Opinión

Bancos, como hospitales

Dice el ministro de Fomento y número 2 del PSOE, José Blanco, que “no aceptamos lecciones de la banca”. Es la última consigna electoral adoptada por el mismo partido que ha entregado el país y sus ciudadanos al poder financiero.
Bancos, como hospitales
Dice el ministro de Fomento y número 2 del PSOE, José Blanco, que “no aceptamos lecciones de la banca”. Es la última consigna electoral adoptada por el mismo partido que ha entregado el país y sus ciudadanos al poder financiero. Aunque lleve más de veinte años en este oficio de contar lo que veo, me sigue sorprendiendo la capacidad del bipartito español PPSOE para creer que con una simple frase insistente pueden borrar los dramas personales de millones de sus propios votantes. Y hacen bien, porque al final vuelven una y otra vez a votarles sus propias víctimas, como harán muchos de los que hoy se consideran ‘indignados’. Si de verdad se negaran a bajarse los pantalones ante la banca, no sólo tendríamos una banca sostenida sobre la economía real sino que dispondríamos de una banca pública, del mismo modo que tenemos, por ahora, unos hospitales, policía y universidades públicas. Y estos servicios públicos los entendemos y nos gustan. Pero para todo esto hace falta dinero, poder financiero, por eso no es creíble una democracia en la que el poder económico no está en manos de los mismos representantes que gestionan los hospitales, la policía y las universidades. Nos encontramos ante un engaño monumental apoyado por la mayoría. Lo cierto es que el PPSOE sí tiene la lección muy bien aprendida, porque la justicia económica no se dicta con frases huecas en los medios: se decreta con leyes que representan las necesidades de la gente.

Bancos, como hospitales