‘Lisboa-Santiago’, espíritu y peregrinación a Compostela
“Presentar en 1998 una exposición producida en Galicia y pensando en Portugal así nos ha llevado, a partir del criterio de recalcar uno de los muchos lazos de hermandad que existen entre ambos pueblos. Y dada la ocasión de que el punto de partida para iniciar una posible itinerancia era nada menos que esa gran capital europea que es Lisboa, en un momento en su día a día de una Exposición Universal, se estimó que, de algún modo, la propia urbe lisboeta debería de implicarse en el desarrollo de la muestra en cuestión”, escribe el ilustre profesor José Manuel García Iglesias en la excelsa obra titulada Lisboa-Santiago. La espiritualidad y la peregrinación jacobeas, ‘Xunta’ de Galicia, ‘Consellería de Cultura, Comunicación Social e Turismo’, ‘Xacobeo’ 99’/ Galicia.
Imprescindible es recordar que la adaptación de la Muestra a los espacios de “la Cordoaria” –dentro de una específica área de ese edificio, al igual que la complejidad de la selección de la obra a exhibir, vislumbrando una exposición itinerante– condujo a intentar la posibilidad de un concreto repertorio de exponentes históricos y demás recursos de índole audiovisual que se pudieran complementar, creando un determinado “discurso”. La imaginada idea era dar inicio a un supuesto “camino” hacia Compostela. A partir del grabado extraído del “libro de Albani” se nos sugiere la salida. Por ello, la alusión a la indumentaria que empleó la “reina santa” de Portugal en su peregrinación a Compostela. Asimismo, el salvoconducto del rey Juan II de Castilla para aquellos peregrinos que iban “a ganar el jubileo” a Santiago el 1º de enero de 1434. Además, el de los Reyes Católicos para quienes peregrinaran a Santiago en 1479, también Año Santo. Y la Bula del Papa Julio II a la Cofradía del Apóstol Santiago, de 1504. He aquí, pues, la combinación de lo devocional y lo penitencial. Porque el “Camino” implica discurrir a través de unos territorios en cuyos centros religiosos –mediante las más diversas temáticas– podemos incidir dentro de esa “elección peregrinante”.
Contemplemos la imagen de San Sebastián que procede de la contraportada occidental de la Basílica de “Santa María” de Pontevedra, una obra en la que se entrecruzan los saberes de dos talleres vinculados a Cornielles de Holanda y al portugués João Nobre. ¿Y qué decir de la entidad propia del peregrino? El sentido de la concha de la “vieira” se plasma en la que pendía del pecho de un peregrino que, con ella, fue enterrado en el cementerio compostelano hacia 1120. Ante nosotros, el grabado de un alemán del siglo XVI: escena en que se nos muestra a Cristo y los discípulos de Emaús, con la indumentaria propia de los peregrinos.
Pues, en efecto, el sentido de hospitalidad se ha de comprobar en la inclusión de una parte de la “Regla” de San Benito, datada en 1610, la cual pertenece a San Paio de Antealtares, el monasterio de monjas benedictinas fundado en 1599 en Santiago de Compostela, a escasa distancia de la Catedral-Basílica del Apóstol. A nuestra vista, los testimonios de célebres viajeros y, ¿cómo no?, la remembranza del “Códex Calixtinus", teniendo presente tanto a Domenico Lalli –ediciones de 1676 y 1678– como a Nicola Albani, ya en el siglo XVIII, el cual relata la peregrinación que realizó a Compostela en 1745 desde Lisboa. ¡He ahí la maravillosa escena de los peregrinos en el “Monte do Gozo”, mediante un relieve de fines del XVI, con aquella inefable alegría!