Opinión

‘A Virxe do Portal’, romería de Ribadavia

| 10 de enero de 2011
“A Ribadavia antiga estaba emprazada entre o castelo e o río Avia, ocupando unha ladeira na pendente, bastante pronunciada, que baixa para o río Avia”. Así Manuel Chamoso Lamas señala las posibles hipótesis en torno a la fundación de la hermosa villa de Ribadavia, en las fértiles tierras de la provincia de Ourense. ¿Su base originaria? Probablemente un ‘castro’ donde más tarde se levantó el castillo. Henos ante un fantástico valle –“Valparaíso” llamado–, cuyo nombre portaba la virgen que recibió culto en la primigenia capilla. Ignoramos el origen y el tiempo que duró esa veneración en ella. “Non consta a punto fixo a orixe da ermida en cuestión –asevera Fray Samuel Eiján–, nin sabemos tampouco por canto tempo foi coñecida coa advocación de referencia”.
Delante mismo de la imagen de Santa María de Valparaíso profesó Fray Tomás de Lemos, nacido en esta población, quien, como afamado teólogo y persona de singular influencia, logró que el Papa Paulo V concediera un “jubileo con indulgencia plenaria” para la Virgen de Valparaíso el día 8 de septiembre. Durante largo tiempo señaló un hito significativo el culto aplicado a esta bella imagen. No pocos comentaristas –entre ellos, Ávila y La Cueva– consideran que la nueva denominación de ‘Virxe do Portal’ tiene su génesis en la correspondiente que existe en Santiago de Compostela. Allí, los estudiantes religiosos, estimulados por la devoción mostrada en Compostela, encargaron una imagen y la trajeron a Ribadavia y la situaron en el lugar de la antigua “Valparaíso”.
La población ribadaviense no aceptó con mucho agrado tal cambio de denominación, mas gradualmente fue adaptándose a la nueva debido a los numerosos favores que todos sus fieles fueron consiguiendo. La construcción de la ermita –ya con el novísimo nombre– se inició en 1612. Instalada en un sitio elevado al que se llega por unas escaleras, la hallamos al lado de la carretera, en el ‘Campo de Santo Domingo’. El eximio etnógrafo e historiador gallego Antón Fraguas nos invita a releer aquellas imborrables páginas del escritor y ensayista ourensano Vicente Risco: “É de gusto neoclásico, lisa e de estilo severo ó exterior. Na fachada ten unha porta adintelada, coroada dun sinxelo frontón triangular, con pináculos decorativos nas acróteras, surmontada dunha fenestra formada de dous arcos de círculo que se cortan e rematando nun campanario de dous corpos”.
He ahí a ‘Cristo yacente’ en los brazos de su madre María, curiosamente de un tamaño bastante mayor del que le correspondería. Nos ofrece esa sensación de ser una imagen de ‘La Dolorosa’. O bien, cuando menos, de una imagen sentada. Indudablemente, “A Virxe do Portal é das máis veneradas en todo o Ribeiro”, al decir de Antón Fraguas. ¿Sus fiestas? El 8 de septiembre, con celebridad en el sur de Galicia y norte de Portugal. ¡Fiestas “do Portal” de Ribadavia! Y todos los caminos albergan un topónimo muy singular: “Reverencia”. Esto es, el lugar donde por vez primera se contempla la ermita. Los romeros se descubren y se arrodillan; rezan una oración. Algo similar al lugar de Rosario en Palas de Rei, donde los peregrinos de Santiago descubrían el ‘Pico Sacro’ y se imbuían de las postreras jornadas del ‘Camino’. Nativos y emigrantes se abrazan en el recuerdo. Se degustan las ricas rosquillas ribadavienses ante el santuario mariano de ‘A Virxe do Portal’.
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