COMUNICADO DEL PP DE ESPAÑA EN ARGENTINA
Sobre el valor del repudio: Sobre el valor del repudio:
Respuesta del PP de España en Argentina a las declaraciones de Francisco Lores sobre la visita al país sudamericano del ex presidente del Gobierno español José María Aznar.
En general, quienes tenemos la suerte de llevar adelante nuestras vidas y quehaceres en sociedades occidentales, con formas de gobierno democráticas, gozamos de ciertos derechos y garantías que son el valioso fruto de una larga tarea, en defensa de valores y principios, siempre en lucha contra las fuerzas de los opresores.
Por esta razón, siempre es y será positivo a nuestro entender que cualquiera que desee manifestar su opinión pueda hacerlo en total libertad. Esta es la esencia misma de nuestro modelo de vida.
Ahora bien, siempre que alguien decida hacer uso de su derecho: por ejemplo a opinar públicamente, es deseable que lo haga con propiedad, para poner a buen resguardo su buen nombre y honor y lo propio de quienes son directa e indirectamente afectados por sus dichos.
Don Francisco Lores Mascato, más conocido como ‘Paco Lores’, nuevamente se ha despachado con uno de sus habituales excesos de verba. Tanta incontinencia lo ha llevado a repudiar la visita a la Argentina del ex Presidente de España y Presidente de Honor de nuestro Partido, don José María Aznar.
El Sr. Lores, como ya dijimos, tiene todo el derecho del mundo a decir lo que piensa pero, ¿cuál es el valor de lo que pueda decir? ¿Cuál es el valor real de su carta de repudio?
Valor cero, decimos nosotros. No se puede hacer uso arbitrario y acomodaticio de ciertos valores y principios –libertad, igualdad, justicia, democracia– y no caer en el relativismo, más precisamente en el relativismo moral que da por extinguido todo viso de valor a sus palabras.
Relativismo, que el Diccionario de la Real Academia Española define en la segunda acepción como “Doctrina según la cual la realidad carece de sustrato permanente y consiste en la relación de los fenómenos”. En definitiva, Paco Lores ve lo que quiere ver, con el ojo que lo quiere mirar y hace vista gorda sobre lo que no desea registrar: llámese esto: Castro, Chávez o la represión china a los Monjes Tibetanos.
Paco Lores concentra su verborragia –una especie de incontenible hemorragia verbal– en acusar de genocidas a George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar, y se equivoca, el manual más básico de Derecho Internacional le dice que no existe en los hechos acaecidos en Irak materia para semejante acusación. Por esto, es válido decir, tened en cuenta Paco Lores, que “la palabra es un sacramento de muy delicada administración”, según dice nuestro genial Ortega en su obra ‘La rebelión de las masas’.
Poco más vale la pena extenderse, sólo comentar que en Rosario se reúnen en estos días gente de gran valía: intelectuales, ex jefes de Estado, políticos, profesores y estudiantes, todos ellos buscando simplemente y con las herramientas a su alcance un mejor futuro para América Latina. De ninguna manera puede calificárselos, como hace Paco Lores, de “defensores de los grandes intereses internacionales”. Otra vez la incontinencia.
Pero falta tocar otro punto antes del cierre, cabe aclarar que Paco Lores es el mismo que le dirigió una servil misiva a Hugo Chávez en ocasión del entredicho con España en la última Cumbre Iberoamericana donde acusaba al Rey Juan Carlos, nuestro Rey, de “golpista y fascista”, para luego mandar una rectificatoria explicando que no fue eso lo que quiso decir, y que fue un error de la secretaria, a la que terminó colocando en el altar de los sacrificios de los inocentes para salvar su propio cuero.
Estos dichos agraviantes motivaron la profunda repulsa de toda España, menos la de algunos pocos trasnochados, claro. Distintas entidades de la colectividad hicieron una profunda condena de las palabras de Lores. Incluso algunas entidades afiliadas a la propia Federación de Asociaciones Gallegas de la República Argentina, sello que preside Paco Lores, se desmarcaron de su Presidente y dejaron claro no compartir sus inconsultas expresiones.
Para cerrar y haciendo uso no autorizado de la palabra real: decirle al autotitulado paladín de la justicia y los derechos humanos, don Paco Lores… ¿Por qué no te callas?
Por esta razón, siempre es y será positivo a nuestro entender que cualquiera que desee manifestar su opinión pueda hacerlo en total libertad. Esta es la esencia misma de nuestro modelo de vida.
Ahora bien, siempre que alguien decida hacer uso de su derecho: por ejemplo a opinar públicamente, es deseable que lo haga con propiedad, para poner a buen resguardo su buen nombre y honor y lo propio de quienes son directa e indirectamente afectados por sus dichos.
Don Francisco Lores Mascato, más conocido como ‘Paco Lores’, nuevamente se ha despachado con uno de sus habituales excesos de verba. Tanta incontinencia lo ha llevado a repudiar la visita a la Argentina del ex Presidente de España y Presidente de Honor de nuestro Partido, don José María Aznar.
El Sr. Lores, como ya dijimos, tiene todo el derecho del mundo a decir lo que piensa pero, ¿cuál es el valor de lo que pueda decir? ¿Cuál es el valor real de su carta de repudio?
Valor cero, decimos nosotros. No se puede hacer uso arbitrario y acomodaticio de ciertos valores y principios –libertad, igualdad, justicia, democracia– y no caer en el relativismo, más precisamente en el relativismo moral que da por extinguido todo viso de valor a sus palabras.
Relativismo, que el Diccionario de la Real Academia Española define en la segunda acepción como “Doctrina según la cual la realidad carece de sustrato permanente y consiste en la relación de los fenómenos”. En definitiva, Paco Lores ve lo que quiere ver, con el ojo que lo quiere mirar y hace vista gorda sobre lo que no desea registrar: llámese esto: Castro, Chávez o la represión china a los Monjes Tibetanos.
Paco Lores concentra su verborragia –una especie de incontenible hemorragia verbal– en acusar de genocidas a George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar, y se equivoca, el manual más básico de Derecho Internacional le dice que no existe en los hechos acaecidos en Irak materia para semejante acusación. Por esto, es válido decir, tened en cuenta Paco Lores, que “la palabra es un sacramento de muy delicada administración”, según dice nuestro genial Ortega en su obra ‘La rebelión de las masas’.
Poco más vale la pena extenderse, sólo comentar que en Rosario se reúnen en estos días gente de gran valía: intelectuales, ex jefes de Estado, políticos, profesores y estudiantes, todos ellos buscando simplemente y con las herramientas a su alcance un mejor futuro para América Latina. De ninguna manera puede calificárselos, como hace Paco Lores, de “defensores de los grandes intereses internacionales”. Otra vez la incontinencia.
Pero falta tocar otro punto antes del cierre, cabe aclarar que Paco Lores es el mismo que le dirigió una servil misiva a Hugo Chávez en ocasión del entredicho con España en la última Cumbre Iberoamericana donde acusaba al Rey Juan Carlos, nuestro Rey, de “golpista y fascista”, para luego mandar una rectificatoria explicando que no fue eso lo que quiso decir, y que fue un error de la secretaria, a la que terminó colocando en el altar de los sacrificios de los inocentes para salvar su propio cuero.
Estos dichos agraviantes motivaron la profunda repulsa de toda España, menos la de algunos pocos trasnochados, claro. Distintas entidades de la colectividad hicieron una profunda condena de las palabras de Lores. Incluso algunas entidades afiliadas a la propia Federación de Asociaciones Gallegas de la República Argentina, sello que preside Paco Lores, se desmarcaron de su Presidente y dejaron claro no compartir sus inconsultas expresiones.
Para cerrar y haciendo uso no autorizado de la palabra real: decirle al autotitulado paladín de la justicia y los derechos humanos, don Paco Lores… ¿Por qué no te callas?