Opinión

La amarga lección de Papandreu

La dura negociación de la UE sobre un nuevo plan de rescate para Grecia y la fallida propuesta del primer ministro griego Giorgios Papandreu de someter este rescate a un referendo popular en su país, son factores que confirman las sospechas sobre la falta de consenso democrático en Europa y los riesgos que corre su incierto proceso de integración.
La amarga lección de Papandreu
La dura negociación de la UE sobre un nuevo plan de rescate para Grecia y la fallida propuesta del primer ministro griego Giorgios Papandreu de someter este rescate a un referendo popular en su país, son factores que confirman las sospechas sobre la falta de consenso democrático en Europa y los riesgos que corre su incierto proceso de integración.
A finales de octubre, la canciller alemana Ángela Merkel y el presidente francés Nicolás Sarkozy anunciaron a bombo y platillo la aprobación de un nuevo plan de rescate financiero para una economía griega en bancarrota. El objetivo final era obviamente salvar la solidez del Euro, en un momento en que los mercados financieros especulan con la eventual debilidad de la moneda única europea.
A comienzos de noviembre, Papandreu dio un giro tan audaz como arriesgado que terminó costándole su gobierno. Anunció la celebración de un referendo popular sobre esta ayuda europea, una decisión que disgustó enormemente al eje Merkel-Sarkozy y a Bruselas. Las inmediatas presiones franco-alemanas hacia Papandreu llevaron a que éste anunciara abruptamente que finalmente no se celebraría el referendo, mientras la oposición griega movía sus hilos para presentar un gobierno de unidad nacional sin Papandreu, con elecciones anticipadas para febrero de 2012. Incluso, días antes, el propio Papandreu destituyó al alto mando militar griego ante los rumores de golpe.
La rocambolesca ‘telenovela’ Merkel-Sarkozy-Papandreu deja diversas lecturas abiertas: primero, que el eje Berlín-París se impone como el incontestable poder hegemónico en la UE, sin aparentes fisuras y sin disposición a compartir esta condición con ningún otro miembro de la UE. En un momento de crisis económica y presiones hacia el Euro, ni Merkel ni Sarkozy están dispuestos a aceptar disensiones ni grietas en la UE.
Segundo, Papandreu lanzó un desafío que terminó agrietando a su gobierno. La propuesta del referendo en Grecia suponía una lectura política en clave interna para Papandreu, porque probablemente los griegos votarían en contra de un rescate financiero que prácticamente hipoteca a su economía.
Por tanto, la UE dominada por Merkel y Sarkozy no iba a permitir una grieta insalvable en un país en bancarrota que, eventualmente, terminaría saliendo del Euro, complicando la viabilidad de la moneda única y posiblemente, ampliando la crisis griega hacia Italia y España, dos economías en apuros. Por ahora, Roma ya aceptó la intermediación de la UE y el FMI en su nuevo programa de ajuste económico.
La lección Papandreu probablemente servirá de ejemplo aleccionador para el resto de países de una UE, confirmando con ello el escaso consenso democrático en Bruselas. Mientras, Merkel y Sarkozy intentan monopolizar su poder en una UE cada vez más a la deriva, cuyo proceso de integración muestra su cara más incierta y confusa.

La amarga lección de Papandreu