Daniel Ferreiro, un veterano de ‘Escolas Abertas’, destaca que “en estos cursos aprendes con los mejores”
Desde hace más de 25 años, Daniel Ferreiro se dedica a la gaita en el Centro Gallego de Montevideo y ya ha participado cuatro veces en el programa ‘Escolas Abertas’, aunque “todos son diferentes porque cada profesor pone énfasis en cosas diferentes”.
“He visto algunos que se dedican mucho más a lo que son ejercicios y cómo hacer los picados, los arreglos, en definitiva, la forma de tocar, mientras que otros se dedican más a pasar melodías, la historia, la armonía o la frecuencia de cada nota para que puedas afinar la gaita porque no es lo mismo si vas a tocar solista, si vas a tocar con ronqueta y chirión, si vas a tocar con otro, si vas a hacer una dupla o si vas a tocar a tres también”, asegura Ferreiro.
“Siempre hay muchas cosas –continúa–. Te enseñan técnicas también históricas, como el pechado, el aberto, de qué zona son, qué característica tiene cada zona de Galicia en cuanto a la gaita, las formas de la gaita, los artesanos. Hay muchísimo para aprender”.
Ferreiro valora muy positivamente los cursos porque “en estos cursos aprendes con los mejores y siempre me han tocado muy buenos profesores y te enriqueces muchísimo”.
Este nieto de gallegos cuenta con familia en Carballo de donde era su abuelo y en donde se quedará unos días al acabar el curso. Aunque también se irá a Baiona a visitar a un amigo.
Durante su estancia en el sur de Galicia también va a visitar a un fabricante de gaitas de Tui al que ya le encargó algunas cosas, “porque mi gaita tiene 25 años y hay que hacerle algunas reparaciones”.
Este músico llegó a la gaita casi por casualidad. Sus padres estuvieron en el año 2000 en Galicia, pero no le llevaron una gaita porque era demasiado cara para algo que no sabían si le iba a gustar.
“Yo poco antes, vi la película ‘Corazón Valiente’, que es de escoceses, pero me gustó el tema de la gaita”. En aquel momento tocaba el piano, la guitarra y la armónica, “a cualquier cosa que había en casa le sacaba un sonido, pero cuando vi la película fue muy emocional para mí y cuando vine a Galicia me compré una gaita porque quería incorporarla a una banda de rock que tenía”. “Empecé a aprender en el Centro Gallego y ahí ya me quedé. No fui al grupo de rock porque me empecé a nutrir con todo lo que es el folclore y la tradición de Galicia”, concluye.