Opinión

Democracia colonial

Manuel de Castro | 24 de febrero de 2014

El imperialismo aprendió de Vietnam que no hay que desplegar decenas de miles de soldados propios en operaciones de tierra, por eso machacó Irak desde el aire y desplegó empresas mercenarias estadounidenses. Y aprendió de Irak que declarar guerras e invasiones tiene un gran desgaste político. En la nueva era colonial planetaria, el imperio ha aprendido a desestabilizar a través del control mediático y la financiación del golpismo y el terrorismo, como ha venido haciendo con tanto éxito durante un siglo en América Latina cada vez que gana las elecciones un candidato que antepone sus ciudadanos al interés de las corporaciones coloniales. ¿Puede hacerse usted una idea de la tremenda fuerza militar de choque que hace falta para matar a 10 policías profesionales ucranianos y secuestrar a otros sesenta? ¿Cree que eso lo hacen unos indignados como los que se manifiestan en España? ¿Se imagina que para sacar del gobierno al Partido Popular –que ha sido votado mayoritariamente con la misma legitimidad electoral que Yanukovich– las embajadas de Francia y Portugal financiaran grupos de asesinos para cambiar el Gobierno? ¿Se imagina la matanza que causaría el Estado español si unos radicales de un partido hitleriano, nostálgico de Stepan Bandera, matan a nueve policías y dejan con heridas de bala a docenas de ellos? ¿Apoyaría usted todo esto para que gobierne un boxeador y una delincuente –la versión ucraniana de Bárcenas o Blesa– como Yulia Timoshenko? Pues sí, está usted apoyando todo esto. Otro tanto sucede en Siria y Venezuela, donde no importa el apoyo popular el gobierno de turno sino su posición ante las inversiones occidentales. En Siria, por ejemplo, hay una milicia armada por Occidente –y por los auténticos ‘regímenes’ árabes como Arabia Saudí y los mecenas del fútbol europeo– con tanques y artillería pesada que trata de tomar el centro de Aleppo desde hace meses. Ese pequeño ejército que asedia la ciudad está formado íntegramente por fanáticos chechenos que no tienen ningún reparo en colgar videos de promoción de su causa fundamentalista contra el Gobierno sirio. Es lo que la prensa europea llama “rebeldes sirios por la democracia”, aunque sean chechenos de Al Qaeda. Y la cumbre de la maldad colonial se alcanza en Venezuela, donde a cada elección ganada en las urnas por el partido que no nos gusta, respondemos animando a la violencia y el golpismo. Están muriendo personas por nuestro apoyo a la ‘democracia’.

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