Opinión

75 años de Vida, Ofrenda y Misión en Argentina

“Ayer, las hermanas celebraron los 75 años de su Congregación con una misa presidida por el señor Obispo, y luego compartimos a la canasta cosas dulces y saladas, y una gran torta que les obsequiaron. Ahí mando el material prometido y que me facilitaron ellas (Liliana, Celia y Celina).
75 años de Vida, Ofrenda y Misión en Argentina
“Ayer, las hermanas celebraron los 75 años de su Congregación con una misa presidida por el señor Obispo, y luego compartimos a la canasta cosas dulces y saladas, y una gran torta que les obsequiaron. Ahí mando el material prometido y que me facilitaron ellas (Liliana, Celia y Celina). Vinieron a acompañarlas hermanas del Huerto (del colegio Santa Cecilia y Gianelli) y otras hermanas que no sé de qué Congregación son, usan hábito azul oscuro. Fue un lindo momento de encuentro y celebración”. Así me escribe desde la bella Batán –a escasa distancia de la célebre y balnearia ciudad de Mar del Plata– la encantadora Nancy Tocci, sobrina de Susana Beguiristain, mediante carta de 13 de octubre del presente año de 2008.
Son 75 años de Vida, Ofrenda y Misión: “Queremos celebrar con todos ustedes los 75 años de fundación de nuestra Congregación, haciendo memoria agradecida del padre Rodolfo Carboni, nuestro fundador; de la hermana Lucía Gil Elizalde, primera hermana auxiliar parroquial y de toda la Vida Entregada en estos 75 años en favor de la Iglesia y del Reino”. Hermanas Celia, Celina y Liliana. “Cuando hay un gran amor –nos dice el P. Carboni–, todo es fácil, todo es posible, todo se hace con gozo”. El 17 de noviembre de 1896 nació en Buenos Aires el Padre Rodolfo Carboni. Sintió el llamado de Dios durante sus estudios universitarios en la Facultad de Derecho. En 1920 ingresó en el Seminario de Buenos Aires y fue ordenado sacerdote el 11 de octubre de 1925. En Roma se doctoró en Derecho Canónico. A su regreso actuó en diversas Parroquias y falleció el 26 de julio de 1960, siendo Párroco de Santa Rosa de Lima. Fue asesor de la Juventud de Acción Católica durante muchos años y asesor de los Círculos Obreros, expresión de su sentido de Justicia Social. Su vida sacerdotal fue testimonial: Amor absoluto a Dios, a su Iglesia, a los pobres. Ardor y lucha en la presentación del Evangelio.
Este gran amor a la Iglesia, le hizo descubrir al P. Carboni la necesidad de pensar en la Parroquia como un lugar de acogida, con espíritu de familia. Por eso ve importante integrar el aporte de la mujer a la misma. De este modo comienza a pensar en la fundación de Hermanas dedicadas a este servicio: la Congregación ‘Hermanas Auxiliares Parroquiales de Santa María’. Y a las Hermanas les dice: “Las Auxiliares Parroquiales deben poner y tener su vida, su corazón y su alma en la Parroquia; allí está su casa, su Jesús, su Dios, por cuya Gloria se inmolan”. Y agrega: “Con la oración y con toda clase de actividades ustedes están al lado del sacerdote. El Espíritu propio de esta Congregación es, pues, un espíritu Sacerdotal”.
Desde luego, el Padre Carboni se inspira en las santas mujeres que seguían a Nuestro Señor en la vida pública y que le siguieron hasta el Calvario, como también en aquellas de quienes habla el apóstol San Pablo, que lo ayudaban en sus trabajos con tanto celo. Nos pide contemplar a la Santísima Virgen en la Consagración total de sí misma, como servidora del Señor, a la persona y obra de su Hijo, Cristo Sacerdote. Fue en la Parroquia San Lorenzo de Buenos Aires donde se nucleó el primer grupo de mujeres. Allí se une al grupo la joven Lucía Gil Elizalde, quien persevera y va plasmando la idea originaria del P. Carboni. La fecha fundacional, el 13 de octubre de 1933.

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