RAIMUNDO ROMERO, VICEPRESIDENTE Y SECRETARIO DE ORGANIZACIÓN DEL CENTRO GALLEGO DE CEUTA

“Si no le gusta la vida que tiene en su tierra, el gallego emigra con la intención de mejorarla”

El 20 de noviembre, el Centro Gallego de Ceuta celebró su tradicional ‘pulpada’. El ágape, que reunió a 200 personas entre socios y acompañantes, se realizó en el incomparable marco histórico-monumental de las Murallas Reales de la ciudad. La amplia terraza, sobria, abrigada y recién relucidas sus piedras milenarias, acogió a los comensales para disfrutar de una excelente temperatura que hizo honor al día.
“Si no le gusta la vida que tiene en su tierra, el gallego emigra con la intención de mejorarla”
 En la terraza está el símbolo del encuentro, de la paz en el camino, el cruceiro.
En la terraza está el símbolo del encuentro, de la paz en el camino, el cruceiro.

El 20 de noviembre, el Centro Gallego de Ceuta celebró su tradicional ‘pulpada’. El ágape, que reunió a 200 personas entre socios y acompañantes, se realizó en el incomparable marco histórico-monumental de las Murallas Reales de la ciudad. La amplia terraza, sobria, abrigada y recién relucidas sus piedras milenarias, acogió a los comensales para disfrutar de una excelente temperatura que hizo honor al día. Pocas ciudades en esta época del año se atreverían a montar al aire libre una comida sin exponerse a una frustración por causa del viento, frío o lluvia. En el mes de san Martiño esto sólo ocurre en Ceuta. Raimundo Romero, vicepresidente de la entidad, habla con ‘Galicia en el Mundo’ sobre esta instituación.

El pulpo en su punto y los licores con denominación de la Tierra han sido un deleite para el cuerpo y el espíritu durante la tradicional ‘pulpada’ que organiza el Centro Gallego de Ceuta.
Raimundo Romero, que en la actualidad es vicepresidente y secretario de Organización de la entidad, desgrana información una vez finalizada la degustación. Es natural de A Coruña, del ‘Concello’ de Abegondo. Dice que está prejubilado. Es vitalista, transmite sensibilidad y pujanza. Su porte militar le enaltece. La sabiduría, la humanidad y la espontaneidad descubren una excelente persona, vivo y locuaz. Podría pasarse una horas escuchando sus relatos; sus frases disparan contenidos históricos e ilusiones venideras.
Sentados bajo una lámina de Monforte de Lemos me siento como en casa, del mismo modo que cuando me encuentro entre las piedras del monasterio de San Vicente. Y no puedo evitar la pregunta. ¿Quién habrá traído este símbolo de mi pueblo? (las varillas que la enmarcan desvelan que no es reciente.) Me cuenta que él mismo lo trajo en una de las visitas que hizo a Galicia.
Por el local se distribuyen más láminas que recuerdan varias estampas gallegas.
Pregunta. ¿Cuándo llega usted a esta tierra y por qué elige este rincón lejano?
Respuesta. Mi llegada a Ceuta es después de un recorrido por el Norte de África como consecuencia de mi vida de militar. Comencé en Sidi Ifni, estuve en el Sáhara y, después de la ‘Marcha Verde’, tomé destino en Ceuta. Me gustó y me quedé. Desde entonces esto ha cambiado mucho. Hoy es una ciudad limpia, moderna, segura. Los transportes eran lentos y escasos. No había tantos medios.
P. Por su profesión de militar, ¿tendrá usted un conocimiento muy exhaustivo de Ceuta y de la provincia de Tetuán?
R. Conozco gran parte de su historia. Pasó a ser española desde los tiempos de Felipe II. Dejó de ser portuguesa por referéndum. Estamos hablando del año 1860 cuando la Guerra de Ceuta. Desde entonces, pasó a recibir el título de ‘fidelísima ciudad’. La ciudad se centraba del foso hacia el Monte Hacho. Constantemente recibía ataques de los grupos independientes, los cabilas. Se produce la Guerra y con la Paz de Tetuán España fija las nuevas fronteras actuales que desvían la frontera 10 kilómetros más hacia el interior.
P. ¿Cree usted que los gallegos somos aventureros o es que buscamos el dorado?
R. Las dos cosas. Si no le gusta la vida que tiene en su tierra, el gallego decide salir con la intención de mejorarla.
P. ¿En qué año se funda el Centro Gallego?
R. Se crea el 2 de enero de 1935. Funciona ininterrumpidamente desde entonces. Se crea bajo el nombre de ‘Lar Gallego’. En el año 1955 hay renovación de estatutos y su nombre es ‘Centro Gallego’, y comienza una nueva andadura.
P. ¿Serían los motivos sentimentales y nostálgicos los que inciden en su creación, o habría otras causas?
R. En aquellas fechas, debido a la situación de las comunicaciones, es posible que sintieran Galicia demasiado lejos. Les faltaban las conversaciones, la comida de allá, el agarimo.
P. ¿Hay constancia de las profesiones de los socios fundadores?
R. Estoy confeccionando la historia del Centro. En la primera directiva había 153 socios, mayoritariamente militares. Sus estatutos hablan de una sociedad apolítica sin distinciones ni de credos ni de razas.
P. ¿En qué momento asume usted las gestiones de la institución?
R. Hace aproximadamente doce años. Soy socio desde mi llegada.
P. ¿Cuáles son las partes que le dan más quebraderos de cabeza para que el Centro despierte tanta admiración e interés?
R. No hay partes duras ni difíciles, hoy estamos bien organizados. Nos admiran por el buen funcionamiento y quizás por la falta de otros centros regionales con actos tan destacables en la ciudad como la celebración del día de Santiago.
P. ¿Cuenta con colaboradores?, ¿alguna vez se ha sentido solo?
R. No me he sentido ni me siento solo, aunque me gustaría que mis paisanos hicieran aportaciones de las costumbres de los lugares de procedencia para recuperarlas y trabajar en ellas.
P. ¿Cuál es el plan anual de actividades del Centro?
R. Se hace una asamblea general en enero. En febrero, la laconada. En mayo, las ‘Letras Galegas’. En junio, sardinada de San Juan. En julio, la celebración de Santiago durante tres días, con alboradas, pasacalles, cena baile en el recinto de las Murallas Reales. En otoño, la pulpada.
P. ¿Con cuál de los realizados se siente o se ha sentido más satisfecho?
R. Con todas me siento satisfecho, pero creo que la celebración de Santiago es la más destacable. Algunos años vino un grupo de gaitas y baile de Celanova. Desde hace cuatro años, gracias a la especial colaboración del Ayuntamiento de Abegondo se desplaza el grupo de Baile y Gaitas que ameniza en la ciudad la vida social y cultural de los tres días. Estamos muy agradecidos a los alcaldes de Abegondo, tanto al anterior, Rocha Carro, como al actual, José Santiago Miramontes, por su apoyo y desinterés para poder realizar esta celebración. Sin su colaboración difícilmente podríamos disfrutar de esta fiesta.
P. En el plano de su ilusión, ¿hay algún deseo pendiente, alguna actividad en principio utópica?
R. Nos gustaría formar un grupo permanente de baile regional y un grupo de gaitas. Faltan alumnos.
P. ¿Con cuántos socios cuenta el centro? ¿Las cuotas son elevadas?
R. En la actualidad hay casi 300 socios. Las cuotas son de tres euros mensuales.
P. Para poder abrir sus puertas a varias de sus actividades de forma gratuita, ¿cuéntan con alguna subvención de la Ciudad Autónoma?
R. Aprovecho para dar las gracias al presidente de la ciudad Autónoma de Ceuta por la generosa aportación para llevar a cabo nuestros fines. Desde luego sin esta subvención poco podríamos hacer. Gracias a los 6.000 euros que recibimos podemos realizar el programa.
También recibimos una ayuda de la Secretaría Xeral de Emigración, aunque no es tan cuantiosa. Entendemos que hay muchos centros repartidos por todo el mundo.
P. En la terraza tenemos el símbolo del encuentro, de la paz en el camino, un cruceiro. Esto no es casualidad.
R. En el año 1976, el escultor de Santiago José Cao Lata hizo esta obra y fue donada a la ciudad.
P. Las Murallas Reales es un conjunto monumental del Medievo, único. Es un privilegio asentar el Centro en un lugar como éste. ¿Cómo se llega hasta aquí?
R. La Ciudad Autónoma hizo una concesión temporal de este espacio, siempre que sea utilizado como Centro Gallego. Anteriormente tuvo dos domicilios. Comenzó en la calle Villacampa nº4.
P. En la ciudad hay varias construcciones militares vacías. ¿Se podría beneficiar la ciudad ceutí con la reconversión de estos edificios?
R. Efectivamente, Ceuta fue militar en un porcentaje muy elevado, había unidades de todo tipo. Con la modernización del ejército las unidades se agrupan y quedan varias instalaciones vacías. Se está construyendo una gran base y así quedan espacios para albergar facultades o para servicios municipales.
Y como no podía ser de otra manera, hablamos de fútbol, de cuando vino a jugar con el Ceuta el club de fútbol de Pontevedra; de lo contenta que se marchó su videpresidenta, doña Lupe, de lo bien que se lo pasaron los chicos del Racing de Ferrol, que no se esperaban tal recibimiento y acogida. Y es que otra de las misiones o funciones de los centros gallegos es la de auxiliar y servir de guías a todo aquel que lo necesite.
P. Don Raimundo, no quisiera preguntarle si está deshojando la margarita para sus años venideros porque le veo a usted muy feliz, pletórico en su tierra complementaria y fundamental para fortalecer sus sentimientos hacia la que le vio un día partir.
R. Fruto de ese día es la alegría de tantas tardes, tantas vivencias, tantas horas de divulgar nuestra Patria Gallega. Y la ‘felicidad’ es eso, momentos vividos en buena compañía.