El PP gana en Castilla y León con dos escaños más, pero depende de Vox, que suma uno, para gobernar
Fernández Mañueco gana las elecciones en Castilla y León al conseguir 33 escaños, dos más de los que tenía, pero no alcanza la mayoría absoluta, con lo que vuelve a depender de Vox, que frena su oleada alcista de los últimos comicios e incrementa un solo procurador, quedándose con 14.
El PSOE, liderado por Carlos Martínez, sigue siendo la segunda fuerza en la comunidad, alcanzando los 30 procuradores, dos más que en la pasada legislatura. UPL (Unión del Pueblo Leonés) mantiene sus 3 escaños, mientras que Soria Ya pierde dos, quedándose con un solo representante. Por Ávila también mantiene su escaño.
Quienes pierden la representación son Podemos y Ciudadanos, que pierden cada uno el procurador que tenían.
La participación se situó en el 65,66%, lo que supone una subida de 2,2 puntos, aunque sigue siendo la segunda más baja de la historia.
Aunque el voto exterior todavía se contabiliza el viernes de esta semana, ahora todo se centra en los posibles acuerdos para gobernar.
El PP apuesta por un Gobierno sin “sanchismo”
Como ganador de las elecciones, Fernández Mañueco será quien deba intentar formar gobierno y ya aseguró en la noche electoral que dialogará con “todos” los partidos políticos pero que no formará un Gobierno “con el sanchismo”. “Será un Gobierno para todos y pensando en todos. Hemos tomado buena nota de diálogo y pacto y eso vamos a hacer”, destacó.
Para el líder del PP en Castilla y León, el resultado electoral es “el respaldo de los ciudadanos a la gestión del Gobierno que he presidido en los últimos cuatro años y al programa que hemos explicado. Somos los que más hemos crecido. Hemos triplicado la distancia que teníamos con el PSOE y duplicamos en votos a Vox”.
“Estoy muy orgulloso de la respuesta y del apoyo que hemos recibido. Frente al ruido y el panorama negativo que leían otros partidos, nuestra tierra ha elegido certezas”, subrayó Mañueco.
El PSOE considera que ha recibido “un voto de confianza”
Por su parte, los socialistas se mostraron satisfechos por el resultado y por el cambio de la tendencia a la baja que registró el partido en las recientes elecciones de Extremadura y Aragón. Carlos Martínez, que lleva al frente del ayuntamiento de Soria desde 2007, recalcó en su intervención en la noche electoral que “hemos tenido unos buenos resultados, pero no estoy contento, aunque se ha trasladado un voto de confianza al PSOE. Nosotros lo hemos dado todo y aquí está el PSOE como alternativa sólida de cambio”.
“La ciudadanía le ha dicho a Vox que si sigue siendo la muleta del PP tiene sus días contados, por tanto, tenemos que estar muy atentos a las negociaciones de estos días”, analizó Martínez quien deslizó la idea de que hay que pensar en el “partido de vuelta”, es decir, unas nuevas elecciones autonómicas.
Vox quiere “influir de una manera determinante en las políticas”
En las filas de Vox también había alegría por el resultado electoral, al que consideran “el mejor resultado de Vox hasta ahora”. “La ola del sentido común es absolutamente imparable”, aseguró el candidato de esta formación, Carlos Pollán, quien hizo hincapié en que “Vox es una realidad consolidada. Hace poco más de un año nos daban por muertos, pero ha quedado claro que Vox va a influir de una manera determinante en las políticas que se apliquen en Castilla y León a partir de hoy”.
El candidato insistió en que su formación va a “cambiar las cosas medida a medida, partida a partida, con garantías y plazos estrictos de cumplimiento como ya estamos haciendo en otras partes de España”, pero no aclaró si van a reclamar su entrada en el Gobierno.
Desaparición de la izquierda alternativa
La izquierda alternativa pagó cara su separación y tanto la coalición IU-Sumar como Podemos se quedan muy lejos de alcanzar representación. IU-Sumar recibió el 2,23% de los votos mientras que Podemos, que en las pasadas elecciones consiguió el 5,08% de los sufragios, en esta ocasión se quedó en el 0,74%.