LOS FAMILIARES ESPERAN QUE LOS RAPTORES, QUE AÚN NO HAN DADO SEÑALES, LES PIDAN UN SUSTANCIOSO RESCATE

Secuestrados en Venezuela un hijo y un nieto de un empresario gallego de Boborás

Francisco Antonio Lorenzo de la Torre, de 37 años, y su sobrino José Luis Lorenzo Abate, de 30, fueron secuestrados el pasado 6 de marzo en la fábrica de plásticos que el empresario ourensano José Andrés Lorenzo –padre y abuelo, respectivamente, de las víctimas– posee en la localidad venezolana de San Cristóbal, en el estado de Táchira. Cinco hombres se llevaron a punta de pistola a los dos rehenes, ambos ingenieros.
Secuestrados en Venezuela un hijo y un nieto de un empresario gallego de Boborás
Francisco Antonio Lorenzo, de 37 años, y José Luis Lorenzo, de 30, son descendientes de un emigrante gallego .
Francisco Antonio Lorenzo, de 37 años, y José Luis Lorenzo, de 30, son descendientes de un emigrante gallego .

Francisco Antonio Lorenzo de la Torre, de 37 años, y su sobrino José Luis Lorenzo Abate, de 30, fueron secuestrados el pasado 6 de marzo en la fábrica de plásticos que el empresario ourensano José Andrés Lorenzo –padre y abuelo, respectivamente, de las víctimas– posee en la localidad venezolana de San Cristóbal, en el estado de Táchira. Cinco hombres se llevaron a punta de pistola a los dos rehenes, ambos ingenieros. Sus familiares, la mayoría, residentes en Miami, todavía no han recibido noticias de los secuestradores, aunque confían en que llamarán para pedir un rescate.

 

Más de una semana después del secuestro de Francisco Antonio Lorenzo y de José Luis Lorenzo sus familiares todavía no habían recibido noticia alguna de sus secuestradores para empezar a negociar el rescate. “Sabemos que el secuestro es por dinero y que tarde o temprano tendrán que llamar para pedir el rescate”, aseguraba la pasada semana un integrante del clan familiar.
El miércoles de la pasada semana, Ana López, madre de José Luis Lorenzo y cuñada de Francisco Antonio Lorenzo, acompañada por la mujer de éste, rompía su silencio para pedir a los secuestradores que no hagan daño a los secuestrados. “Hijos, les estamos pidiendo mucho a Dios y a la Virgen Santísima, que los protejan y ayuden. Todo va a salir bien. Nosotros estamos bien”, aseguraba Ana López, quien, en declaraciones recogidas por ‘Faro de Vigo’, dijo desconocer los motivos por los que se llevó a cabo el secuestro. “No sé por qué harán esto, pero les perdono de todo corazón y les pido que no les hagan daño”, añadió en tono de súplica.
La mujer se puso a disposición de los raptores para poner fin a la situación cuanto antes y, en ese sentido, añadió: “Estamos esperando la llamada de ustedes y serán atendidos”.
Por su parte, Adriana Rivero, esposa de Francisco Antonio, recordó a los captores que “también son padres de familia, con esposas e hijos, y saben por lo que nosotros estamos pasando”.
Ambos secuestrados estaban en la lista de posibles objetivos de las bandas que operan en Venezuela y el pasado 6 de marzo se consumaron las sospechas.
Los testigos aseguraron que los dos ingenieros fueron raptados a punta de pistola por cinco hombres armados cuando se disponían a abrir la fábrica de plásticos que la familia posee en el Pasaje de San Gabriel, en la zona industrial de Paramillo (San Cristóbal), donde su padre y abuelo, respectivamente, se instaló, después de abandonar Galicia, en 1950.
José Andrés Lorenzo, natural de Boborás (Ourense), emigró a Venezuela y en el país bolivariano se casó con una vecina de Marín con la que tuvo siete hijos. Durante estos años en la emigración, crearon importantes empresas que abarcan sectores que van de la industria a la hostelería.
El secuestro tuvo lugar sobre las 7 de la mañana del pasado viernes 6 de marzo. José Luis, que fue el primero en llegar, observó una furgoneta azul a la puerta de la fábrica. Uno de los dirigentes de seguridad le informó de que el automóvil llevaba aparcado un rato y que no parecía que hubiera nadie en su interior. Minutos después, llegó su tío, Francisco Antonio, momento que los secuestradores aprovecharon para intimidar a los ingenieros y, tras introducirlos en el interior de la furgoneta, huyeron del lugar.
Los asaltantes se desplegaron con rapidez y actuaron en pocos minutos antes de escapar del lugar de los hechos, según los testigos, que se encargaron de alertar a los servicios de emergencia de Táchira. Efectivos policiales localizaron minutos después el vehículo que había sido abandonado en la carretera entre la zona industrial y el sector de La Machirí, pero en su interior no se encontraron huellas.


Camioneta robada
La caminoneta había sido robada un día antes del secuestro en la estación de pasajeros de La Concordia, según el comisario Ramón Maldonado, jefe de la Policía Científica de la División Antiextorsión.
Desde que se tuvo noticias del secuestro, helicópteros del Ejército venezolano y agentes de la División de Antiextorsión rastrean la selva fronteriza con Colombia en busca de los dos empresarios.
La delicuencia que amenaza a los empresarios en Venezuela llevó al patriarca de la familia a plantear a sus siete hijos el traslado a Miami. De hecho, allí construyó hace años un chalé para cada hijo, con el fin de que pudieran vivir alejados de las amenazas de los secuestradores. Sin embargo, José Andrés Lorenzo no logró convencer a sus vástagos de que abandonaran Venezuela, pese al peligro que corrían, puesto que desde hacía diez años estaban en el punto de mira de las bandas de delincuencia organizada que operan en el país bolivariano.