JOSÉ RAMÓN ÁLVAREZ ORZÁEZ, DIRECTOR DE PROYECTOS DE LA COORDINADORA EN REMSCHEID

“Siempre sentí un poco esa discriminación de ser hijo de emigrantes”

No nació en España, pero se siente tan español como el que más. Hijo de andaluces granadinos emigrados a Alemania, José Ramón Álvarez Orzáez, 29 años, trabaja como director de proyectos de la Coordinadora Federal del Movimiento Asociativo en Remscheid, su ciudad natal.
“Siempre sentí un poco esa discriminación de ser hijo de emigrantes”
 José Ramón Álvarez Orzáez.
José Ramón Álvarez Orzáez.

No nació en España, pero se siente tan español como el que más. Hijo de andaluces granadinos emigrados a Alemania, José Ramón Álvarez Orzáez, 29 años, trabaja como director de proyectos de la Coordinadora Federal del Movimiento Asociativo en Remscheid, su ciudad natal. Tras  licenciarse como traductor de español, francés y alemán, se fue un año a España para realizar una formación profesional en Turismo y Hostelería. De vuelta en Alemania, tuvo la oportunidad de presentarse a un puesto vacante en la Coordinadora, que consiguió. Confiesa que está contento con el empleo, porque trabaja en un sector para él muy familiar y con el que se siente plenamente identificado, el de la emigración.

Pregunta. ¿Se planteó alguna vez irse definitivamente a España?
Respuesta. Sí, muchas veces. Lo intenté también, pero las ofertas de trabajo que me ofrecieron allí no eran satisfactorias, no ganaría lo suficiente. Sólo ofrecían contratos de prácticas en la universidad. Aunque en mi mente sigue esa idea de irme algún día a España, creo que ahora no es el mejor momento para pensar en ello.
P. ¿Sus padres viven todavía en Alemania?
R. Sí, ellos regresarán el próximo año, mi hermana también vive en España hace años, así que me quedaré yo solo aquí.
P. Nació en Remscheid y vivió casi siempre en esta ciudad  ¿se siente alemán?
R. No, para nada. Y eso, aunque estoy integrado en la sociedad alemana. Fui aquí a la escuela, hice aquí mi bachillerato, en realidad, no tengo problemas, pero siempre sentí un poco esa discriminación de ser hijo de emigrantes.
P. ¿En qué forma se manifestaba la discriminación?
R. En la escuela, los mismos profesores te discriminaban con argumentos como que no podría lograr tanto, ya que mis padres no me podían apoyar en los deberes escolares porque no hablaban bien alemán. Luego, siempre me aconsejaban pasar a un nivel de formación más bajo que mis compañeros alemanes, por ejemplo, me preguntaban si no quería ir a la ‘Realschule’ (nivel escolar intermedio, que no conduce directamente a estudios universitarios) en vez de visitar el Gymnasium, porque creían que no sería capaz de hacer estudios superiores. Tales cosas me hacían sentir discriminado, porque con las mismas, o incluso con peores notas que yo, a los alumnos alemanes les apoyaban para que pasaran al nivel superior. Finalmente, a pesar de los ‘consejos’, fui al Gymnasium e hice el bachiller allí.
P. ¿Cómo se siente ahora con el trabajo en la Coordinadora?
R. Muy bien, porque trabajo con españoles y, además, como yo mismo viví la emigración, estoy muy sensible para con sus problemas. He tenido siempre mucho contacto con españoles, no sólo en el ámbito familiar sino también a través de la Misión Católica de Remscheid, la Asociación de Padres de Familia y las clases de Lengua y Cultura españolas, a las que he ido hasta décimo curso. A continuación, hice adicionalmente la selectividad en español, para poder estudiar en España.
P. Actualmente, muchos jóvenes españoles están viniendo a la RFA para buscar empleo, ¿cree que esa nueva emigración va a necesitar de organizaciones como la Coordinadora en el futuro?
R. La integración a nivel laboral y social no es tan fácil como se pinta oficialmente. El trabajo de información y orientación, necesario para que los jóvenes que desean emigrar a Alemania no pasen por situaciones de precariedad al llegar aquí, podría convertirse, perfectamente, en uno de los campos de trabajo de la Coordinadora. Lamentablemente, todavía no disponemos de los medios económicos, ni de los recursos humanos necesarios para atender a esta nueva ola migratoria. Realizamos un cierto apoyo orientativo y transmitimos información y ofertas de trabajo, de forma totalmente desinteresada y únicamente durante el escaso hueco que nos permite nuestra densa agenda de trabajo.
Esperamos que, en un futuro próximo, se creen las condiciones necesarias para que esta organización pueda convertirse en un auténtico punto de apoyo y asesoramiento para muchos de los nuevos emigrantes que llegan a este país totalmente desorientados. La Coordinadora podría actuar a modo de puente entre la escasez de posibilidades laborales para la juventud en España y la necesidad de personal cualificado en Alemania.
P. ¿Existe ya una demanda de esos servicios?
R. A nuestras oficinas nos llegan todos los días correos electrónicos, llamadas telefónicas, e incluso visitas personales de jóvenes que están desesperados y no ven perspectiva alguna en España. Muchos de ellos nos son, incluso, reenviados por instituciones alemanas y también desde la administración española en Alemania, que tampoco dispone de los medios necesarios para ofrecer una salida a la creciente búsqueda de empleo de esos jóvenes.
Los valientes que se presentan personalmente en nuestras oficinas son personas cansadas de esperar a que se cierren convenios estatales de contratación entre los dos países y se arriesgan a la aventura de venir y buscar algo por su cuenta.
P. ¿Cuál es el perfil de los jóvenes que se dirigen a la Coordinadora?
R. No se puede generalizar. En estos momentos acuden a nosotros tanto jóvenes altamente cualificados, con titulaciones universitarias de alto rango, como jóvenes de escasa preparación, incluso sin titulación profesional, pero con las mismas esperanzas y similares obstáculos a la hora de encontrar un trabajo digno.
P. ¿Qué problemas cree que tienen, prioritariamente, los desplazados a Alemania en busca de empleo?
R. El principal problema de todos ellos es el idioma, tanto del joven con perfil académico como del que simplemente haya cursado la enseñanza obligatoria y algún que otro módulo formativo del servicio de empleo. El desconocimiento lingüístico del alemán es el obstáculo principal a la hora de encontrar un puesto de trabajo. Los afortunados, los que finalmente encuentran trabajo, en muchos casos es a través de empresas de trabajo temporal, en las que son infravalorados y explotados a causa de su bajo nivel de idioma.
A veces, creo que los jóvenes en España se imaginan que llegar a Alemania va a ser como una especie de ‘Españoles en el Mundo’, donde todo el mundo es feliz, está muy integrado y tiene un puesto de trabajo de alto ‘standing’, generosamente remunerado, pero la realidad puede ser totalmente opuesta.
P. ¿Qué les aconsejaría a esos jóvenes profesionales que en España se están planteando, ahora mismo, venir a buscar trabajo a este país?
R. Lo más importante es que se preparen, que aprendan alemán para llegar aquí con un nivel lingüístico aceptable, ya que, de lo contrario, les será muy difícil encontrar un puesto de trabajo acorde con su cualificación.
Además, tienen que tener en cuenta que Alemania es un país caro y los que se arriesguen a venir deben de traer dinero, ya que hasta encontrar un empleo y cobrar el primer sueldo pueden pasar varios meses y pagarse aquí una vivienda y la comida cuesta más que en España.
Les aconsejaría también visitar la página web de la Consejería de Trabajo e Inmigración, ‘Vivir y trabajar en Alemania’, donde se les ofrece, de forma detallada, toda la información al respecto. Los jóvenes empresarios españoles que quieran establecerse en este país, encuentran asesoramiento en la Cámara Oficial Española de Comercio en Frankfurt.
P. Como ciudadano español residente en el exterior, ¿qué opina de la nueva Ley electoral, que afecta también a los que acaban de salir de España?
R. Creo que la reforma electoral, tal como se hizo, es antidemocrática y absolutamente inconstitucional. A mi juicio, sería necesario proceder, de forma urgente, a reformar la nueva Ley electoral, si se quiere alcanzar una democracia plena y auténtica, en la que todos los ciudadanos seamos realmente iguales como marca la Constitución. Hay que dar marcha atrás, suprimir el voto rogado y permitir de nuevo votar en las elecciones municipales, pero además, se necesita una reforma que permita a los españoles que residimos fuera del país elegir a nuestros propios representantes parlamentarios directos en el Congreso de los Diputados y en el Senado, siguiendo criterios de proporcionalidad similares a los de cualquier circunscripción electoral española, lo que daría respuesta a una reivindicación histórica de la emigración.