Lisboa acogió la cuarta edición del Foro La Toja con un llamamiento a la autonomía estratégica
La cuarta edición del Foro La Toja-Vínculo Atlántico concluyó en la Fundación Calouste Gulbenkian con un mensaje claro: Europa ya no puede permitirse el confort estratégico del pasado.
Durante una jornada marcada por debates de alto nivel político, económico y geoestratégico, responsables ibéricos y transatlánticos coincidieron en que el continente atraviesa un momento decisivo para su futuro.
Nacido en Galicia en 2019, el Foro La Toja se ha consolidado como un espacio de referencia para el pensamiento estratégico europeo. Lisboa, que ha acogido varias ediciones, refuerza la dimensión atlántica del encuentro y la articulación entre Portugal, España y el conjunto europeo en un contexto de redefinición global.
La sesión inaugural contó con la intervención de Amancio López Seijas, presidente de la Fundación La Toja, y del embajador de España en Portugal, Juan Fernández Trigo. El viceprimer ministro portugués, Paulo Rangel, participó en la apertura oficial, subrayando la relevancia del foro en un momento de “transformación acelerada” para Europa.
El primer panel reunió a Mariano Rajoy y Paulo Portas, que analizaron el escenario político europeo, marcado por tensiones internas, desafíos democráticos y la necesidad de reforzar la cohesión estratégica. Portas, ex viceprimer ministro portugués y de ascendencia gallega, subrayó la importancia del eje atlántico ibérico en la arquitectura europea.
La seguridad y la relación atlántica centraron el segundo debate, con la participación de Augusto Santos Silva, Peter Rough y Javier Colomina. Los ponentes abordaron el papel de la OTAN, la evolución del flanco sur y los riesgos emergentes que afectan a la estabilidad del continente.
Superar la visión reducida del Atlántico
Una de las ideas más repetidas fue la necesidad de superar la visión reducida del Atlántico. El Atlántico contemporáneo es una red que incluye Canadá, América Latina y África Occidental, regiones donde Europa tiene intereses estratégicos crecientes y donde Portugal y España poseen ventajas comparativas históricas.
Tras el intervalo, Mario Centeno y Román Escolano debatieron sobre la competitividad europea, el futuro del Mercado Único y la necesidad de acelerar reformas económicas que permitan a Europa responder a la competencia global. Ambos coincidieron en que Europa debe recuperar competitividad, diversificar cadenas de suministro y fortalecer su autonomía tecnológica. El retraso en la implementación del informe Draghi fue citado como ejemplo de la lentitud institucional europea. En un contexto de competencia global, la inacción tiene un coste creciente.
El último diálogo reunió a Michael Ignatieff, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2024, y Shlomo Ben Ami, exministro de Asuntos Exteriores de Israel y académico reconocido en relaciones internacionales. Ambos reflexionaron sobre la posición de Europa en un mundo en transformación. Ignatieff subrayó que la guerra en Ucrania no es un conflicto periférico, sino un test de resistencia para la democracia europea. Ben Ami analizó la erosión del multilateralismo, la fragmentación del sistema internacional y la necesidad de que Europa actúe como un polo estabilizador en un mundo crecientemente multipolar.
Coincidieron en que Europa debe abandonar la lógica reactiva y adoptar una estrategia proactiva en la gobernanza global, especialmente en ámbitos como la tecnología, la regulación digital, la seguridad energética y la cooperación con democracias afines.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, intervino antes de la clausura oficial, subrayando la urgencia de una Europa “capaz de decidir y de actuar”.
Tras su intervención, la ministra de Defensa de España, Margarita Robles, aportó una perspectiva ibérica particularmente relevante. Defendió que Portugal y España deben ejercer un liderazgo conjunto en la arquitectura estratégica europea, articulando una visión atlántica que refuerce la cohesión de la Unión. Reafirmó la solidaridad con Ucrania, señalando que su defensa no es solo una cuestión territorial, sino un compromiso con los valores fundamentales del derecho internacional.
Acto de cierre
El acto de cierre estuvo a cargo del presidente de la República Portuguesa, António José Seguro, que centró su intervención en la necesidad de una Europa más cohesionada, más ágil y más preparada para los desafíos del siglo XXI. Afirmó que “la Europa que pudo permitirse la ambigüedad estratégica ya no existe” y defendió reformas institucionales que permitan superar bloqueos decisorios, reforzar la defensa común y acelerar la transición energética y tecnológica. Subrayó que la autonomía estratégica europea “no es aislamiento, sino capacidad de elección”, y destacó la importancia de renovar la relación transatlántica, ampliándola hacia Canadá y América Latina.
Recordó asimismo que el Acuerdo UE-Mercosur entra en vigor esta semana, calificándolo como “una oportunidad que Europa debe aprovechar con visión de largo plazo”.
La cuarta edición del Foro La Toja-Lisboa 2026 concluyó con un mensaje transversal: Europa se encuentra ante una encrucijada histórica. La guerra en el continente, la competencia económica global, la transición tecnológica y los desafíos demográficos exigen decisiones rápidas y coordinadas.
Antes de la clausura, Carlos López Blanco, presidente del Comité Organizador del Foro La Toja, destacó que el foro continuará reforzando su vocación atlántica y su papel como espacio de reflexión estratégica entre Galicia, Portugal y el conjunto europeo. Lisboa espera el V Fórum La Toja en Lisboa 2027.