Núñez Feijóo compondrá un gobierno en el que prime la “inteligencia” y la “preparación”
El presidente electo de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha comenzado a exponer las claves de su gobierno para los próximos cuatro años, en el que prefiere que prime la “inteligencia” y la “preparación” antes que la “ideología”, por lo que no exigirá militancia en el PP a los miembros de su equipo. “Yo no voy a pedir las siglas a quien esté dispuesto a gobernar Galicia”, aclaró, al tiempo que adelantó que el nuevo Ejecutivo estará conformado por 10 consellerías –un 25% menos que en la actualidad– y que no contemplará la paridad. “No sé con qué número de hombres y mujeres vamos a contar, tampoco me importaría hacer un gobierno sólo de mujeres”, aseguró. Plan de austeridad, eliminación de las galescolas y revisión del plan eólico son, entre otros, sus compromisos para la nueva legislatura.
El vencedor de los comicios gallegos compareció el pasado miércoles exultante ante el comité de dirección nacional del PP, que se reunió con carácter extraordinario en Santiago de Compostela. Alberto Núñez Feijóo agradeció el apoyo de su presidente, Mariano Rajoy, y prometió gobernar “para todos” con diálogo y austeridad.
Feijóo está dispuesto a contar con independientes, siempre que tengan “formación” y “determinación para trabajar por los intereses generales de Galicia”, pero recordó que la formación normalmente va aparejada a salarios más altos de los que paga la Administración.
No obstante, el presidente ‘in pectore’ todavía no ha dado pistas sobre la identidad de las personas que conformarán su equipo de gobierno. Sobre la posibilidad de que Rosa Quintana –quien suena como candidata para la Consellería del Mar– sea la elegida, Feijóo se limitó a responder que “es experta en pesca y doctora en Biología”.
Igualmente, dio largas a la hora de aclarar la ubicación de Corina Porro, la número dos de la lista por Pontevedra, sobre la que dio a entender que prefiere que su futuro quede ligado a Vigo. Porro, que ya fue conselleira con Manuel Fraga, ocupó la alcaldía de Vigo en la pasada legislatura, tras las desavenencias entre socialistas y nacionalistas en ese ámbito municipal.
Por otra parte, sobre los polémicos coches o mobiliario oficial que tanta polémica suscitó en el periodo de precampaña y campaña electoral, el ‘popular’ gallego zanjó que el coche oficial será un Citröen C6, y en cuanto al equipamiento de las oficinas, aseguró que “si hay alguna cosa que se pueda devolver” lo hará. “Pero, [en cuanto a] las obras civiles y que están consolidadas, no vamos a empezar a romper lo que se acaba de hacer”, ironizó.
“Lo importante es que el Gobierno que tome posesión en Galicia sea austero y que usted me critique a mí cuando observe que en un comportamiento mío no hay la austeridad a la que yo me comprometí”, resumió. No obstante, el líder del PPdeG y futuro presidente de la Xunta aseguró a este respecto que “se equivocan” quienes creen que su partido aplicará una “política sectaria” en el Gobierno autonómico y, aunque se propuso “corregir” los “errores” del bipartito, también se comprometió a “potenciar” lo que esté “bien hecho”.
“El PP es más un partido de gobierno que de oposición”, reflexionó antes de participar en la reunión de la directiva del PP de Pontevedra, por lo que dio por garantizado que “sabe distinguir” entre los intereses generales y los partidistas. De este modo, el que será presidente de la Xunta en la VIII legislatura descartó “ir en contra de nada” y abogó por “saber administrar” la victoria electoral, “consciente” de que más de 750.000 electores apoyaron el domingo día 1 a PSdeG-PSOE y BNG.
A los que prefirieron otras opciones políticas les lanzó “un mensaje de tranquilidad” ya que su propósito, garantizó, es gobernar “para todos”. Con esta filosofía, se marcó como objetivo incrementar el “caudal de confianza” en los próximos comicios, en primer lugar, los europeos de junio.
Respecto al nuevo modelo de financiación autonómica, Feijóo se mostró “preocupado”, y añadió: “El señor Solbes dijo que no iba a enseñar el modelo de financiación mientras no fuesen las elecciones gallegas, eso es un pésimo indicador”, pronosticó. Además, confió en que los miembros de la Cámara autonómica le ofrezcan su apoyo en la negociación del nuevo modelo, para que la vejez y la dispersión –características propias de Galicia– sean tenidas en cuenta. En este sentido, apostilló que no sería “asumible” unir a la crisis económica otra “de financiación de los servicios públicos”.
Feijóo mantuvo la pasada semana reuniones con su ‘número dos’, Alfonso Rueda, tanto para preparar el traspaso de poderes como para analizar la “estrategia” que debe adoptar el partido para mejorar los resultados en los ayuntamientos donde no ha obtenido un apoyo mayoritario del electorado.
Respecto al ámbito institucional, Feijóo priorizó “acertar” y rechazó ser “sectario” desde la Xunta, a diferencia de consellerías del bipartito, que, según él, “miraban el color político de los ayuntamientos”. Frente a esto, consideró que todos los municipios “son iguales” y, poniendo como ejemplo la comarca de O Salnés, apostó por paliar las “desatenciones continuadas de los últimos años” en algunas localidades.
Los resultados de Pontevedra
La victoria ‘popular’ en las elecciones gallegas del pasado 1 de marzo ha sido “un triunfo claro”, dijo Núñez Feijóo a la hora de valorar los resultados de dichos comicios, y, concretamente, se felicitó por haber “parado” la tendencia a la baja que acumulaba el Partido Popular desde 2003, incluso antes de las elecciones que desbancaron a Fraga de la Xunta.
En esta línea, el presidente electo constató que los ‘populares’ incrementaron el número de votos, sobre todo en el ámbito urbano –siete puntos de media–, aunque también en el rural, donde subió un punto, aproximadamente.
Feijóo hizo especial mención a los “cosechó el partido en la provincia de Pontevedra, sin la que “no se podría alcanzar la mayoría absoluta”, dijo, y añadió, en alusión a los resultados obtenidos en esa provincia: “Se ganó en todos los ayuntamientos menos en dos”.
Aunque admitió que el Partido Popular vive un momento de celebración tras el triundo del 1-M, Núñez Feijóo se limitó este periodo a “unas horas” y se propuso empezar a trabajar “de forma inmediata” porque, a su entender, hay “muchísimas cosas pendientes”.