Opinión

Vigo, en el ‘Camino’ portugués por la costa

Isaac Otero | 18 de septiembre de 2021

“Llegados a Vigo, entonces importante villa marinera, los peregrinos encontraban la iglesia románica dedicada a Santiago Apóstol situada en el lugar de la ‘Areosa’, de cuya existencia ya se tienen noticias desde el año 1156 y de la que procede el relieve en piedra de ‘El Salvador’, que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, el cual había sido llevado al convento de las monjas del ‘Arenal’, cuando se trasladaron a éste los cultos de la arruinada iglesia de Santiago”, escribe Ernesto Iglesias Almeida en su estudio titulado El Camino Portugués de la costa: testimonio documental, incluido en el excelente libro El Camino portugués de la costa, editado por la ‘Asociación Amigos de los Pazos’, Artes Gráficas Vicus, Vigo, 2002. Dibujos y textos correspondientes a Grato Amor Moreno, además de otros autores como Inácio Fernandes da Rocha, Ernesto Iglesias Almeida y Carlos del Río Bouzas.

Es preciso recordar que, de esta primitiva iglesia de Santiago, asimismo se tiene noticia debido a la visita pastoral llevada a cabo el 11 de enero de 1529, estando presente Pedro de Carramal, teniente de cura, siendo rector de ella Francisco Domínguez. ¿Su valor? 12.000 maravedíes. Entre el inventario y propiedades figuran, entre otras, la viña de Lorenzo Pérez, la de Monteagudo y otra, encima de la iglesia, que llevaba el propio Monteagudo.

En Vigo –en las proximidades de la Colegiata– se encontraban los hospitales del Espíritu Santo y de la Magdalena. A juicio de Ávila y La Cueva, el primero de ellos se situaba al norte, calle en medio; y el segundo, en la plaza Real, donde se hallaba no hace mucho tiempo la Casa Consistorial. Ambos hospitales se reunificaron en uno el 19 de mayo de 1616 por decisión del obispo Don Juan García Valdemora. El 9 de abril de 1559 se realizó la visita pastoral al hospital y cofradía de la Magdalena, indicándose en el acta que poseía muchos bienes y propiedades, a fin de repararlo y hacer obras de caridad. Rememoremos aquella costumbre de cobrar “una raspada de sal” a cada nave que llegaba al puerto: algo similar a la empleada en la ciudad de Tui y sus “alfolíes”, para el hospital de su población.

En 1636 aparecen en el libro de cuentas del hospital de la Magdalena indicaciones acerca de los peregrinos a Compostela. Entre los años 1662 y 1665 se acogen en el hospital a marinos y soldados, a consecuencia de las guerras con Portugal. Entre las cuentas de 1684 figura el pago de una nueva caja y una imagen de la Santísima Trinidad con un crucifijo en las manos de madera pintada y dorada, para reemplazar la que estaba en la fachada del hospital, porque se había destruido durante una noche de tormenta. Por ella pagan 200 reales.

Entre los años 1724 y 1737 se encuentran en los libros de cuentas un gran número de peregrinos portugueses e italianos, franceses y holandeses, irlandeses y alemanes, así como de otros reinos de España. Estoy contemplando la hermosa talla de “Santiago Sedente”, que hoy admiramos en la iglesia neogótica de “Santiago de Vigo”, en el centro de la urbe. Prosiguiendo el viaje, los peregrinos saldrían de Vigo por Teis, Paradela, Trasmañó, Rande y Portela, hasta llegar al hospital de “Vilavella” de Redondela.

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