida de nuevo a su santuario del monte. Es la única bajada de Canarias en la cual la Virgen no sale de su municipio, pues su santuario se encuentra dentro del término municipal de Santa Cruz de La Palma aunque a las afueras de dicha ciudad. La más reciente bajada fue entre julio y agosto de 2015 y la próxima será en 2020.

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