Un emigrante en la Barcelona de los sesenta

Un emigrante en la Barcelona de los sesenta
Celestino Corbacho, nuevo ministro de Trabajo e Inmigración, muestra su experiencia personal como emigrante en la página web del partido socialista catalán de L’Hospitalet:
“El 14 de noviembre de 1949 nací en un pueblo pequeño, cercano a Badajoz, llamado Valverde de Leganés. Soy el pequeño de 6 hermanos, 4 chicos y 2 chicas. Mis padres se llamaban Celestino y María. Mi padre trabajaba en el campo, mientras que mi madre se encargaba de la casa y de los hijos. A pesar de que nunca nos faltó un plato caliente en la mesa, cuando tenía 13 años le pedí permiso a mi padre para marcharme del pueblo y reunirme con dos de mis hermanos que vivían en Barcelona.
Aún tengo bien presente mi llegada a la estación de Francia. Yo era un joven con la maleta cargada de ilusiones en busca de un futuro mejor. Mis hermanos mayores me acogieron en la habitación que tenían alquilada en un piso del Passeig Maragall de Barcelona. Vivíamos 4 en una habitación. Muy pronto entré de aprendiz en una imprenta en la calle Lepant, 220, donde era el chico de los encargos.
Como todo emigrante en la Barcelona de los años sesenta, pasaba más tiempo fuera que dentro de casa. Tan pronto como pudimos, mis hermanos y yo alquilamos un piso en el barrio de Pubilla Casas, en L’Hospitalet. Aquello ya era otra cosa. Compaginaba mis estudios nocturnos con trabajos que iba cambiando, porque en cada lugar me pagaban un poco más que en el trabajo anterior. Cuando pudimos, nuestros padres y una de mis hermanas vinieron a vivir con nosotros, pero entonces necesitábamos una vivienda más grande y la encontramos en Sant Boi de Llobregat, pero todas mis amistades estaban en L’Hospitalet.
Pronto tuve edad de cumplir con el sercicio militar. Estuve durante 15 meses en Jaca, en la Escuela MiIitar de Montaña, donde, a pesar de estar destinado en el destacamento de esquiadores y escaladores de alta montaña, no me dieron ninguna oportunidad de esquiar.
Pero antes de ir a la mili, en Barcelona conocí a una joven bonita e inteligente, Carmen, con la que me casé el 3 de agosto de 1973. Fuimos a vivir a un piso de alquiler muy coquetón, en la calle Josep María de Sagarra, en el centro de L’Hospitalet. Después de estar 3 años de casados nos afiliamos al PSC. Con algunos ahorros y una hipoteca, nos compramos un piso en Santa Eulàlia donde todavía vivimos. Claro que era una hipoteca a 11 años, no como las de ahora.
Con Carmen hemos viajado todo lo que hemos podido, y mucho menos de lo que nos hubiese gustado. De este modo, siempre recordamos los viajes a Estambul, Atenas, Roma, París, Santiago de Chile, Buenos Aires o Formentera.