Opinión

Trayectoria deportiva de Fangio en su Museo de Balcarce

| 26 de septiembre de 2011
En 1953 Juan Manuel Fangio  –tras el grave accidente que sufriera el año anterior en el Circuito de Monza y la consiguiente renuncia a toda la temporada– volvió a conducir: en esta oportunidad, con un ‘Maserati’, que lo elevó al subcampeonato. Aun cuando en 1954 se cambió a la firma ‘Mercedes’, y no teniendo la marca alemana listos los coches para el inicio de la temporada, se estrenó en la competición a los mandos de un ‘Maserati’. De este modo, consiguió su segundo título, el cual sería el primero de su tanda de cuatro consecutivos.
El ‘Chueco’ Fangio vuelve a vencer en 1955 en el mundial de automovilismo con la casa ‘Mercedes’. Ese mismo año hace pareja con otro de los grandes del motor: Stirling Moss, quien le da el apodo de ‘Maestro’. Un año después obtiene el título con ‘Ferrari’ y en 1957, con cuarenta y seis años, clausura la lista de sus triunfos al auparse con su quinto Mundial, en esa ocasión con ‘Maserati’. 1958 fue el año de la despedida. En su última carrera –el ‘Grand Prix’ de Francia– su coche no acaba de rendir y a punto estuvo de ser doblado por el líder de la competición, Mike Hawthorn, el campeón de esta temporada, quien, no obstante, decidió no adelantarlo en señal de respeto.
Habríamos de recordar cómo su marca de 5 títulos permaneció vigente hasta el año 2003, cuando fue superada por el piloto alemán Michael Schumacher, que corrió el doble de años, puesto que en ‘Fórmula 1’ participó desde mediados de 1991 hasta fines de 2006. Pese a ello, la efectividad de Fangio –esto es, carreras ganadas por partidas efectuadas– ostentan un récord casi imposible de igualar. Al decir de los especialistas deportivos del motor, un 47% de efectividad: guarismo sin parangón hasta la fecha. De idéntica manera, la relación de ‘podios’ y ‘partidas’, al igual que de ‘Pole/ partidas’ todavía no han sido igualadas.
Por un instante mi mente se traslada al bello edificio y las gloriosas rampas de caracol y espirales de fotográfica eternidad con laureles y trofeos, donde refulge el ‘Museo del Automovilismo Juan M. Fangio’, en la calle Dardo Rocha, esquina a Mitre, 7620, de Balcarce, feraz pago de la provincia de Buenos Aires. Una triste evocación fue la del 29 de octubre de 1948. Cuando se corría el ‘Gran Premio de la América del Sur’ entre Buenos Aires y Caracas, Juan Manuel Fangio vuelca en la séptima etapa al norte de Lima, en Huanchaco. En ese accidente falleció su acompañante Daniel Urrutia.
La egregia figura de Fangio ha sido rememorada con diversos monumentos en no pocos lugares del mundo, que son “referentes” en el ámbito del automovilismo mundial. Uno de ellos fue una realización del ‘Real Automóvil Club de Cataluña’ y la ‘Daimler Chrysler’ de España, los cuales eligieron el Circuito de Montmeló-Barcelona, así como una fecha de inauguración coincidente con la de su ‘Grand Prix de Catalunya’ del 2 de junio de 1996. La obra representa aquello que todos guardan en su retina acerca de los campeonatos mundiales de 1954-55. Sintetizado todo ello mediante una estatua de Fangio con su casco en la mano, parado junto a un monoposto –“Mercedes Benz W196”, el “Flecha de Plata”, en escala 1:1–. El monumento de bronce pesa 3.500 quilogramos. Sus medidas son: 5,50 metros en el largo x 2,60 metros en el ancho, y 1,75 metros de altura. Creación del artista catalán Joaquim Ros Sabaté, a pedido del Presidente del “RACC” Sebastiá Salvadó Plandiura.
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