La Sociedade Galega Sementeira de Basilea presentó un libro sobre el exilio suizo de Clara Campoamor
Desde hace más de cuatro décadas, la Sociedade Galega Sementeira de Basilea se ha convertido en un referente para la comunidad gallega en Suiza. Bajo la dirección de Ramón Carreira, la entidad ha desarrollado durante 45 años una intensa labor cultural y social destinada a mantener vivas las raíces gallegas entre la emigración y a fomentar espacios de encuentro, memoria y reflexión.
A lo largo de este tiempo, la sociedad ha organizado innumerables actividades culturales, festivas y educativas que han permitido a varias generaciones de gallegos mantener el vínculo con su tierra. Celebraciones tradicionales como el San Juan, encuentros culturales, charlas y eventos comunitarios forman parte de un calendario que cada año refuerza el espíritu de convivencia y la identidad cultural de la colectividad gallega en Basilea. Este 2026, además, la entidad celebrará con especial ilusión su 45º aniversario, una efeméride que pone en valor décadas de compromiso y trabajo constante.
Dentro de su programación anual, y con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Sociedade Galega Sementeira organizó recientemente una interesante charla informativa dedicada a una de las figuras más importantes del feminismo y la democracia en España: la gran sufragista Clara Campoamor.
La actividad giró en torno al libro ‘Siempre a la espera. Clara Campoamor y el exilio republicano en Suiza’, una obra que recoge cartas y documentos inéditos que permiten acercarse a la vida más íntima de Campoamor durante su exilio en tierras suizas. El libro ha sido editado por la investigadora y docente de la Universidad de Ginebra Cristina Rosado Martínez Torres, especialista en literatura contemporánea y reconocida por su trabajo sobre memoria, emigración y exilio republicano.
Aprovechando la presentación de la obra, la autora ofreció a los asistentes una exposición dinámica y profundamente enriquecedora. A través de su intervención, los presentes realizaron un recorrido simbólico por las ciudades de Lausana y Ginebra siguiendo los pasos de Clara Campoamor durante su exilio. La charla permitió compartir el inagotable anhelo de libertad que marcó la vida de la histórica defensora del sufragio femenino, al tiempo que redescubrió las huellas que dejó toda una generación de republicanos españoles en el corazón de Europa.
Cristina Rosado Martínez Torres es además directora del proyecto ‘Año Campoamor 2025’, una iniciativa que busca recuperar y difundir la memoria de esta figura clave de la historia democrática española. Su trabajo ha sido reconocido con el premio Tremplín UNIGE 2023 y destaca especialmente por dar voz a las mujeres, a la emigración y al exilio republicano en Suiza.
La actividad despertó gran interés entre los asistentes, que siguieron con atención la exposición y participaron activamente en el diálogo posterior. Eventos como este reflejan el compromiso de la Sociedade Galega Sementeira no solo con la preservación de la cultura gallega sino también con la promoción de valores como la memoria histórica, la igualdad y el conocimiento.
Tras 45 años de trayectoria, la entidad continúa demostrando que las asociaciones de la emigración son mucho más que espacios de encuentro. Son auténticos puentes culturales entre países, generaciones e historias compartidas. La Sociedade Galega Sementeira de Basilea, con Ramón Carreira al frente, sigue escribiendo una página destacada en la historia de la diáspora gallega en Europa.
Siempre a la espera: Clara Campoamor y el exilio republicano en Suiza
Entre montañas, lagos y una calma que contrastaba con las heridas de Europa tras la guerra, Clara Campoamor encontró en Suiza el último escenario de un exilio que marcaría profundamente su vida. La mujer que había defendido con firmeza el sufragio femenino en España llegó al país alpino tras más de dos décadas en Argentina, iniciando allí una etapa más serena pero también profundamente atravesada por la nostalgia y la incertidumbre. Instalada entre las orillas del Lago Lemán y las ciudades francófonas de la Suiza occidental, Campoamor vivió durante 17 años pendiente de una esperanza que nunca llegó a cumplirse: el regreso a una España democrática.
Su vida cotidiana en el exilio estuvo marcada por una constante espera, por el deseo de volver a una patria libre tras la dictadura instaurada después de la Guerra Civil Española. Lejos de su país, mantuvo una intensa actividad intelectual y una extensa red de relaciones. Su correspondencia con figuras destacadas como Gregorio Marañón, María Telo o Consuelo Berges revela una mujer que, pese a la distancia, seguía profundamente vinculada al debate político y cultural español.
En Suiza encontró también apoyos decisivos, entre ellos el de su amiga y aliada Antoinette Quinche, con quien compartió la defensa del sufragio femenino en el cantón de Vaud. Durante estos años, Campoamor mantuvo igualmente una proyección internacional significativa. Colaboró en entornos vinculados a la antigua Sociedad de las Naciones y posteriormente con organismos relacionados con la Organización de las Naciones Unidas, participando en redes y foros que impulsan el avance de los derechos de las mujeres a escala global.
La última etapa de su vida transcurrió en Lausana, donde falleció en 1972 sin haber podido regresar a la España democrática con la que había soñado durante décadas. Solo tras su muerte sus restos pudieron volver a la tierra que nunca dejó de añorar.
A 70 años de su llegada definitiva a Suiza, esta obra propone descubrir a una Clara Campoamor que trasciende el mito político. A partir de documentación en gran parte inédita, emerge el retrato íntimo de una mujer sostenida por una red de afectos, amistades y colaboraciones que hicieron posible continuar su lucha desde el exilio.
Al mismo tiempo, el libro abre una ventana a una historia colectiva: la del exilio republicano en Suiza. En las ciudades helvéticas, numerosos intelectuales, artistas y militantes españoles encontraron un espacio de refugio, resistencia cultural y reconstrucción personal. Sus trayectorias, entrelazadas con la de Campoamor, revelan un tejido de relaciones entre España y Suiza que contribuyó a mantener viva la memoria democrática y cuyos ecos aún resuenan en el presente.