Opinión

Arte, peregrinaciones a Compostela, testimonios históricos

“Sobre el tabernáculo está Santiago, a tamaño natural, en plata dorada y con una esclavina del mismo material por encima de sus hombros, ornamentada de piedras preciosas en lugar de conchas… Todo en oro y plata macizos, sentado en una silla, con el bordón en la mano”, leemos en las páginas escritas por Guillaume Manier, en Santiago de Compostela, noviembre de 1726. “La ciudad de Santiago está situada entre grandes montañas, es muy espaciosa y está rodeada por una única muralla con almenas que por una parte están llenas de violetas amarillas, que se ven desde lejos, y por la otra los muros están tan cubier tos de hiedra que parece un bosque: un ancho foso circunda la ciudad y por arriba del muro están las torres cuadradas de antigua fábrica que medían muy poco espacio unas de otras”, así escribe León de Rosmitbal y de Bladua en Santiago de Compostela, el 14 de agosto de 1466.

Arte, peregrinaciones a Compostela, testimonios históricos

Continuando nuestro periplo por la magna Exposición de “Galicia y la espiritualidad durante las peregrinaciones jacobeas”, enmarcadas en el conjunto artístico de Lisboa-Santiago. ‘Xunta de Galicia’, ‘Consellería de Cultura, Comunicación Social e Turismo’, bajo los auspicios del ‘Xacobeo’99’, obra publicada en Compostela, en 1998. En este punto nos detenemos ante la obra de Nicola Albani en papel: “Verídica historia o Santa Viaggio da Napoli a S. Giacomo de Galizia”, Nápoles, 1743. En Perugia. “Archivio del Centro Italiano di Studi Compostellani”. Fondo “Caucci”.

Visitamos la “Escena de los peregrinos en el Monte del Gozo” en un relieve de la Sillería Coral de la Catedral de Santiago, cuya autoría corresponde a Gregorio Español, ca. (hacia) 1596, en madera de nogal, perteneciente al Museo de la Catedral de Santiago. Luego, el “Martirio de Santiago el Mayor” en el “Liber Chronicarum” de Nüremberg, 1493. En Pontevedra, Biblioteca Pública del Fondo “Massó”. He aquí el “Santiago Sedente y Coronado”, taller compostelano, ca. (hacia) 1250, en granito policromado. ¡Y el “milagro”! El “Santiago Peregrino”, anónimo español, siglo XV, en alabastro. En el Museo de las Peregrinaciones, Compostela. Observamos el “Santiago Peregrino” de Francisco de Moure (1599-1601), en madera policromada, procedente de Santa María de Pixeiros en A Limia, Ourense.

“Hay un hermoso y soberbio hospital, capaz para mil enfermos. Las camas están dispuestas en forma de cruz y todos oyen la Misa que se dice en una sola capilla, situada en el medio, como una isla –escribe Domenico Laffi en ‘Viaggio in Ponente a S. Giacomo di Galitia e Finisterre’, Bologna, (1673)–. Tiene tres claustros soberbios (…) con un patio muy amplio en medio de todos ellos, con sendas fuentes verdaderamente hermosas, y distintas, con variadas formas dignas de verse, no tanto por su antigüedad cuanto por su belleza. Este hospital tanto por fuera como en el interior parece un palacio real”.

Con nosotros, un tejido almorávide en seda roja, con franjas de inscripciones de tipo almorávide y aves, entre las “Reliquias del Altar” de San Martiño Pinario. Las “piezas de ajedrez” del “Tesoro de San Rosendo”, en cristal de roca, siglo XI. El capitel de San Paio de Antealtares. Y el “rostro de Santiago el Mayor”, en azabache compostelano, hacia 1900. La “Virgen del Rosario” de Francisco Pecul, en plata, fines del XVIII, Catedral de Ourense. Testimonios de la “piedra negra” de azabache, extraída de ciertas montañas asturianas de Villaviciosa, según Lorenzo Magalotti. marzo de 1669. Palabras de Albani y de Ieronimus Münzer…