El Consulado de España en Buenos Aires refuerza su gestión ante la presión de una demanda histórica
En este contexto, el cónsul general, José María Ridao Domínguez, reivindicó el trabajo del organismo, pidió “paciencia” a la comunidad y defendió las reformas implementadas para mejorar la atención.
Durante el encuentro informativo con la colectividad, el pasado jueves 23, el diplomático, que estuvo acompañado por los cónsules adjuntos, Natividad Peña Bonilla, Sebastián Mateos y José Cabrera, brindó un panorama detallado de la situación actual, marcada por altos volúmenes de gestión y cambios estructurales en marcha.
Sin colas, pero con más trabajo
Uno de los aspectos a los que el cónsul se refirió fue la percepción pública sobre la actividad del Consulado. “A veces se dice que como no hay colas en la puerta es que no se trabaja. Y es exactamente al revés: que no haya colas es resultado de un trabajo muy intenso para reorganizar los procedimientos”, explicó.
Según detalló, al inicio de su gestión era habitual ver “500 o 1.000 personas esperando en la puerta”, una situación que se buscó revertir mediante la digitalización de turnos y la reorganización interna. “Nuestra prioridad fue evitar que los ciudadanos pasaran horas a la intemperie y mejorar el servicio”, añadió.
Una estructura bajo presión
El volumen de trabajo es uno de los principales condicionantes. El Consulado gestiona actualmente más de 356.000 españoles registrados, a los que se suman alrededor de 645.000 solicitudes de nacionalidad en trámite, en gran parte vinculadas a la Ley de Memoria Democrática.
“Si solo tuviéramos que resolver expedientes de nacionalidad sería más sencillo. Pero además emitimos más de 50.000 pasaportes al año y gestionamos unas 20.000 altas de matrícula”, subrayó el cónsul. “Estamos hablando de una carga que no tiene comparación con otros consulados”.
En este sentido, cuestionó las comparaciones con otras sedes consulares: “Cuando se dice que otros consulados van más rápido, no se tiene en cuenta que no tienen una comunidad de este tamaño”.
El desafío de la nacionalidad
Uno de los puntos más sensibles es la tramitación de expedientes de nacionalidad. El cónsul explicó que el principal cuello de botella no radica únicamente en el volumen, sino en la complejidad administrativa del proceso.
“El Consulado de Buenos Aires ha aceptado expedientes incompletos, lo que implica un trabajo adicional de subsanación”, indicó. A diferencia de otras sedes que solo admiten solicitudes completas, esta política permitió ampliar el acceso, pero incrementó la carga de trabajo.
Además, defendió que no es correcto medir el rendimiento únicamente en expedientes finalizados: “Resolver no es solo inscribir, también es revisar, comunicar errores y pedir documentación. Ese trabajo no siempre se refleja en las cifras”.
Actualmente, el Consulado resuelve alrededor de 1.200 expedientes mensuales, aunque este número podría aumentar con la incorporación de apoyo externo. En ese sentido, adelantó que el Ministerio de Asuntos Exteriores evalúa la contratación de una empresa especializada para agilizar la carga de datos y procesamiento.
Modernización y descentralización
Entre las medidas adoptadas, el cónsul destacó la mejora de la infraestructura tecnológica –que pasó de conexiones limitadas a una red más robusta– y el rediseño de la página web para facilitar el acceso a la información.
También se avanza en la descentralización de servicios, con proyectos piloto en ciudades como La Plata y Mar del Plata, donde se busca acercar trámites consulares a los residentes del interior y reducir la presión sobre la sede central.
“Queremos que las personas no tengan que desplazarse siempre a Buenos Aires. Eso también mejora la calidad del servicio”, señaló.
Más citas y nuevos canales
Otra de las mejoras destacadas es el aumento en la disponibilidad de citas. “Hoy estamos en unas 2.200 citas mensuales y seguimos ampliando”, indicó. Además, se están implementando canales digitales para facilitar trámites como el alta consular o gestiones vinculadas a desplazamientos a España.
El cónsul insistió en que muchas críticas responden a una falta de comprensión del volumen de trabajo. “A veces no se toma conciencia de que estamos atendiendo a una colectividad que crece día a día y que exige una enorme cantidad de recursos”, afirmó.
En esa línea, destacó el esfuerzo del equipo consular: “Hay cerca de 100 personas trabajando muchas horas, con gran dedicación, para mejorar el servicio”.
El CRE como pieza clave
Finalmente, vinculó el funcionamiento del Consulado con el papel del Consejo de Residentes Españoles (CRE), al que definió como “un instrumento esencial para articular la comunidad”.
“Nos gustaría tener una relación más cercana con la colectividad, pero las cifras nos obligan a trabajar de otra manera. El CRE permite precisamente acercarnos a las personas”, explicó.
Por ello, reiteró el llamado a participar en las elecciones del organismo: “Nos encantaría que el voto fuera masivo. Es fundamental para fortalecer la representación y mejorar la comunicación con la comunidad”.
En un escenario de alta demanda y reformas en curso, el Consulado busca equilibrar la presión administrativa con nuevas herramientas de gestión, mientras insiste en que la solución pasa tanto por la modernización interna como por una mayor implicación de la propia colectividad.