Opinión

Los pilares del ‘Tercio de Gallegos’ en Buenos Aires

“Esta cofradía de la Congregación del Apóstol Santiago de Buenos Aires se convertía en la primera institución gallega, y más específicamente mutualista, en todo el hemisferio meridional, hecho que, superando su trascendencia intrínseca, no resulta extraño dada la presencia e importancia de lo gallego en toda América, y sobre todo en la actual Argentina”, escribe Horacio Guillermo Vázquez en su libro
Los pilares del ‘Tercio de Gallegos’ en Buenos Aires
“Esta cofradía de la Congregación del Apóstol Santiago de Buenos Aires se convertía en la primera institución gallega, y más específicamente mutualista, en todo el hemisferio meridional, hecho que, superando su trascendencia intrínseca, no resulta extraño dada la presencia e importancia de lo gallego en toda América, y sobre todo en la actual Argentina”, escribe Horacio Guillermo Vázquez en su libro Héroes del Tercio de Gallegos, Servicio de Publicaciones, Diputación Provincial de Pontevedra, 2003. Conviene decir que en 1768 se fundó esta asociación en la ciudad de México, la, hasta aquel entonces, más significativa de América. Era, por tanto, una minoría “influyente” en las urbes de mayor raigambre del Imperio. Prosiguiendo ese nuevo impulso, el día 2 de septiembre de 1787 quedó constituida en Buenos Aires, la ‘Ciudad del Plata’. Los congregantes, al modo de una institución nacional, a fin de identificarse, establecieron: “Se usará, en lugar de Estandarte, de un Guión, o Pendoncillo en forma de Bandera, de Tafetán blanco, con la divisa del Reyno de Galicia, y la Cruz del Santo Apóstol…”. Y también, “una Insignia, que será un escudo blanco con la Cruz del Santo…”.
Digno de resaltar es el énfasis marcado en su singularidad “mutualista”, al querer satisfacer las necesidades primarias de alimento y ropa, cuya intención era remediar la pobreza. Ello sin olvidar su índole religiosa. Durante el mismo año de su fundación encargaron al ilustre tallista José Ferreiro dos imágenes del Apóstol Santiago para el culto, las cuales serían instaladas en la basílica de San Ignacio. Un apóstol sedente, inspirado en la gran obra del maestro Mateo en la Catedral de Compostela. Asimismo llevó a cabo una réplica del afamado “Apóstol Caballero” de la Catedral gallega. La imagen venerada en Buenos Aires se halla en la basílica del Santísimo Rosario, en el convento de Santo Domingo.
Fue aquella mañana del incipiente invierno de 1806 cuando se avistaron los veinticinco buques británicos, mercantes y de guerra, por frente del estuario del Río de la Plata, en Buenos Aires. El brigadier general, Sir William Beresford, comandaba a 1645 soldados británicos que entraron en la ciudad a paso redoblado, al son de los tambores y gaitas del 71º Regimiento de ‘Highlanders’ de Escocia. Mas el 12 de agosto de aquel mismo año Don Santiago de Liniers y Bremond –capitán de navío de la Real Armada Española, nacido en Córcega y desde su mocedad al servicio de España– agrupó las tropas milicianas en Montevideo, y tras haber cruzado el Río de la Plata, reconquistó Buenos Aires a sangre y fuego.
Más de 1.500 gallegos combatieron en la reconquista y ulterior defensa de Buenos Aires. El ‘Tercio de Gallegos’ se constituyó con un pie de batalla de 600 hombres en una urbe que apenas superaba las 40.000 almas. El otro sólido pilar sobre el que se cimentó la fundación de este escuadrón miliciano fue la Escuela de Náutica, la cual había nacido el 25 de noviembre de 1799, bajo el amparo e inspiración del Secretario del Consulado de Buenos Aires, el abogado criollo Don Manuel Belgrano, auténtica ‘alma mater’ de la nacionalidad: el fundador de las bases organizativas y jurídicas de la Argentina, a la vez que heroico General de la Independencia. En la dirección de este Instituto de las Ciencias Exactas, el ingeniero pontevedrés, el ilustrado Don Pedro Antonio Cerviño.

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