EL PRESIDENTE DE LA FICA DENUNCIA QUE LA AYUDA QUE DA EMIGRACIÓN NO CUBRE LOS GASTOS DE LAS ENTIDADES

Manuel de Barros: “Los centros hacemos asturianía fuera de Asturias y eso también requiere de inversión”

| 6 de marzo de 2021, 14:39
Manuel de Barros Canuria copia
Manuel de Barros, presidente de la FICA.

La Dirección General de Emigración del Gobierno de Asturias dedica en estos tiempos de pandemia la misma subvención que venía destinando a gastos de funcionamiento de los centros del exterior antes de que se redujeran las actividades, y lo mismo sucede con la FICA (Federación Internacional de Centros Asturianos), que percibe incluso un poco menos, según denuncia su presidente, Manuel de Barros. 

La reunión del Consejo de Comunidades Asturianas, el pasado 15 de febrero, dejó constancia de que los centros necesitan cada vez mayor inyección económica para su mantenimiento, debido a la falta de actividad, lo que les impide conseguir ingresos. Sin embargo, la Dirección General de Emigración mantiene el mismo presupuesto de años anteriores y la realidad es que dichas partidas “no lo cubren todo”, denuncia De Barros, quien, en un comunicado emitido a la conclusión del cónclave, ya dejaba constancia del deseo de los dirigentes de que pronto se pueda normalizar la situación.

El dirigente de la FICA considera que estas entidades son las que hacen asturianía fuera de Asturias, y eso también requiere de inversión”. Por el contrario, todo ese trabajo y proyección “no se ve traducido en ayudas económicas”, denunció estos días a ‘Asturias en el Mundo’.

Casi todos los centros que Asturias conserva en el exterior cuentan con restaurantes y sidrerías, entre otros establecimientos, que están cerrados debido a las restricciones por el coronavirus, lo que genera “problemas económicos”, tanto en Europa como en América y también en España, remarca. 

Respecto a las políticas que se deberían llevar a cabo al respecto, contrapone la que está desarrollando el departamento de Emigración del Gobierno asturiano con la que lleva a cabo la Xunta, que ya el año pasado, cuando se desató la pandemia, apostó por incrementar la cuantía destinada a gastos de funcionamiento de estas entidades con el fin de que pudieran disponer de más liquidez para afrontar las cantidades fijas que conlleva al mantenimiento del centro, como pueden ser el alquiler, la luz o el agua, entre otros. En el actual ejercicio, con las entidades igualmente sin poder realizar actividad, más que la que se puede llevar a cabo a través de las redes sociales, la Secretaría Xeral de Emigración de la Xunta volvió a incrementar la cuantía destinada a este concepto hasta 1,2 millones de euros.

“El problema es que no hay actividad”, remarca De Barros, y eso se deja sentir en la economía de las instituciones, que añaden a los problemas de falta de liquidez los derivados de una pandemia de estas características, que está dejando un elevado coste también en vidas humanas. “Los centros tienen un nivel alto de envejecimiento de los socios y muchos se han muerto”, comenta, con pesar, el presidente de la FICA, quien observa a la población en general y a los socios en particular “muy desmoralizados”.

Pese a los problemas de liquidez, se muestra comprensivo con la situación y reconoce que “hay que ayudar a la gente que está mal”, sobre todo en países como Cuba o Venezuela. Esa es la respuesta que obtienen de la Administración en el momento en el que reclaman más subvenciones. “Se dice que ahora hay otros problemas; que hay que ayudar a la gente que está en Cuba y en Venezuela y a los retornados”, añade, por lo que, para sobreponerse a la situación, solo les queda seguir “peleando y luchando” para mantener a flote unas entidades que se concentran en mayor medida en Argentina, según informa el dirigente asociativo, aunque también se distribuyen por Brasil, Estados Unidos o Cuba.

La FICA cuenta actualmente con 65 centros asociados, dos de los cuales, la Casa de Asturias de Alcobendas y la de Guadarrama, han sido reconocidas recientemente con la ‘Asturianía’. Al respecto, el presidente de la Federación mostró su satisfacción y ahondó en la idea de que, tras la entrada en vigor de la Ley de Asturianía, en 2018, muchos de los centros existentes en América se decidan a ajustar sus estatutos a esta ley para poder disfrutar igualmente del mencionado reconocimiento.

De Barros confía en que al final del primer semestre se pueda normalizar un poco la situación generada por el Covid-19 para poder viajar y poder entregar la Carabela de Plata al expresidente de Principado Javier Fernández, lo que no se pudo hacer efectivo el año pasado.

 

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