Opinión

Desde Ferrol hasta la Playa de Casal, en Narón

Isaac Otero | 18 de abril de 2016

En mi recuerdo aún pervive la visita al Santuario de Santo Andrés de Teixido –“vai de morto quen non foi de vivo”, reza la sentencia–, donde depositamos una piedra en los “milladoiros”, esto es, “montoncitos de piedras” que existen en el camino como acto de fe, leyenda y tradición de nuestro encuentro. Sin olvidar tampoco que, para buscar amor de pareja, se nos aconseja reunir “a herba de namorar”…
Ya estamos en Ferrol, iniciando nuestro itinerario por el marinero barrio de A Graña: casas angostas y calles empedradas que nos conducirán hasta el castillo de San Felipe, la fortaleza que es un reflejo de los paradigmas académicos de la época de la Ilustración, propia del siglo XVIII, también denominado “Siglo de Las Luces”. Desde acá admiramos las esplendorosas panorámicas sobre la ría y el castillo de la Palma, situado en el municipio de Mugardos. Henos ante las fortalezas defensivas de la ría de Ferrol y del Arsenal Militar. ¡Inexpugnable fortín desde el mar, sobre todo para las constantes incursiones inglesas! Continuamos en dirección a Cariño para acceder a Doniños, la gran playa junto a la laguna de idéntico nombre, donde, según la leyenda, está sumergida la ciudad de Valverde como castigo divino. Así figura en la historia de la ‘Batalla de Brión’, ya que fue por donde los ingleses  desembarcaron y se retiraron derrotados por las tropas y vecinos de San Felipe y de A Graña. El 25 de agosto se conmemora este enfrentamiento mediante una bella representación teatral en el mismo castillo de San Felipe.
Cerca de los restos de una batería de costa, alcanzamos la breve playa de Lumebó, que nos obsequia con un atardecer entre esculturas pétreas naturales. Seguimos luego hacia Covas para llegar a la playa de San Xurxo, en el extremo sur de cabo Prior, bajo forma de caracola y blanquísima arena y muy ventosa por influencia del nordeste. ¡Dos quilómetros que nos permiten un extenso paseo por las dunas o por la orilla del mar en la bajamar, sintiendo cómo las olas estallan contra nuestros pies! Y desde punta Herbosa –a la cual llegamos por un cercano sendero– se nos convida al espectáculo del arco completo que constituyen los arenales de San Xurxo, Esmelle y O Vilar, popularmente conocidos como “las playas de Covas”. ¡Aguas color turquesa entre elevados pinares!
“Cuando llueve y hace sol,/ va el demonio por Ferrol/ cargadito de cucharas/ llamando por las mujeres”, dice la canción popular. En cabo Prior, nos encontramos con el faro del mismo nombre, activo desde 1853, donde existía un destacamento militar del que ya sólo quedan las infraestructuras, con una inédita forma vista desde la lejanía. Nos hallamos en la parte trasera del faro. Una escalera nos da licencia para bajar un trecho de este istmo de 171 metros y ver al norte la playa y la isla de Santa Comba, con su ermita románica. Nos apropincuamos hasta la cala de As Fontes, donde el mar nos deja charcas de agua verde esmeralda. Mojamos los pies y nos tumbamos un rato al sol.
Vamos ahora hacia las chiquitas playas de Sartaña y Medote para llegar a Ponzos, la más ‘sauvage’ de esta trilogía . Con la bajamar atravesamos el solitario arenal de Casal, ya en el vecino ‘concello’ de Narón. Gastronómicamente hablando, marrajo y rape, bonito y percebes son las especies más comunes para elaborar los platos más solicitados por los viajeros de esta comarca. Caminamos descalzos. El amoroso viento nos enreda los cabellos.

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