MARÍA DEL CARMEN GÓMEZ, SECRETARIA DE LA SOCIEDAD DE BENEFICENCIA ROSALÍA DE CASTRO DE SãO PAULO
“Pagamos para que nuestros mayores reciban una atención médica digna”
María del Carmen González del Valle es la secretaria de la Sociedad de Beneficencia Rosalía de Castro, fundada en 1981 por un grupo de gallegos residentes en São Paulo (Brasil) para ayudar a los compatriotas que, escapando de la posguerra española, llegaban al país.
María del Carmen González del Valle es la secretaria de la Sociedad de Beneficencia Rosalía de Castro, fundada en 1981 por un grupo de gallegos residentes en São Paulo (Brasil) para ayudar a los compatriotas que, escapando de la posguerra española, llegaban al país. “En esos tiempos muchos gallegos llegaban a Brasil sin documentos, sin dinero y con muchas dificultades”, explica María del Carmen. “Con el tiempo –continua– el número de gallegos necesitados fue creciendo y también fue creciendo la asociación”.
La Sociedad Rosalía de Castro es una asociación de beneficencia dedicada a ayudar a personas de la tercera edad sin recursos. Dado que en Brasil la asistencia sanitaria es deficitaria, la sociedad ofrece planes de salud particular. “Pagamos para que nuestros mayores reciban una atención médica y hospitalaria digna”, señaló María del Carmen. Estas ayudas, sin embargo, están destinadas sólo a los gallegos mayores “en situación de necesidad” y para constatar esta situación la asociación cuenta con asistentes sociales que verifican el cumplimiento de los requisitos para recibir la ayuda.
En materia de mujeres, la Sociedad llevó una serie de propuestas al pleno del IX Consello de Comunidades Galegas, que tuvo lugar el pasado mes de diciembre en la ciudad de Montevideo. En este sentido, la dirigente lamentó que los cursos que ofrece la Xunta de Galicia a las mujeres estén orientados al cuidado de enfermos. “Esto no es justo porque la mujer tiene derecho, independientemente de su edad, a aprender cuestiones vinculadas, por ejemplo, con las nuevas tecnologías. Sino sale de cuidar a los hijos y a los nietos y va a cuidar enfermos”, consideró María del Carmen, y agregó que “esa no es una práctica que le permita evolucionar a la mujer. “Creo que las mujeres tienen necesidad de trabajar con informática, de abrir horizontes, y con esto se le podría igualar un poco más no solamente a los hombres sino también a los jóvenes y abrir su cabeza.
Por otra parte, la secretaria de la Sociedad señaló que el aprendizaje de la lengua es uno de los obstáculos que dificulta la integración de los más jóvenes. “La lengua, para quien vive en Brasil –dijo–, es un freno y los cursos son carísimos por eso nosotros tendríamos que ser el nexo que posibilitara esa capacitación”.
La Sociedad Rosalía de Castro es una asociación de beneficencia dedicada a ayudar a personas de la tercera edad sin recursos. Dado que en Brasil la asistencia sanitaria es deficitaria, la sociedad ofrece planes de salud particular. “Pagamos para que nuestros mayores reciban una atención médica y hospitalaria digna”, señaló María del Carmen. Estas ayudas, sin embargo, están destinadas sólo a los gallegos mayores “en situación de necesidad” y para constatar esta situación la asociación cuenta con asistentes sociales que verifican el cumplimiento de los requisitos para recibir la ayuda.
En materia de mujeres, la Sociedad llevó una serie de propuestas al pleno del IX Consello de Comunidades Galegas, que tuvo lugar el pasado mes de diciembre en la ciudad de Montevideo. En este sentido, la dirigente lamentó que los cursos que ofrece la Xunta de Galicia a las mujeres estén orientados al cuidado de enfermos. “Esto no es justo porque la mujer tiene derecho, independientemente de su edad, a aprender cuestiones vinculadas, por ejemplo, con las nuevas tecnologías. Sino sale de cuidar a los hijos y a los nietos y va a cuidar enfermos”, consideró María del Carmen, y agregó que “esa no es una práctica que le permita evolucionar a la mujer. “Creo que las mujeres tienen necesidad de trabajar con informática, de abrir horizontes, y con esto se le podría igualar un poco más no solamente a los hombres sino también a los jóvenes y abrir su cabeza.
Por otra parte, la secretaria de la Sociedad señaló que el aprendizaje de la lengua es uno de los obstáculos que dificulta la integración de los más jóvenes. “La lengua, para quien vive en Brasil –dijo–, es un freno y los cursos son carísimos por eso nosotros tendríamos que ser el nexo que posibilitara esa capacitación”.