LOS ‘POPULARES’ RECUPERAN LA XUNTA CUATRO AÑOS

Los gallegos confían la gestión de la crisis a Nuñez Feijóo al darle la mayoría absoluta

El PP de Galicia afronta el mayor reto de una legislatura tras obtener las mayoría absoluta en los comicios autonómicos celebrados el pasado domingo. Los gallegos han confiado en el líder ‘popular’ Alberto Núñez Feijóo para sacar de la crisis económica a los hogares gallegos y a todos los sectores productivos del país y le han otorgado 39 escaños de un parlamento de 75, dos más que en 2005. El bipartito hasta ahora en el gobierno ha perdido un diputado cada uno. El PSdeG ha pasado de 25 a 24 representantes en la Cámara y el BNG, de 13 a 12 escaños. En sus primeras declaraciones tras conocer los resultados, Feijóo ha convocado a “todos los gallegos” a un momento “histórico, difícil y apasionante” en el que explicó que su “principal” compromiso será “luchar para que Galicia salga de la crisis”.
Los gallegos confían la gestión de la crisis a Nuñez Feijóo al darle la mayoría absoluta
 El nuevo presidente, durante la celebración de la noche electoral.
El nuevo presidente, durante la celebración de la noche electoral.

El PP de Galicia afronta el mayor reto de una legislatura tras obtener las mayoría absoluta en los comicios autonómicos celebrados el pasado domingo. Los gallegos han confiado en el líder ‘popular’ Alberto Núñez Feijóo para sacar de la crisis económica a los hogares gallegos y a todos los sectores productivos del país y le han otorgado 39 escaños de un parlamento de 75, dos más que en 2005. El bipartito hasta ahora en el gobierno ha perdido un diputado cada uno. El PSdeG ha pasado de 25 a 24 representantes en la Cámara y el BNG, de 13 a 12 escaños. En sus primeras declaraciones tras conocer los resultados, Feijóo ha convocado a “todos los gallegos” a un momento “histórico, difícil y apasionante” en el que explicó que su “principal” compromiso será “luchar para que Galicia salga de la crisis”.

 \"\"

La convocatoria electoral del 1-M no ha dejado lugar a dudas. Los gallegos han confiado en el ‘popular’ Núñez Feijóo para afrontar la crisis económica que azota a importantes sectores como el de la construcción y la automoción en Galicia y le han dado una mayoría aplastante. En esta ocasión, no habrá que esperar al recuento del voto emigrante –como ocurrió en la convocatoria de 2005– que, no obstante, permitió a socialistas y nacionalistas mantener el resultado que se había desprendido de las urnas en el territorio.
Con un respaldo de más de 750.000 votos y 39 escaños, uno por encima de los exigidos para obtener la mayoría absoluta, el cabeza de lista del PPdeG logró derrotar al bipartito que, después de tres años y medio de gobierno, no ha sido capaz de ganarse la confianza del electorado. Los 482.579 votos del PSdeG y los 267.248 del BNG – con el 99,85% escrutado– han servido a ambas formaciones para alcanzar 24 y 12 escaños, respectivamente –uno menos cada uno de ellos con respecto a la última cita–, en una jornada en la que se registró un nivel historico de participación, con un 70%. A Coruña y Pontevedra fueron las provincias en las que el PPdeG ha conseguido superar el resultado de 2005 al pasar de 11 a 12 diputados en la primera, en detrimento del BNG, y de 10 a 11 en Pontevedra, escaño que le ha arrebatado a los socialistas.
En las dos primeras elecciones gallegas, en 1981 y 1985, el Partido Popular había ganado los comicios encabezado por el médico compostelano Gerardo Fernández Albor, que perdió la Presidencia  al presentarle una moción de censura el grupo socialista, liderado por Fernando González Laxe, apoyado por Coalición Galega y su escisión PNG.
Tras dos años del llamado “Gobierno tripartito” (PSdeG-CG-PNG), Manuel Fraga, como cabeza de cartel del PPdeG, obtuvo la mayoría absoluta del Parlamento en las elecciones de 1989 e inició una serie de cuatro legislaturas como presidente gallego, que concluyeron en 2005, cuando perdió ante el socialista Emilio Pérez Touriño en coalición con Anxo Quintana, del BNG, quien asumióla Vicepresidencia.
La caída electoral del PSdeG respecto a las elecciones de 2005 ha sido generalizada y se ha producido en las cuatro provincias gallegas, aunque solo se ha traducido en la perdida de un escaño por Pontevedra, donde el partido encabezado por Emilio Pérez Touriño ha caído casi un cuatro por ciento en porcentaje de votos.
En A Coruña y Lugo, el descenso socialista, de más de tres puntos porcentuales, no se ha trasladado al Parlamento, mientras que Ourense es la única circunscripción que ha resistido puesto que, a pesar de que el apoyo al PSdeG se ha reducido en más de siete mil votos, la caída porcentual se ha mitigado por el descenso demográfico.
El PPdeG, por su parte, fraguó su mayoría absoluta en el entorno urbano de A Coruña y Pontevedra en donde los populares ganaron un diputado por cada una, con un incremento en porcentaje de votos superior al tres por ciento en ambas.
No obstante, el apoyo popular en las provincias de Ourense y Lugo, en las que el PPdeG sostuvo sus mayorías absolutas durante la etapa de Manuel Fraga, se ha reducido ligeramente, un 1,52 por ciento en la comarca de As Burgas y un 0,9 por ciento en la circunscripción lucense.
Asimismo, el BNG ha reducido su representación parlamentaria en un acta por la provincia de A Coruña, donde la formación nacionalista desciende más cuatro puntos porcentuales, a los que se suma la caída de un 1,5 por ciento en la circunscripción de Pontevedra.
No obstante, el partido encabezado por Anxo Quintana incrementó, en más de medio punto porcentual, su apoyo en las provincias de Ourense y Lugo.
Por otro lado, UPyD se convierte en la cuarta fuerza electoral gallega, con un 1,45 por ciento de todos los sufragios, aunque todavía esta lejos de alcanzar representación parlamentaria, puesto que se necesita un cinco por ciento de los sufragios.
Asimismo, Terra Galega, con un porcentaje de votos en la provincia de A Coruña –en la que cuenta con su mayor respaldo– del 2,42 por ciento, y Izquierda Unida que se queda todavía por debajo del 1 por ciento, incrementaron su apoyo electoral en las cuatro circunscripciones.
“Siento personalmente profundamente no haber podido llevar al partido al triunfo en el que confié y que siempre pensé que Galicia necesitaba para volver a encabezar un Gobierno de progreso, de renovación y de cambio”, apuntó Pérez Touriño, aparentemente sereno, aunque abatido, tras conocer el resultado que lo apartaba del gobierno de la Xunta.
La aparición del líder de los nacionalistas gallegos ante los medios de comunicación se produjo minutos después de que lo hiciera Touriño.
Tras saludar a sus simpatizantes reunidos en el hotel compostelano donde se siguieron los resultados electorales, Anxo Quintana se retiró a descansar tras una larga campaña que lo dejó con una afonía de la que aún no se había recuperado y con una desazón que se leía en la cara.
Pese a la temprana retirada del líder de los nacionalistas gallegos, los seguidores del BNG continuaron con lo que iba a ser una fiesta y se convirtió en una reunión en la que alrededor de cada mesa se analizaba por grupos qué pudo haber fallado.
“Tenía malas vibraciones, pero no me esperaba este resultado”, ésta era una de las frases repetidas en alguno de esos corrillos en los que, copa en mano, se intentaba averiguar dónde se falló exactamente en la campaña y en los meses previos a estos comicios.
El desánimo y la tristeza se palpaba en el ambiente, pero sobre todo el desconcierto, todo se había preparado para un resultado mejor y costó encajar las cifras que finalmente le dieron la victoria al PP.