Opinión

Buenos Aires, 1807: el Cuartel de ‘Retiro’

La flota británica desembarca en Buenos Aires el 28 de junio de 1807, más al sur de Quilmes. Sus regimientos forman con una vanguardia superior a 2.500 hombres, conducida por el teniente coronel Denis Pack, jefe del 71º Regimiento de ‘Highlanders’ de Escocia, cuyas gaitas y banderas habían sido tomadas como trofeos de guerra durante la 1ª invasión, y ofrecidas a la Santísima Virgen en el templo de Santo Domingo.
Buenos Aires, 1807: el Cuartel de ‘Retiro’
La flota británica desembarca en Buenos Aires el 28 de junio de 1807, más al sur de Quilmes. Sus regimientos forman con una vanguardia superior a 2.500 hombres, conducida por el teniente coronel Denis Pack, jefe del 71º Regimiento de ‘Highlanders’ de Escocia, cuyas gaitas y banderas habían sido tomadas como trofeos de guerra durante la 1ª invasión, y ofrecidas a la Santísima Virgen en el templo de Santo Domingo. Con la fuerza principalísima se hallaba al frente el jefe de la expedición, el general John Withelocke. Y con una reserva, dispuesta muy cercana a los Quilmes, con el fin de apropincuarse por el río y poder desembarcar en el lugar de ‘Retiro’ en apoyo de los invasores. Cómodamente fueron avanzando, pues las fuerzas patriotas se habían concentrado en la ciudad, desde donde partieran a campaña el día 30. En tal circunstancia, el Cabildo de la capital porteña obsequió al comandante Cerviño la gaita Guión del 71º de ‘Highlanders’, “para servicio…” de la unidad, la cual se uniría a otra serie de estos instrumentos que, según la expresión del Ilmo. Cabildo durante la ceremonia de entrega, era “considerado como un instrumento provincial de Galicia…”. Con ello, los instrumentistas del Tercio de Gallegos –10 tambores y un “pito” militar o pífano– se transformaron en la primera Banda Militar de Gaitas del Nuevo Mundo.
El 2 de julio tuvo lugar en los ‘Corrales de Miserere’ el encuentro entre ambas fuerzas, en la entrada oeste de la ciudad. He ahí el ‘bautismo de fuego’ del ejército patriota y, por tanto, del Tercio de Gallegos. El más destacado episodio protagonizado por él en la Defensa de Buenos Aires fue la ruptura del Cerco del ‘Retiro’. El célebre Cuartel de ‘Retiro’, al norte de la ciudad, significaba un enclave estratégico, puesto que por sus barrancas al río se podría abastecer a las tropas británicas a través de la flota, si ésta se hallaba fondeada allí cerca. Estuvo en este puesto la compañía de granaderos del Tercio de Gallegos bajo el mando del capitán Jacobo Adrián Varela, al lado de patricios, marinos y pardos. Los británicos los triplicaban en número con un fuego graneado e insistente a lo largo de las horas. De modo que los patriotas se agruparon en el centro de la cercana plaza de Toros. Resistieron y, cuando se quedaron sin municiones, el capitán Varela entonces pide autorización al comandante Gutiérrez de la Concha con objeto de intentar romper el cerco mediante una carga de fusilería y bayoneta concentrada en una bocacalle, por la cual después se podría evacuar la tropa, impidiendo caer prisioneros. El capitán Varela, al mando de sus granaderos gallegos, gritó: “¡Santiago! ¡Muertos antes que rendidos!”. Y cargaron contra los ingleses “con el último cartucho de fusil, perdiendo hasta las botas en los helados lodazales del lugar”, como nos describe Horacio Guillermo Vázquez en su imprescindible obra Héroes del Tercio de Gallegos, Servicio de Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial, Pontevedra, 2003.
Así, los británicos no son capaces de asumir su definitiva derrota, sitiados en todos los bastiones que habían conseguido ocupar. El capitán D. Bernardo Pampillo –nacido en San Cosme de Piñeiro, Pastoriza, provincia de Lugo–, perteneciente a la 7ª de Fusileros del Tercio de Gallegos, solicita la rendición incondicional del último reducto británico en el convento de Santo Domingo.

Buenos Aires, 1807: el Cuartel de ‘Retiro’