El inicio de “la Peregrinación”: Lisboa-Santiago
“Comenzaré a contaros que Lisboa es capital de Portugal, residencia de su rey, ciudad grandísima, y magnífica, habiendo gran cantidad de población, que para magnificarla los portugueses usan cierto proverbio: quien no vio Lisboa, no vio cosa buena. La ciudad tiene un soberbio puerto de mar, segurísimo, a la orilla del gran río Tajo, por el que introduce la mayor parte de las preciosísimas mercancías orientales, y de otras partes del mundo, y dicho puerto manda para fuera gran cantidad de mercancías a diversas partes de Europa”, leemos en las fervorosas páginas escritas por el viajero Nicola Albani en la ciudad lisboeta el 4 de febrero de 1744.
Rememoramos el emocionante comienzo de la “Peregrinación” a Santiago de Compostela, donde eternamente reposa el Apóstol Santiago. “El 2 de diciembre, al salir de la ínclita y gloriosa Lisboa después de comer y de andar cinco leguas sobre la ribera del mar, llegamos a la villa de Alberca, muy avanzada la noche. Nos levantamos al amanecer y caminamos sin descanso durante nueve leguas, llegando a la villa de Santarem, contemplamos una hermosísima y gran nave del rey, perfectamente equipada con todo, como no vimos otra ninguna. La tierra que cubre el recorrido de Lisboa a Santarem es muy fértil en todo, principalmente, en aceite, vino y sal en la costa, todo a manos llenas. Santarem está situada al lado del aurífero y afamado Río Tajo que la riega hasta llegar a aquel brazo de mar; es mayor aún que el Mein cuando pasa por Francfurt”, escribe Ieronimus Münzer, en Santarem, el 2 de diciembre de 1494.
Evocamos ahora aquella esplendente joya del “Xacobeo ‘99” merced a la publicación de la obra titulada Lisboa-Santiago. La espiritualidad y la peregrinación jacobeas, cuya edición corrió a cargo de la ‘Consellería de Cultura, Comunicación Social e Turismo’ de la ‘Xunta de Galicia’, 1998. Contemplamos el salvoconducto del Rey Juan II de Castilla para los peregrinos que “van a ganar” el Jubileo a Santiago, perteneciente al Archivo de la Catedral de Santiago de Compostela (carpeta 9, nº 20). El salvoconducto de los Reyes Católicos para los peregrinos que “van a ganar” el Jubileo a Santiago, 16 de enero de 1479, Santa María de Guadalupe, procedente del Archivo de la Catedral de Santiago (carpeta 9, nº 27).
Henos, en este punto, ante la Bula del Papa Julio II a la Cofradía del Apóstol Santiago, Roma, 17 de diciembre de 1504, que se halla en el Museo Municipal de Santiago, Fondo Hospital Real. “Los peregrinos, tanto pobres como ricos, han de ser caritativamente recibidos y venerados por todas las gentes cuando van o vienen de Santiago. Pues quienquiera que los recibe y diligentemente los hospeda, no sólo tendrá como huésped a Santiago, sino también al Señor, según sus mismas palabras, al decir en el Evangelio: ‘El que os reciba a vosotros me recibe a mí”, escribe el célebre Aymeric Picaud en el Liber Sancti Iacobi. Códex Calixtinus, V. 11, Compostela, ca. (hacia) 1150.
He aquí el Cristo Salvador. Puerta del Sagrario del Altar Mayor de Santa María de Montederramo (Ourense), obra de Mateo de Prado, 1662, en madera policromada, perteneciente al Museo Arqueológico de Ourense. Asimismo, Virgen con Niño, Anónimo, s. XIV, madera policromada, del Museo de la Catedral de Ourense.