La embajadora destacó cómo este exiliado contribuyó a sentar las bases del teatro en El Salvador

La Embajada de España y el Centro Cultural en El Salvador rinden homenaje al actor y director español Edmundo Barbero

La Embajada de España y el Centro Cultural de España en El Salvador rindieron un homenaje al director, actor, maestro y teórico del teatro Edmundo Barbero Gragera (Madrid, 1899-San Salvador, 1982), exiliado español, quien dinamizó el teatro salvadoreño, realizó un arduo trabajo pedagógico y escribió crónicas sobre la historia teatral del país.
La Embajada de España y el Centro Cultural en El Salvador rinden homenaje al actor y director español Edmundo Barbero
El Salvador-Homenaje a Barbero 3
La embajadora Sonia Álvarez le entrega el documento a la hija del homenajeado.

La embajadora de España en El Salvador, Sonia Álvarez Cibanal, entregó a la escritora Claudia Hérodier, hija de Edmundo, la declaración, expedida por el Gobierno de España y, en su nombre, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, de reconocimiento y reparación personal “por la persecución y violencia padecidas por razones políticas, ideológicas o de conciencia durante la Guerra Civil de España y la Dictadura y en reconocimiento a su condición de víctima”, según cita el documento.

La embajadora recordó que “Edmundo sufrió una época muy triste y crítica de la historia de España. Y aunque le fue concedida la condecoración del Mérito Civil, no se le dio el homenaje que merecía”. En su intervención destacó cómo Barbero contribuyó a sentar las bases del teatro en El Salvador y su labor de difusión de los clásicos españoles.

El reconocimiento es posible en virtud del artículo 9 de la ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, que declara, además, “la ilegalidad e ilegitimidad de los tribunales, jurados y cualesquiera otros órganos penales o administrativos que se hubieran constituido para imponerle condenas o sanciones de carácter personal, así como la nulidad de sus sentencias y resoluciones”.

Hacer teatro, escribir libros y actuar en películas le conllevó a Edmundo Barbero sanciones, incluso varias condenas a muerte, y le supuso 40 años de exilio en varios países de Latinoamérica (Chile, Argentina, Perú, México y El Salvador). Durante la guerra, Barbero se unió al frente republicano y participó en la creación de las Guerrillas del Teatro del Ejército del Centro. Además, participó en la película ‘Caín’, a la que el gobierno franquista respondió condenando a muerte a todos los actores y técnicos de esta producción. Antes de la guerra había actuado con varias compañías como primer galán y había realizado exitosas giras por Latinoamérica.

Tras la derrota, el 28 de enero de 1941, después de dos años de encierro en la Embajada de Chile en España y gracias a su amigo Rafael Alberti y al por entonces embajador de Chile en España, Pablo Neruda, Edmundo llegó a Santiago de Chile. Durante ese periodo de confinamiento, editó junto a varios exiliados una revista crítico-literaria con el título de ‘Luna’, considerada la primera publicación del exilio intelectual republicano.

En el acto de homenaje también participó la embajadora de Chile en El Salvador, María Soledad Morales, quien hizo entrega a la familia de copia de los 30 números de la revista cultural arriba citada, digitalizada en 2024 por el Centro Cultural de España en Santiago de Chile y la Biblioteca Nacional de Chile.

“La de la memoria histórica quizá es la faceta menos conocida de Edmundo, pero le marcó”, explicó Álvaro Ortega, director del Centro Cultural de España, quien ha impulsado este reconocimiento. “El Centro Cultural apuesta por la cultura en un aspecto muy amplio y reconoce la memoria como generadora de identidad y –por lo tanto– conformador de cultura”. La memoria es un derecho individual, colectivo y, también, familiar, recordó.

En su intervención, Claudia Heródier agradeció a quienes han mantenido viva la memoria de su padre durante todos estos años: “Y a quienes han dedicado tiempo y esfuerzo para investigar, conservar y difundir su legado”, dijo.

Tras refugiarse en Santiago de Chile, Edmundo inició una travesía que también le llevó a Perú y Argentina. Después de una temporada en el sur, Barbero llegó a El Salvador en marzo de 1952.

Cargado de sueños, utopías e ideales de un teatro desde el pueblo y para el pueblo, desarrolló una prolífica carrera como director y pedagogo de las artes escénicas. Entre sus aportes destacan la dirección del Departamento de Teatro en la Dirección de Bellas Artes de 1952 a 1956, la dirección del Teatro Universitario de la Universidad de El Salvador desde la década de los sesenta hasta su muerte, la formación de una generación de actores y actrices de mediados del siglo XX y el impulso a la renovación de un movimiento dramatúrgico.

‘El olvido está lleno de memoria’

Como parte de este homenaje, el Centro Cultural de España en El Salvador organizó el encuentro y lectura dramática de la pieza ‘El olvido está lleno de memoria’, con la participación de Santiago Nogales, Edwin Pastore, David Rocha y Karen del Cid, tres actores y una actriz cuya trayectoria se vio marcada por el intercambio cultural propiciado por Barbero. ‘El olvido está lleno de memoria’ es una ficción biográfica sobre Edmundo Barbero, escrita por Jerónimo López Mozo.

Un artista entre generaciones

Nacido en 1899 en el seno de una familia de actores de la compañía María Guerrero, hijo de Alfredo Barbero y Victoria Graguera, Edmundo Barbero trabajó con las dos grandes generaciones de la intelectualidad española: con la del 98, con Ramón del Valle-Inclán, y con la del 27, con Federico García Lorca y Rafael Alberti. “Eso le convierte en un testigo excepcional, de procesos irrepetibles, que canalizó en el escenario, en la prosa… y en el cine”, destacó Álvaro Ortega Santos, director del Centro Cultural de España. También trabajó con Luis Buñuel, Margarita Xirgu, María Teresa León o León Felipe, lo que convierte a su trayectoria en una vivencia excepcional e irrepetible.

El homenaje a Edmundo Barbero forma parte de las acciones que impulsa el Centro Cultural de España en El Salvador a través de su Programa Memoria, Patrimonio y Ciudadanía. El programa promueve la preservación y construcción de la memoria colectiva como un ejercicio de ciudadanía.