La ‘Conferencia de la Mujer’ suscitó gran interés entre las españolas en Alemania
La Coordinadora Federal del Movimiento Asociativo en la RFA (CFMA) conmemoró cincuenta años de emigración española en Alemania con un programa especial de conferencias, en las que se abordaron temas relacionados con la situación de la mujer emigrante, la evolución de las leyes que les afectan, su situación en materia de igualdad, los aspectos positivos y negativos de la emigración y las necesidades actuales de las españolas residentes en Alemania y en Europa.
Con esta ‘Conferencia de la Mujer’, la Coordinadora se propuso analizar los problemas con los que tuvieron que enfrentarse las emigrantes españolas en este país, a lo largo del último medio siglo, y cuál es su situación en el momento actual, pero también establecer un diálogo con expertas en temas de la mujer de diferentes comunidades autónomas de España, invitadas al evento. Este encuentro iba a permitir conocer los avances logrados en el ámbito de la mujer en el último tiempo en nuestro país y comparar la emigración española en Alemania con la situación actual de las inmigrantes en España.
Carmen Couto Boullosa, vicepresidenta y responsable de los programas de la mujer de la Coordinadora, y el presidente, José Povedano Sánchez, organizaron las jornadas, que tuvieron lugar el pasado fin de semana en Königswinter, con el apoyo del Ministerio de Trabajo e Inmigración de España.
En las jornadas participaron como ponentes: Isabel Pizarro, coordinadora de la Unión de Asociaciones Familiares de Madrid (UNAF); Ángela Sanroma Aldea, directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha; Pilar Oriente Guarido, coordinadora del Centro Provincial del Instituto Andaluz de la Mujer de Málaga; Marta González Vázquez, secretaria xeral de Igualdade de la Xunta de Galicia; María José Hueltes, de la Asociación Granadina de Retornados (AGER); Laia Costa, de la Asociación Salud y Familia de Barcelona; Laura Seara, directora general del Instituto de la Mujer del Ministerio de Igualdad; Ángela Peramato, psicóloga clínica de Remscheid, y el médico psiquiatra Alain Grandin.
Unas ochenta mujeres españolas emigrantes, procedentes de doce ciudades alemanas, acudieron a este encuentro de fin de semana, que contó también con la presencia de la nueva consejera de Trabajo e Inmigración de la Embajada de España en Berlín, Susana Peri Gómez.
Acto de apertura
Después de que en la noche del viernes las participantes tuvieran ocasión de intercambiar impresiones y conocerse, en un encuentro informal, el evento se inauguró oficialmente a las nueve de la mañana del sábado. José Povedano tomó la palabra para dar la bienvenida a participantes y ponentes, aprovechando la ocasión para dar a conocer a las asistentes que llegaron de España qué función tiene la Coordinadora Federal en la RFA, en la que están integradas más de cuarenta asociaciones de españoles. Subrayó la pluralidad política de la institución, recordando que aunque hubo momentos en el pasado en que se intentó manipularla en el sentido de tendencias políticas o religiosas, “siempre hemos tratado de separar nuestro trabajo de cualquier ideología”, afirmó el sociólogo. El trabajo de la CFMA sería exclusivamente de apoyo a los emigrantes españoles en este país, independientemente de su procedencia y convicciones.
Luego habló de la situación complicada que surge por el reparto de competencias en materia de emigración entre el Gobierno central y las autonomías, ya que en algunos casos no se sabría exactamente a quién recurrir para solicitar apoyos.
Habló también del trabajo de la Coordinadora en el ámbito de la mujer, refiriéndose especialmente al Día Internacional de la Mujer, que celebran desde hace 18 años, y que este año reunió en Essen a más de trescientas mujeres de varias generaciones, un evento que “además de recreativo y cultural” sería “punto de encuentro y reflexión” para las mujeres.
Para las jornadas que se estaban realizando manifestó su deseo de eficacia y buenos resultados.
La vicepresidenta, Carmen Couto Boullosa, hizo, a continuación, un repaso de la historia de la emigración española en la RFA desde finales de los años cincuenta. Recordó que, con los italianos, los españoles son la nacionalidad más veterana entre los extranjeros que por razones de trabajo residen en este país. Citó cifras sobre los emigrantes que salieron de España para trabajar en Alemania, cuyo punto álgido se habría alcanzado en 1966, y recordó cómo entre 1975 y 1995 había descendido rápidamente la población española en este país a causa de un masivo retorno, que redujo el número de emigrantes de 290.000 a 130.000, cifra que, más o menos, se mantiene hasta ahora.
Luego se refirió a los problemas de la población femenina en los primeros años de emigración, sin conocimientos de la lengua ni de la cultura del país de acogida, con una educación diferente a la de las mujeres alemanas, y también al choque de verse sumergidas en un entorno sociocultural para el que nadie les había preparado.
Posteriormente, recordaría que las mujeres que llegaron a este país en la década de los sesenta “eran, en su mayoría, mujeres jóvenes, guapas y sanas, pero sobre todo valientes”, y que para muchas de ellas la emigración, con todos sus problemas, había supuesto una liberación a la opresión sufrida en la sociedad hermética de la España de aquel tiempo. Algunas de estas mujeres, que hoy en día tienen detrás de ellas la segunda y la tercera generación, “han decidido que Alemania es el centro de su vida, aunque viajen a España con frecuencia”, dijo, advirtiendo que la integración, que no debe confundirse con la asimilación, no debía ser obstáculo para seguir manteniendo la propia identidad, como se pretende en algunos casos. “Es erróneo pensar que los extranjeros se pueden integrar asimilándolos y obligándoles a desistir de sus orígenes”, subrayó.
Primeras conferencias y debate
Abrió la serie de ponencias Isabel Pizarro, coordinadora de la Unión de Asociaciones Familiares de Madrid (UNAF), una asociación que colabora con la Coordinadora Europa por el Derecho a Vivir en Familia y que apoya a migrantes en los países europeos en los que tiene presencia la Coordinadora. La experta ofreció una conferencia sobre la evolución de las leyes en relación a la mujer en el pasado y el presente.
Hizo una incursión en la situación política de la mujer en España y recordó que todavía en 1890 el 85,9% de la población femenina era analfabeta, porcentaje que hasta 1930 se había reducido al 47,5%. Recordó también la importancia de los movimientos feministas en Europa en la reivindicación de derechos para la mujer, las libertades concedidas posteriormente por el gobierno republicano y la implantación nuevamente de la estructura patriarcal en la familia durante la dictadura franquista, época en que la mujer se viera privada de casi todos los derechos. Explicó cómo la reforma del Código Civil en 1975 había cambiado la situación, y a partir de ahí, la mujer había ido recuperando derechos y adquiriendo otros nuevos, aunque aún quedaría mucho por hacer.
Ángela Sanroma, directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, intervino seguidamente. Agradeció la invitación recibida, en primer lugar, y calificó el encuentro en Königswinter de “enriquecedor”. Antes de pasar al tema de la conferencia, ‘La evolución de la situación de la mujer en Castilla-La Mancha’, presentó su Comunidad Autónoma brevemente.
La situación de las mujeres en esa Comunidad sería diferente en función del lugar en que vivan. La escasa población, 26,19 habitantes por kilómetro cuadrado, en un terreno muy extenso, exigiría un gran esfuerzo para conseguir que todos tuvieran acceso a los servicios a los que tienen derecho, como, por ejemplo, a la sanidad y a la educación aunque vivan en aldeas apartadas. Castilla-La Mancha, antes región olvidada, fue territorio de emigración, sus habitantes habían tenido que irse a otras regiones o países para buscar una forma de vida mejor; esa experiencia haría que fuera ahora una tierra acogedora con los que retornan y también con la población inmigrante.
En materia de igualdad, se refirió, entre otras cosas, a la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral, y a los programas de apoyo diseñados para facilitar la conciliación de familia y trabajo. Habría que seguir luchando contra las desigualdades todavía existentes, ya que el trabajo de la mujer, en muchos casos, no tiene el mismo reconocimiento ni está igual remunerado que el del hombre y “la eventualidad y la precariedad tienen rostro femenino”, dijo. Tampoco el hombre se habría integrado al ámbito doméstico y la carga familiar seguiría recayendo en las mujeres aunque trabajaran fuera de casa.
Como especial, mencionó el hecho de que en la Comunidad castellano-manchega se consiguiera el primer Parlamento regional paritario, verdadero representante del pueblo. Actualmente ya nadie dudaría de la capacidad de las mujeres para desempeñar puestos políticos.
Recordó también que Castilla-La Mancha había sido la primera Comunidad con una ley contra la violencia de género, “hemos trabajado mucho para sacar la violencia de casa y hacerla pública”, señaló, mencionando que muchas mujeres eran violentadas por el mero hecho de serlo, un delito que combatirlo era tema prioritario para el Gobierno.
Mencionó también los recursos de atención y acogimiento a las mujeres que sufren violencia, que primero eran sólo para las castellano-manchegas, pero que actualmente ya la mitad de las acogidas son extranjeras. Desde el Instituto de la Mujer “trabajamos para que todas sean consideradas iguales”, afirmó.
A través del trabajo de sensibilización social, se habría consolidado la red de recursos de atención a estas mujeres y creado un denso tejido asociativo femenino. “Queremos que denuncien y que sepan que hay leyes que las amparan”, dijo Sanroma, y añadió que ahora las denuncias se habían incrementado considerablemente y se hacían antes, rompiendo la violencia.
Folletos informativos en cinco idiomas, programas de inserción socio-laboral, promoción del asociacionismo y la Escuela de Pensamiento Feminista –un foro de discusión–, marcarían las líneas de actuación para un futuro mejor para las mujeres y, en consecuencia, también para los hombres.
Combatir la trata de mujeres, que calificó como “la esclavitud del siglo XXI”, sería uno de los retos pendientes.
Recuperar 40 años de atraso
La ponente de la tercera conferencia del día fue Pilar Oriente Guarido, delegada del Centro Provincial de Instituto Andaluz de la Mujer de Málaga, quien habló de ‘La evolución de la mujer andaluza y la situación en materia de igualdad’. Como las políticas de Andalucía y de Castilla-La Mancha relativas a la mujer son semejantes y ya habían sido expuestas, su intervención se centró más en los avances logrados en ese ámbito en los últimos treinta años en Andalucía. El movimiento reivindicativo había ido muy deprisa en esa Comunidad, las leyes se habían quedado obsoletas y tenían que recuperar cuarenta años de marcha atrás, dijo.
En el tiempo de la Transición las feministas “comenzamos a plantearnos que podríamos quedarnos fuera”, que la mujer podía quedarse fuera de ese proceso, y surgió la controversia de si era mejor crear movimientos de mujeres, o participar en los partidos políticos, porque era donde se producían los cambios. Las que se decidieran por la segunda opción habrían logrado el equilibrio ideológico, consiguiendo que las reivindicaciones no se perdieran en el camino, y “aquí estamos, desde entonces no paramos de trabajar y batallar por nuestros ideales”, afirmó, atribuyendo los logros en la lucha por la igualdad a las feministas, pero la economista y política andaluza cree que falta todavía una “transformación profunda en nuestra cultura”, no sólo en España, para seguir avanzando. “Hemos avanzado basándonos en estudios sociológicos y filosóficos de mujeres feministas”, señaló, y recordó que si no se tenía en cuenta la capacidad y habilidades de la mujer, que eran la mitad de la población, se estarían derrochando una riqueza y unos recursos que podían ayudar, no sólo al progreso del país, sino incluso en este momento, a salir de la crisis. También ella habló de la emigración de la mujer andaluza, su historia y realidad de las comunidades andaluzas en el exterior. Presentó finalmente el Plan Integral para los Andaluces, PIPAM, que apoya a personas en situación de vulnerabilidad, un proyecto que podía ser ejemplo para otras CC AA y ofreció el apoyo y colaboración del Instituto Andaluz de la Mujer a la Coordinadora para su trabajo solidario con las mujeres emigradas.
Finalizada la exposición de las tres ponentes, las asistentes tuvieron ocasión de hacer preguntas a las conferenciantes y debatir sobre los temas tratados.
Emigración y retorno en Galicia
La secretaria xeral de Igualdade de la Xunta de Galicia, Marta González Vázquez, se refirió en su intervención a la ‘Emigración y retorno en Galicia. La participación de las mujeres’. Recordó cómo Galicia desde la Edad Media había sido una región de acogida de extranjeros, peregrinos que venían de otras regiones y de otros países, fundamentalmente de Europa, a Santiago de Compostela, algunos de los cuales se establecieron en Galicia. Aprovechó esta incursión en la historia medieval para recordar que este año se celebraba el Año Santo en Compostela, e invitar a todos a visitar esta ciudad cargada de historia.
Ya en el tema de la emigración, explicó las diferentes emigraciones de los gallegos a través de la historia. Se refirió a una primera etapa de emigración hacia los países de América Latina, antes de 1926, en la que los emigrantes eran los hombres prioritariamente, dejando en Galicia a sus mujeres “viudas de vivos”, y a “hijos sin padres”, dijo, citando a Rosalía de Castro. Posteriormente, la emigración femenina había llegado a ser casi tan importante como la de los hombres, señaló la secretaria xeral de Igualdad. Relacionar la emigración femenina con razones familiares únicamente no respondería del todo a la verdad, ya que la decisión de emigrar habría sido impulsada por razones similares a las de los hombres, buscar una vida mejor fuera de Galicia. Sobre todo, en la emigración a Europa en la segunda mitad del siglo XX, la mayoría de las mujeres habrían emigrado, solas en muchos casos, para trabajar y mejorar su economía, y no exclusivamente para reunirse con sus maridos emigrados, ya que no se favorecía la reagrupación familiar.
Recordó la ponente que el 31% de los emigrantes españoles residentes en Europa eran de origen gallego, y que, actualmente y a pesar del retorno, Galicia contaba con una población exterior cercana a 1.400.000 ciudadanos y ciudadanas, eso sin contar a las segundas generaciones, y en 1993, 1/3 de las gallegas vivían en el extranjero. Los destinos preferidos por los emigrantes habían sido principalmente Cuba y Argentina, primero, y Alemania y Suiza, después.
Marta González comparó la emigración femenina de entonces con la de las mujeres jóvenes de hoy, que ante la falta de oportunidades laborales en su tierra para acceder a puestos de trabajo cualificados, y en posición de desventaja frente a los hombres en el mercado laboral, muchas decidían marcharse a otros países para buscar trabajo o completar su formación profesional o universitaria. La mayor tasa de desempleo se encontraba entre jóvenes entre 25 a 34 años. Esta emigración más culta, se planeaba de forma temporal, por dos o tres años, pero dijo que se estaba dando la circunstancia de que, después de ese tiempo de formación o trabajo en el extranjero, no retornaban, lo que suponía una pérdida de valiosos recursos humanos para Galicia.
Habló también del retorno de los países latinoamericanos, desde la independencia de Cuba hasta la actualidad, y del retorno de Europa a partir de los años setenta.
Marta González habló también de las mujeres inmigrantes en la Comunidad gallega, una población joven, generalmente bien formada, lo que no impide que estas mujeres tengan que realizar trabajos por debajo de su cualificación y poco remunerados. Dijo que las inmigrantes suelen tener cargas familiares en sus países de origen y emigran para poder ayudarles.
Terminó su intervención refiriéndose al carácter pionero de la Xunta de Galicia en materia de políticas de información, asesoramiento y atención a las personas emigrantes y retornadas, destacando la labor de la Secretaría Xeral de Emigración del Gobierno gallego y su colaboración con la Secretaría Xeral de Igualdade para promover programas de formación, sensibilización y apoyo a la mujer inmigrante en temas que pudieran afectarle por ser las más vulnerables, como la violencia de género.
Otras intervenciones
En las intervenciones siguientes, María José Hueltes, de la Asociación Granadina de Emigrantes Retornados (AGER), analizó los aspectos positivos y negativos de la emigración y su repercusión en la mujer española emigrante, y la jurista Laia Costa, de la Asociación Salud y Familia de Barcelona, desarrolló el tema de las ‘Necesidades evolutivas de las mujeres emigrantes en Europa’.
En la mañana del domingo, Ángela Peramato habló sobre la política del Gobierno Federal en la lucha contra la violencia de género, antes de la intervención de Laura Seara, directora general del Instituto de la Mujer –Ministerio de Igualdad–, que intervino con una ponencia con el título: ‘El rostro femenino de la Emigración-50 años de historias de vidas’.
El psiquiatra Alain Grandin y Ángela Peramato, psicóloga clínica, finalizaron la serie de conferencias hablando sobre la violencia en la familia y sus repercusiones psicosomáticas. También después de estas conferencias se entabló un debate sobre los temas tratados.