Opinión

Génesis del ‘Tercio de Voluntarios Urbanos de Galicia’

“Con la cambiante situación política europea, llega el año de 1806, con España invadida por Napoleón, los ánimos más que caldeados para con todo lo francés, y la Gran Bretaña triunfante en Trafalgar, a la expectativa de arrancarle sus posesiones de Ultramar.
Génesis del ‘Tercio de Voluntarios Urbanos de Galicia’
“Con la cambiante situación política europea, llega el año de 1806, con España invadida por Napoleón, los ánimos más que caldeados para con todo lo francés, y la Gran Bretaña triunfante en Trafalgar, a la expectativa de arrancarle sus posesiones de Ultramar. A finales de junio, cerca de 1500 infantes británicos comandados por William Carr Beresford toman posesión de Buenos Aires, ingresando a paso redoblado marcado por los sones de las gaitas y tambores del legendario 71º Regimiento ‘Highlanders’ de Escocia al mando del coronel Pack”. Con este descriptivo párrafo se expresa el prestigioso marino y profesor Horacio Guillermo Vázquez en su ensayo historiográfico titulado Héroes del Tercio de Gallegos (Documentos coloniales de los pontevedreses enlistados en el ‘Tercio de Gallegos’: gloriosos defensores de Buenos Aires en 1807), Servicio de Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial, Pontevedra, 2003.
A continuación se refiere a que, una vez arriada la divisa “gualda” y “encarnada” del mástil de la Real Fortaleza, todos pueden ver izada la británica “Union Jack”. Con disparos de salva con bala, las baterías de artillería cumplieron con los honores, al igual que los navíos ingleses fondeados en la bahía. El pueblo bonaerense, estupefacto, aprontado para la defensa. Y mezclado en el gentío, Don Pedro Antonio Cerviño, militar, si bien voluntario, a la vez que director de una academia en que se instruía en los basamentos de las “ciencias militares”. Por fortuna conservamos un manuscrito inédito del propio Cerviño que testimonia admirablemente aquel estado de cosas colmado de incertidumbres.
Habremos de recordar en qué medida el Real Consulado de Buenos Aires se convirtió en el principal objetivo británico, si tenemos presente su indiscutible influencia en el comercio local. Manuel Belgrano, vistas las circunstancias, en calidad de Secretario y tomando conciencia de la dramática situación, se dirigió a Montevideo. Mas escaso tiempo duró aquella dominación británica sobre la nueva colonia del Río de la Plata. Porque, en efecto, el 12 de agosto de 1806 un ejército –heroico, aun cuando improvisado– bajo el mando del capitán de navío de la Real Armada Don Santiago de Liniers y Bremond, lleva a cabo la “reconquista” de Buenos Aires merced a un multitudinario despliegue de ardorosa valentía. Aquel tan esforzado como meritorio ejército se había reunido en Montevideo, ciudad desde donde emprendieron la epopéyica empresa militar. El Cabildo de Buenos Aires –con el cargo virreinal vacante– nombra al capitán Liniers, quien al punto convoca a aquellos mismos militares y voluntarios –entre ellos, y sobre todos, Pedro Antonio Cerviño–, con el fin de planear la estrategia de defensa de la ciudad, previendo una probable nueva intentona británica. La conclusión más ineludible fue la formación de “regimientos voluntarios”, considerando la mísera actuación de los denominados “veteranos” militares. A la vista de todos estaba el triunfo debido a la presencia de las “tropas populares” constituidas por labriegos, comerciantes y demás vecindario de la ciudad de Buenos Aires.
He aquí el nacimiento del ‘Tercio de Voluntarios Urbanos de Galicia’ el 17 de septiembre de 1806, tan sólo cinco días después de haber sido convocados por el virrey en el marco histórico del Río de la Plata.

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