Opinión

José María Baleato y Andrés Baleato, ferrolanos del siglo XVIII

| 01 de diciembre de 2008
José María Baleato, al igual que Andrés Antelo, nació en la capital departamental gallega del Ferrol. Fue en 1743, casi a mediados del llamado Siglo de las Luces; y, como en el caso de Antelo, perteneciente –dentro de la escuela de los magníficos artesanos– al astillero más sobresaliente de España durante el período de los primeros Borbones. Maestro de zarrallería y fundición, en el mismo tiempo de la Revolución Francesa de la Europa de finales del siglo XVIII –sólo cuatro años antes de la toma de La Bastilla– emprende viaje a Londres, merced a la pensión que le fuera otorgada por Real Orden en 1785. A lo largo de dos años se dedica al conocimiento y estudio de los instrumentos náuticos, matemáticos y astronómicos, de Ramsden. De sus hábiles y extraordinarias manos salen a la luz quintantes y sextantes y oitantes, así como teodolitos y pantógrafos.
En las fechas en que se instala el primer ‘obrador’ de instrumentos náuticos en el Arsenal de Ferrol, José María Baleato alcanza el puesto de director. Conviene señalar que sus trabajos de exactitud y perfección, similares a los llevados a cabo en Inglaterra, se dan a conocer por las diversas factorías navales del Estado. Y en 1799 ubica el Faro de la Torre de Hércules, que fue construido en la capital británica. En el Museo Naval de su ciudad se conserva un quintante de su autoría.
Pariente de José María, Andrés Baleato nació el 9 de noviembre de 1766. Piloto de la Armada con el grado de alférez de Navío, es el primer maestro de la Academia Náutica de Lima, fundada en 1794. Asimismo se encarga del Depósito Hidrográfico de la capital peruana. Y por Orden del virrey gallego Francisco Gil y Lemos levanta, en 1798, un ‘Plano de la Intendencia de Trujillo’, y al año siguiente un ‘Plano general del Reino de Chile’. Ya a comienzos del siglo XIX, en 1803, la ‘Sonda del surgidero de El Callao en la playa’. Estas tres obras de Cartografía se guardan en el Museo Británico.
Es preciso recordar cómo Andrés Baleato nos legó dos escritos de singular relieve: ‘Discursos sobre el patrimonio y recursos del Perú’ y ‘Apuntes sobre la División del Perú’. En 1814 es ascendido a teniente de Navío; cuando el General José de San Martín –prócer argentino de la emancipación sudamericana que concedió la libertad a Argentina, Chile y Perú– entra en Lima en 1821, el descollante ferrolano cae prisionero. Y durante un año permanece en la cárcel.
Luego retorna a España, pero muy enfermo debido a los sufrientes tratos recibidos. En 1824 –ya como capitán de Fragata– es destinado al Depósito Hidrográfico de Madrid en calidad de “primer delineante”, cargo que habrá de ostentar hasta su muerte. En 1826 sale de imprenta en esta capital departamental de Ferrol ‘Instrucción para delinear y levantar planos y costas’. Obra que, “por disposición del señor Martín Fernández de Navarrete”, Director del Depósito Hidrográfico, “ha escrito el teniente de navío Don Andrés Baleato”.
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