Arturo Cubillas abandona la dirección del exilio etarra en Venezuela tres décadas después

| 14 de marzo de 2014, 11:27

El histórico dirigente de ETA en Venezuela José Arturo Cubillas Fontán, más conocido como Arturo Cubillas (San Sebastián, 1964), reclamado desde 2010 por la Audiencia Nacional para ser juzgado por los delitos de “conspiración para acometer homicidios terroristas y tenencia de explosivos en colaboración con banda armada”, ha abandonado las funciones de dirección del colectivo de etarras refugiados en ese país, que ejercía desde que aterrizó en Caracas huyendo de la Justicia española hace casi tres décadas.

Fuentes de la lucha antiterrorista aseguran que los nuevos jefes de la nutrida retaguardia de ETA en Venezuela son Xabier Arruti Imaz, José Luis Koldo Zurimendi Oribe y María Asunción Arana Altuna, otros tres reconocidos miembros de la banda que también llegaron a Venezuela en los años 80.

Según las mismas fuentes, el relevo se ha producido en los últimos meses por decisión del propio Cubillas Fontán. No sólo ha abandonado las funciones de dirección del colectivo de etarras. También ha decidido pasar a un discreto segundo plano en el gobierno del presidente Nicolás Maduro Moros. Documentos oficiales a los que ha tenido acceso el diario ‘El Confidencial’ y que publican en su página web, probarían que el integrante de la banda terrorista dejó el año pasado la Corporación Venezolana de Alimentos, la empresa pública encargada de la gestión de las fincas agrícolas expropiadas por el Gobierno. Ahí llegó en 2011 procedente del Instituto Nacional de Tierras (INTI), otro organismo público responsable también de la explotación del patrimonio rural del Estado.

Sin embargo, Cubillas Fontán ha abandonado la dirección del colectivo de etarras en Venezuela y también toda relación con la Administración venezolana. En concreto, según un informe del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), Arturo Cubillas salió de la Corporación Venezolana de Alimentos en mayo de 2013. Desde entonces no tiene ninguna relación oficial con ningún organismo público de ese país, aunque su esposa, la venezolana de origen vasco y licenciada en periodismo Goizeder Odriozola Lataillade, sigue formando parte del gobierno.

 

Historial

José Arturo Cubillas Fontán llegó a Venezuela huyendo de la Justicia española, que le acusaba de participar en tres asesinatos como integrante del llamado ‘comando Oker’. Entre sus víctimas se encontrarían el policía nacional Máximo García y un guipuzcoano de origen gallego acusado falsamente por la banda de ser un narcotraficante, Ángel Facal.

Al igual que Arruti, Zurimendi y Arana, Cubillas llegó a Venezuela a finales de los años 80 tras el fracaso de las conversiones que mantuvo el Ejecutivo de Felipe González Márquez con la dirección de la organización terrorista en Argelia. Fue el encargado de dirigir desde entonces el llamado comité de acogida de refugiados políticos vascos, en la práctica, la estructura de la banda encargada de esconder y dar soporte económico a los pistoleros que llegaban a Venezuela huyendo de las Fuerzas de Seguridad españolas.

La Justicia española le reclamó en 2010 cuando aparecieron documentos en el ordenador del fallecido jefe de las FARC Carlos Roberto Reyes, que revelaban la existencia de esos encuentros entre ETA y la guerrilla colombiana. El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco acusó incluso a Cubillas de conspirar para tratar de matar en suelo español a los ex presidentes de Colombia Andrés Pastrana y Álvaro Uribe. Documentos de Reyes acreditaban que ETA había ofrecido su infraestructura a las guerrillas de las FARC para facilitarles el acceso a ambos mandatarios.

El Consejo de Ministros llegó a solicitar formalmente en octubre de 2010 su extradición a España pero el Ejecutivo de Hugo Chávez Frías rechazó la petición escudándose en que Cubillas Fontán era un ciudadano venezolano de pleno derecho y que los convenios bilaterales no permiten la entrega de nacionales. El Ministerio Público venezolano le tomó declaración pero rechazó entregarlo. Tras ese episodio, que provocó un agrio intercambio de declaraciones entre los Ejecutivo de España y Venezuela, José Arturo Cubillas Fontán continuó su vida como si no tuviera ningún problema con la Justicia. Pero la orden de extradición a territorio español sigue en vigor y los crímenes que cometió aún no han prescrito.

 

 

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