ENTREVISTA CON RAFAEL HERRERA, EX CONSEJERO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES DE ESPAñA EN ARGENTINA

“Los centros creados por españoles se pueden salvar si se unen en torno a la obra social”

Rafael Herrera llegó a la Argentina en el año 2004 para hacerse cargo de la Consejería de Trabajo y Asuntos Sociales de España en reemplazo de su antecesor, Norberto Mansilla. Ahora parte para España para ocupar un escaño en el Congreso de los Diputados.
“Los centros creados por españoles se pueden salvar si se unen en torno a la obra social”
 Rafael Herrera.
Rafael Herrera.

Rafael Herrera llegó a la Argentina en el año 2004 para hacerse cargo de la Consejería de Trabajo y Asuntos Sociales de España en reemplazo de su antecesor, Norberto Mansilla. Con una vasta carrera política en Andalucía donde fue director general de Educación e impulsor de una reforma del sistema educativo, también fue, entre otras cosas, secretario general de Empleo y gerente del servicio que se creó en esa cartera cuando era su responsable. “Evidentemente manejaba unos presupuestos y contaba con un poder político muy superiores, pero me enamoré de lo que vine a hacer aquí –reconoció Herrera– y cuando subí esta escalerita, triste escalerita, sucia, sin pintar de años, se me cayeron, como decimos allá, los palos del sombrado, pero esto es como cuando entras a una casa que está en desorden, tienes dos cosas: o te vas o te quedas y la ordenas”.

Pocos días antes de su partida definitiva de Argentina y su regreso a España donde asumirá su escaño en el Congreso de los Diputados, Rafael Herrera se despidió de la colectividad, de dirigentes y autoridades españolas y argentinas. “Yo que no soy muy afecto a los ágapes y festejos la verdad es que llevo 10 días de festejo a full”, confiesa Herrera con pie en el avión que lo llevaría a otro festejo en Montevideo, donde los mayores del Hogar Gallego y dirigentes de la colectividad uruguaya lo aguardaban con una comida de agasajo. ‘Galicia en el Mundo’ conversó con él para hacer un repaso de algunos de los temas en los que trabajó a los largo de los cuatro años en los que estuvo al frente de la Consejería de Trabajo.
Pregunta. ¿Qué cosas de la colectividad le gustaron y cuáles no?
Respuesta. De la colectividad, algunas cosas no me gustaron, otras sí, todas las dije, pero al final todos fuimos entrando en el entendimiento. Fundamentalmente no me gustó que la colectividad estuviera dominada por cuatro caciques que no dejaban entrar ni a jóvenes ni a gente de nuevas generaciones. Pero creo que hoy la colectividad está dando muestras de renovación, como es el caso del Centro Galicia de Buenos Aires, que es un ejemplo de renovación y buen funcionamiento. Allí hay un paso continuo, desde Darío Llamazares, que fue el artífice de la unificación de los cuatro provinciales para constituir el Centro Galicia, hasta Manuel Peleteiro, Rafael Patiño, Héctor Fernández en el presente y que seguro estará muy bien dirigido en un futuro porque cuenta con dirigentes como José Vila, Cristian Moares y Arturo Pérez, que dan muestras de tener muy claro que uno tiene que trabajar por un proyecto, dejando lugar a otros también para el relevo. Creo que cuando uno lleva 4 ó 5 años en un mismo lugar, se le agotan las ideas, no da lozanía y es bueno que venga otra persona que aporte su imaginación al proyecto.
La España de hoy es un país abierto, con problemas pero aciertos. Con sistemas públicos de salud, educación, pensiones, de corregir la dependencia, con una integración territorial importante, con alegría, no resignado; alegre y protestón, si hace falta. Aquí la elite de la colectividad, aquellos que siguen anclados desde los años 60 en la dirigencia, no han dejado que se traduzca esa nueva España que ahora los jóvenes sí la están viendo y eso se ha traducido en estas elecciones.
P. Durante su gestión fue un impulsor de la integración juvenil en las instituciones de la colectividad y el promotor de la creación de los congresos de jóvenes, ¿va a mantener algún tipo de contacto con ellos?
R. Cuando me despedí de los jóvenes en el último congreso, en Rosario, les dije que cortaba el cordón umbilical, a partir de ahí ellos son los que tienen la responsabilidad. Yo vendré al Congreso, si me invitan; si me piden alguna información se la daré pero yo en esta semana me desvinculo de la Consejería de Trabajo con todas las consecuencias porque la emancipación se tiene que hacer completa, una emancipación a medias no lo es.
Los jóvenes son argentinos y quieren una Argentina en desarrollo, pero también son españoles y quieren una España que crezca en políticas sociales y económicas, en justicia social. Ellos tienen la voz a través de los congresos para hacer llegar a la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración sus propuestas. Es la primera vez que se ha hecho algo así en el exterior porque si bien tenemos los consejos de residentes, la verdad es que apenas reciben una participación del 6%, o menos, del censo. La voz en sus congresos es la voz de los jóvenes que dicen qué quieren hacer con su país en el futuro; qué sienten por su país y también qué están dispuestos a hacer.
P. ¿Qué balance hace de la puesta en marcha del convenio sanitario?
R. Cuando llegamos encontramos que sólo contábamos con un Hospital que tenía convenio con una sola obra social, la obra social del turf; que ellos pagaban una parte y el Gobierno de España pagaba otra, pero que el Gobierno argentino no pagaba nada.
Entonces lo que hicimos fue decirle al Gobierno argentino que como co-responsable de la salud de los ciudadanos que emigraron también debía aportar. El convenio que firmamos tiene la virtud de aglutinar fondos del Gobierno argentino y del Gobierno español para, dentro del sistema de salud argentino que es el de las obras sociales, implementar la salud.
Como todo lo que nace tiene un tiempo de aplicación y encaje. Nos dimos cuenta que ese encaje iba mucho mejor si disponíamos de una obra social propia. También es verdad que me dijeron que estaba loco si yo pensaba que íbamos a tener una obra social para un colectivo. No ha habido hasta nosotros ningún antecedente de algo así. Pero nos pusimos en marcha y lo conseguimos. Yo entiendo que hoy esa obra social es el mecanismo que va a permitir que determinados centros heredados de la creación de los españoles, como el Centro Gallego, el Hospital Español de Buenos Aires, de La Plata, Mendoza, Rosario, etc; si se unen en torno a esa obra social pueden salvar sus instituciones.
Además, si hubiéramos hecho un convenio con una mutual, o con el Hospital Español por ejemplo, hubiéramos podido cubrir Buenos Aires, solamente; pero qué hacemos con las personas que viven en Trelew, qué hacemos con la gente que vive en la Quiaca, con la gente que vive tras la sierra, en San Juan o en Neuquén. Por eso hicimos una alianza estratégica de nuestra obra social con las que mayor penetración tienen en Argentina y que además no nos ven como un enemigo sino como a un colaborador.
P. Dirigentes del Hospital Español de Buenos Aires han denunciado que la Consejería no le ha dado su apoyo. Si esto es así ¿a qué se debe la decisión?
R. El Hospital Español ha recibido de esta Consejería desde hace unos años hasta hoy unos 2.000.000 euros. Hace unos dos meses me escribía una carta el residente del Hospital porque había recibido 300.000 euros y 4 meses antes le habíamos dado $200.000. Es una sangría permanente, el problema es que el Hospital Español de Buenos Aires es un desastre organizativo. No podemos culpar a la administración española por los desastres administrativos realizados por los propios dirigentes del Hospital y no me refiero a los últimos directorios solamente, creo que en este sentido, hay una larga trayectoria de desaciertos, pero no todos han corrido la misma suerte, el Centro Gallego de Buenos Aires, por ejemplo, tiene una trayectoria mucho más ordenada y está dando un servicio aceptable, o el Hospital Español de La Plata, que está dando un servicio mucho más que aceptable. Uno tiene que tener capacidad de adaptación a las circunstancias. Hoy hay que buscar las fórmulas para recaudar y la recaudación no puede venir precisamente de los usuarios, de los españoles, porque al final uno termina con los socios honorarios, con tal y con cual. Creo que tienen que sumarse a un proyecto con una obra social, porque el sistema de obras sociales es el sistema de salud pública argentina y no puede venir un presidente de cualquier Hospital del mundo a decir que quiere cambiar lo que le corresponde al gobierno de ese país.
P. ¿Le ve alguna salida?
R. Yo pongo distancia. Te digo lo mismo que les dije a los ciudadanos, el Ministerio trabaja para los ciudadanos. Es el ministerio de la gente, no de las instituciones. Aquellas instituciones que le dan servicio a los ciudadanos cuentan con apoyo, las que den la vuelta a los ciudadanos...
El Hospital Español de Buenos Aires –aunque fue fundado por españoles– es un Hospital argentino, como cualquier otro y en este sentido el Gobierno de España no tiene nada que decir respecto al hospital español de Buenos Aires.

“Siempre he sido un hombre político”

Luego de cuatro años al frente de la Consejería de Trabajo y Asuntos Sociales, Rafael Herrera dejó el cargo y viajó a España para asumir su escaño en el Congreso de los Diputados. Antes de su partida, Herrera reiteró su deseo de que los ciudadanos en el exterior tengan sus propios representantes. “Los españoles en el exterior viven una problemática distinta a la de los ciudadanos del interior, no se pueden extrapolar, por tanto tendrán que tener sus representantes del exterior en el Parlamento”, afirmó el dirigente, quien expresó que espera que a lo largo de esta legislatura se consiga el consenso de todos los grupos políticos para que en el año 2012 la circunscripción del exterior sea una realidad.
Siempre se reconoce como un “hombre político”. “No puedo escindir mi vena política de mi vena humana, ambas van juntas y esa es precisamente la vinculación socialista: uno trabaja para los humanos, para los ciudadanos”, señaló.
“Lo que sí es cierto –continúa– es que desde la institución nunca hice política partidaria. Hice política social, la que me marcaba mi gobierno, y desarrollé cuanto pude esa política social para que llegara al mayor número de usuarios posible”.
Herrera ha escuchado algunas acusaciones del PP. “Dijeron que aquí (en la Consejería) había que entrar con el carné del PSOE. No, mire, con el del PSOE, con el del Barcelona o con el del Boca, me da exactamente igual. Tiene que venir el ciudadano, demostrar sus carencias, pedir el pase a la normativa que rige y a partir de ahí nos volcamos para solventarle el problema al ciudadano”, dice, y asegura: “Da igual el color político, el equipo de fútbol, la raza, la religión, los ciudadanos con iguales y nosotros nos debemos a todos y por igual”. El dirigente socialista reconoce que cierra una etapa de su vida para comenzar otra. Deja los ámbitos ejecutivos en los que ha trabajado en los últimos años para adentrarse en un mundo nuevo para él: el poder legislativo. “Si me dicen que tengo que jugar esto, lo jugaré, si me dicen que tengo que jugar lo otro, lo haré –concluye– el proyecto socialista es lo importante, las personas pasamos”.