Núñez Feijóo exigirá a Zapatero las mismas garantías democráticas para los emigrantes
El nuevo presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, renovó en la primera sesión del debate de investidura el compromiso del nuevo Gobierno autonómico con los gallegos del exterior tanto en el ámbito económico como institucional. Así, destacó que trabajará para que los costes de la atención a la emigración gallega se tengan en cuenta en la financiación autonómica, de forma que sus necesidades puedan ser mejor atendidas, y para que se “garanticen la transparencia y el respeto a la voluntad democrática de los emigrantes”. También, destacó su interés en que se reconozcan sus derechos sociales y sanitarios.
“Seguiremos exigiendo que los gallegos del exterior voten en las mismas condiciones y con las mismas garantías democráticas que los que vivimos aquí”. Así de contundente se mostró el líder del PPdeG y nuevo presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, en la primera sesión del debate de investidura que se celebró el pasado martes, día 14, en el Parlamento de Galicia.
Por ello, Feijóo anunció que “una de las primeras demandas” que le planteará al jefe del Ejecutivo central, José Luis Rodríguez Zapatero, en su primer encuentro será la “urgente implantación” del voto en urna o telemático para los emigrantes españoles inscritos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA).
El presidente del Gobierno gallego también prometió reconocer a los emigrantes los mismos derechos sociales y sanitarios que a los residentes en Galicia, ampliar la red educativa gallega en el exterior e impulsar medidas para facilitar el retorno de quienes lo soliciten.
En un discurso, de casi dos horas de duración, el presidente electo expresó la declaración de intenciones de los populares gallegos que no han llegado al Gobierno gallego, según dijo, “a restaurar el pasado, ni a derribar lo que hicieron bien” sus antecesores, sino que aspiran a representar a una “Galicia nueva”, sin “rencores ni dogmas”. Así pues, se comprometió a crear un Gobierno “fuerte, austero y cohesionado en torno a un único liderato” capaz de hacer frente a la crisis económica, tema en el que se centrará el nuevo Ejecutivo autonómico.
Tanto es así, que la economía fue el eje central sobre el que giró la intervención de Feijóo, quien dibujó una situación especialmente dura, por lo que se comprometió a llevar a cabo numerosas medidas económicas y, especialmente, un “plan de choque” que supondrá ajustar el presupuesto de la Comunidad gallega en vigor para adaptarlo a las nuevas previsiones de crecimiento. Además, manifestó que para superar este momento “crítico” empeñará todo su esfuerzo con el fin de lograr posibles acuerdos, y recalcó que pretende que su Gobierno esté “en permanente coalición con los ciudadanos de Galicia”.
“Tenemos por delante –dijo– la más dura crisis económica que se recuerda en la historia de la Autonomía: una crisis que golpea con fuerza a todos los sectores productivos y que tiene su resultado más específico y cruel en un desempleo que no para de crecer”.
Para hacer frente a esta situación y que Galicia salga “con impulso”, Feijóo propuso a la Cámara la aprobación de un Plan estratégico para la economía gallega en la legislatura, basado en incrementar la competitividad, en apostar por las infraestructuras de transporte, en la ordenación del territorio, en el desarrollo de políticas sectoriales específicas y de reformas en el sector público autonómico. Además, abogó por reformar la Ley de Cajas de Ahorro para reforzar su “independencia y su profesionalidad”.
Feijóo también indicó a la Cámara que su Gobierno trabajará para que términos como “sectarismo, partidismo, enchufismo y caciquismo” sólo sirvan para referirse al pasado.
En su discurso, también hizo alusión al relevo en el Ministerio de Fomento, que ahora dirige el gallego José Blanco, e insistió en que los populares no serán “cómplices” de atrasos en las infraestructuras gallegas pero sí “leales” en pactar un calendario razonable para su puesta en marcha.
De esta forma, garantizó un Gobierno “dialogante” y “para todos, y no sólo para los que votaron” al PP, y desgranó los compromisos adquiridos durante la campaña electoral y que fueron ratificados en las urnas por la mayoría de los gallegos.
Educación
Con respecto al ámbito de la educación, el nuevo presidente de la Xunta destacó que la calidad docente experimentó en Galicia “un retroceso” en comparación con otras comunidades autónomas, al pasar de ser la tercera autonomía con menos fracaso escolar a situarse en el sexto lugar, y que, en los últimos cuatro años, “se perdieron” más de 13.600 alumnos de Formación Profesional.
Por ello, defendió una reforma del sistema educativo basada en “un Pacto Social por la Educación” que “debería cristalizar” en la aprobación de una ley de educación no universitaria de Galicia, que permita adaptar el sistema a las necesidades de la Comunidad gallega “sin romper con la necesaria homogeneidad del sistema educativo de España”.
De esta forma, declaró que se recuperará la “convivencia” en los centros, la “dignidad” de la profesión docente y la “responsabilidad” de alumnos y familias en la labor educativa. Asimismo, manifestó que durante su presidencia se apostará por potenciar el trilingüismo y evitar “imposiciones”.
Respecto de la educación superior, planteó la necesidad de impulsar la Formación Profesional como “instrumento de acceso al empleo” y abogó por que la Administración y las universidades, junto con las demás fuerzas políticas y los representantes sociales, definan un mapa de nuevas titulaciones que permita una integración “con garantías” en el ámbito europeo.
Sanidad
Tras constatar que la Sanidad pública gallega es “la peor evaluada por sus usuarios” a pesar de la “buena calidad” de sus profesionales y de la “buena situación” de la informatización de los centros sanitarios, Feijóo hizo especial hincapié en su “compromiso con la Sanidad pública”. Así, apostó por dar estabilidad a los profesionales y por garantizar la sostenibilidad financiera del sistema.
Además, prometió una Ley de garantías de prestación y una cartera de servicios del Servizo Galego de Saúde, que establecerán máximos de 45 días de demora para diagnósticos y de 60 días para intervenciones, así como “espera cero” para pacientes con cáncer y otras enfermedades muy graves. También avanzó que se terminarán las obras del nuevo Hospital de Lugo, que se construirá uno en Vigo y que se “intentará” realizar otro en Pontevedra.
Dependencia
Sus promesas en el ámbito de la dependencia le costaron hasta tres interrupciones debido a los aplausos de sus compañeros de filas. Feijóo aseguró que, bajo su mandato, los 16.000 grandes dependientes gallegos cobrarán sus ayudas “antes de terminar el año”; que no gastará “un solo euro” en publicidad, sino que gastará “todo el dinero” en su mejora; que dotará, “por lo menos”, de un centro de día a cada ayuntamiento de más de 1.500 habitantes; y que creará una red de atención especializada de residencias y de centros especializados para enfermos de Alzheimer y para discapacitados psíquicos.
Vivienda y familia
El apoyo a las familias será otra de las prioridades del nuevo Gobierno gallego, para lo que Feijóo anunció la constitución del Consello Galego de Política Familiar y la elaboración de una normativa que trate “de forma integral” las posibilidades de ayuda que, desde la Administración, se pueden dar a las familias gallegas.
A mayores, confesó estar “particularmente comprometido” con alcanzar la “plena” igualdad en materia laboral entre hombres y mujeres y, para conseguirlo, se comprometió a impulsar la “igualdad salarial”, excluyendo de las ayudas públicas a las empresas que discriminen salarialmente a las mujeres.