Antonio Aliaga, nuevo presidente de la Faceef, desea “sensibilizar a la juventud para que participe en las asociaciones”
Antonio Aliaga inicia su mandato como presidente de la Faceef, cargo para el que fue elegido en este Congreso desde su ejercicio de la vicepresidencia, para la que fue elegido dos congresos atrás, con dos objetivos que constituyen dos retos importantes: “Sensibilizar a la juventud para que participe en las asociaciones y que podamos reforzar así al movimiento asociativo, y recuperar la memoria histórica de los emigrantes y su contribución en diferentes países y en particular en Francia”.
Además, Aliaga parte del hecho de que las relaciones con la Administración española están, para el asociacionismo, “como siempre, tensas en el sentido de que no se reconocen gran parte de nuestras reivindicaciones históricas y aunque muchas de ellas están contempladas en el Estatuto de la Ciudadanía Española en el Exterior, su puesta en marcha aún no termina de verse”.
De esas reivindicaciones destaca una ley de nacionalidad española “bastante más generosa con los descendientes de emigrantes españoles que la reforma que se quiere aplicar” y el reconocimiento del movimiento asociativo como miembro de pleno derecho de los cauces de participación institucional de los españoles en el exterior y con suficiente representación pues, aunque ya tendrá presencia en el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE), cree que los ocho consejeros que le corresponde de un total de 43 representantes de la emigración no es suficiente.
“Pedimos que nos apliquen las mismas normas que a los órganos de ciudadanía que hay en el interior de España, como los Consejos de Juventud, de la Mujer y de los Mayores”. Cree que el sufragio universal no es una fórmula adecuada para elegir a consejeros consultivos y que para estos fines “la sociedad civil se ha dotado de los medios para estar representada a través de sus asociaciones”.
En este sentido, precisa que personalmente no tiene nada contra los actuales consejeros electos del CGCEE, “que están haciendo su trabajo bien, sobre todo los de Francia, como pueden y sin medios” sino que “es contra la forma en que son elegidos”. De las tensiones que en su momento hubo entre la Faceef y los actuales consejeros por Francia dice que “fueron más de carácter político, pues creemos que no obraron bien para ser elegidos”. En este sentido recuerda que en Francia podía haber once Consejos de Residentes Españoles constituidos y sólo hay dos.
También reprocha a la Administración lo que denuncia como una discriminación en la política empleada por el INSS respecto al cálculo de las pensiones de los españoles en el exterior que trabajaron en España antes de emigrar. “Se tendría que aplicar la actualización del cálculo de la base reguladora para adaptarla al momento en que se coge la jubilación”, defiende.
También se estrena en la presidencia de la Faceef con unas condiciones personales muy particulares que expuso a los miembros del Congreso antes de que le diesen su respaldo: tiene previsto vivir una temporada en España con su mujer para comprobar si se adaptan bien a vivir en el país, con la perspectiva de un retorno definitivo, aún cuando sus hijos permanezcan en Francia. Para el trabajo durante ese período de tránsito destaca que “cuento con muy buen equipo en el Comité Nacional y el respaldo de las asociaciones, que han aceptado mi situación”.
En el supuesto de que decidiese retornar anuncia, rotundo, que cesaría, pues dice estar “convencido de que no sería correcto ocupar una función si no se le puede dar lo que necesite”.
De Murcia a Francia
Aliaga nació en Murcia y emigró a Francia en1963, con 24 años. Durante los primeros años no pudo volver a España “por cuestiones de militancia política, que continuó en Francia”. Está en la Faceef, donde era vicepresidente, desde 1979, cuando todavía era Federación de Asociaciones de Emigrantes en Francia (Faeef) y desde enero de 2006 es presidente de la Coordinadora Europea de Asociaciones de Emigrantes Españoles de cuya directiva ya había formado parte con anterioridad.
De este tiempo destaca como logros del movimiento asociativo el mantenimiento de las Agrupaciones de Lengua y Cultura Española “ante los obstáculos puestos por las diferentes administraciones”, el reconocimiento de las bonificaciones en las pensiones a los emigrantes que habían cotizado en España antes de 1967 y “que muchos tribunales hayan condenado al Instituto Nacional de la Seguridad Social a conceder pensiones revisando el cálculo de la base reguladora.