El coro ‘Luna y Candela’ cantó la misa rociera del Centro Cultural Andalucía de Buenos Aires en la Basílica San José de Flores
El oficiante de la misa fue el vicario parroquial padre Patricio Ossoinak.
El coro dio la bienvenida al padre y a los presentes cantando ‘Qué alegría’, sentimiento que perduró durante toda la ceremonia cuando se cantaban las canciones hasta el fin de la misa.
Finalizada la ceremonia, y luego de cantar el ‘Salve Rociero’, salió en procesión la imagen de la Virgen María con los sones de la ‘Canta Romero Canta’ y ‘Tiene tu nombre Rocío’, al regreso de la Virgen se terminó bailando por sevillanas con el grupo de baile ‘Luna Rociera’.
Una misa sentida, emotiva, con la pasión y adoración que transmiten los devotos de la Virgen del Rocío en Buenos Aires y en un ambiente histórico tan importante para el país como la Basílica San José de Flores.
Inaugurada en 1883, en su fachada se destacan columnas corintias y en el frontis, las imágenes de los doce apóstoles. Entre los elementos eclécticos, se distinguen algunas características del estilo grecorromano.
Jorge Bergoglio nació y creció en el barrio de Flores. Por eso no llama la atención que haya sido justamente en esta basílica donde definió su vocación sacerdotal. Él mismo ha relatado que, a meses de cumplir 18 años, cuando pasaba por la puerta de la iglesia, tuvo el impulso de entrar. Entonces, vio a un cura que no conocía, que se sentó en el último confesionario a la izquierda mirando al altar. “Y ahí no sé qué me pasó, sentí como si alguien me agarrara de adentro y me llevara al confesionario, no sé qué pasó”, contó Francisco en alguna entrevista. El joven Bergoglio se arrodilló para confesarse y ocurrió un hecho que cambiaría su vida y la de la historia de la Iglesia: “Ahí sentí que tenía que ser cura, pero no dudé ¿eh?, no dudé...”. Una placa en ese mismo confesionario recuerda el episodio de aquel 21 de septiembre de 1953.
El destino quiso que luego de ser elegido Papa, en el cónclave del 13 de marzo de 2013, el inicio oficial de su pontificado, con la solemnidad de su investidura como Pastor universal de la Iglesia, tuviera lugar el 19 de marzo, en coincidencia con el día de San José.
El vínculo de Francisco con sus orígenes se mantuvo intacto. En 2023, quiso celebrar los 10 años de su pontificado enviando a este templo una escultura, ‘San José Dormido’, que remite a los Evangelios, donde se cuenta que el Arcángel Gabriel se le apareció a José en un sueño para anunciarle que el hijo que esperaba su esposa María era el Mesías. En un emotivo acto, esa imagen fue trasladada desde el colegio Nuestra Señora de la Misericordia –donde el Papa Francisco había hecho su jardín de infantes, recibido la Primera Comunión y la Confirmación, y celebrado su primera misa como sacerdote– hasta la Basílica de San José de Flores.