ENTREVISTA A JOSÉ MANUEL BUDIÑO
“No me considero un embajador de la música de Galicia, ese título me quedaría muy grande”
El gaitero Xosé Manuel Budiño actuó recientemente en la Semana Cultural Gallega y en el Instituto Cervantes de Frankfurt. El gaitero fue el broche de oro para un mojado pero exitoso día y, porteriormente, deleitó, de nuevo, con un concierto en el Instituto Cervantes.
El gaitero Xosé Manuel Budiño actuó recientemente en la Semana Cultural Gallega y en el Instituto Cervantes de Frankfurt. El gaitero fue el broche de oro para un mojado pero exitoso día y, porteriormente, deleitó, de nuevo, con un concierto en el Instituto Cervantes.
El gaitero forma parte de una generación de músicos gallegos que han construido su propio espacio en el ámbito musical fusionando la tradición y el cosmopolitismo. El chef musical es especialista en incorporar colores y sabores de todas aquellas culturas que va conociendo, sin olvidar y volviendo siempre a la tradición.
Pregunta. ¿Cómo se siente actuando fuera de Galicia?
Respuesta. Sinceramente, muy bien. Siempre me han acogido fenomenal en todos los países y culturas que hemos visitado.
P. ¿Cómo es la reacción de los emigrantes gallegos residentes en el exterior ante sus conciertos?
R. Fabulosa, pero debo destacar mi experiencia en Argentina. Allí he podido ver entre el público y apreciar el acercamiento de cuatro generaciones distintas de una misma familia riendo, llorando, bailando y disfrutando con nuestra actuación. Hay una frase de Castelao que dice: ‘Aunque mi obra fuera traducida a todas las lenguas del mundo, nunca dejaría de ser una obra de arte gallega porque está hecha con zumo de tierra y miel de tradición de Galicia’.
P. ¿Cuál considera que es su mejor público?
R. Yo procuro componer lo que me gusta y transmitirlo a todos aquellos que quieran escucharme. Por eso, siempre digo que mi mejor público ha sido el último donde he actuado.
P. En la emigración encontramos a diferentes jóvenes que intentan reflejarse, parecerse o aprender de profesionales como usted, ¿qué mensaje les haría llegar para seguir adelante con esa ilusión?
R. Pues que siguiesen asistiendo y participando en los conciertos.
P. ¿Se considera un embajador musical de Galicia?
R. No, y creo que este título me quedaría muy grande. Me gusta la música y me encanta componer. Procuro ser una esponja y absorber de todas las culturas y lugares donde he estado, pero volver siempre a lo tradicional creando, simplemente, cosas nuevas.
P. ¿Es un músico tradicionalista, cosmopolita o ambas?
R. Ambas, por supuesto. Soy un adicto a la tecnología aunque estoy intentando descolgarme un poco y, al mismo tiempo, muy tradicional. Nunca olvido de donde vengo, lo que soy y lo que conozco.
Sin lugar a dudas, el pedaleo del guitarrista Miguel Seón, los teclados de Nacho Muñoz, el rap y la batería del brasileño Paulo Silva, las imágenes y efectos de Roi Fernández y la inconfundible voz gallega, el enérgico baile y la percusión de Chisco arropados por la sencillez y el ingenio del gaitero Xosé Manuel Budiño y por la facilidad de acercamiento a todos ellos, dejó un grato sabor de boca a la ciudad de Frankfurt y, principalmente a ese público tan entregado.
El gaitero forma parte de una generación de músicos gallegos que han construido su propio espacio en el ámbito musical fusionando la tradición y el cosmopolitismo. El chef musical es especialista en incorporar colores y sabores de todas aquellas culturas que va conociendo, sin olvidar y volviendo siempre a la tradición.
Pregunta. ¿Cómo se siente actuando fuera de Galicia?
Respuesta. Sinceramente, muy bien. Siempre me han acogido fenomenal en todos los países y culturas que hemos visitado.
P. ¿Cómo es la reacción de los emigrantes gallegos residentes en el exterior ante sus conciertos?
R. Fabulosa, pero debo destacar mi experiencia en Argentina. Allí he podido ver entre el público y apreciar el acercamiento de cuatro generaciones distintas de una misma familia riendo, llorando, bailando y disfrutando con nuestra actuación. Hay una frase de Castelao que dice: ‘Aunque mi obra fuera traducida a todas las lenguas del mundo, nunca dejaría de ser una obra de arte gallega porque está hecha con zumo de tierra y miel de tradición de Galicia’.
P. ¿Cuál considera que es su mejor público?
R. Yo procuro componer lo que me gusta y transmitirlo a todos aquellos que quieran escucharme. Por eso, siempre digo que mi mejor público ha sido el último donde he actuado.
P. En la emigración encontramos a diferentes jóvenes que intentan reflejarse, parecerse o aprender de profesionales como usted, ¿qué mensaje les haría llegar para seguir adelante con esa ilusión?
R. Pues que siguiesen asistiendo y participando en los conciertos.
P. ¿Se considera un embajador musical de Galicia?
R. No, y creo que este título me quedaría muy grande. Me gusta la música y me encanta componer. Procuro ser una esponja y absorber de todas las culturas y lugares donde he estado, pero volver siempre a lo tradicional creando, simplemente, cosas nuevas.
P. ¿Es un músico tradicionalista, cosmopolita o ambas?
R. Ambas, por supuesto. Soy un adicto a la tecnología aunque estoy intentando descolgarme un poco y, al mismo tiempo, muy tradicional. Nunca olvido de donde vengo, lo que soy y lo que conozco.
Sin lugar a dudas, el pedaleo del guitarrista Miguel Seón, los teclados de Nacho Muñoz, el rap y la batería del brasileño Paulo Silva, las imágenes y efectos de Roi Fernández y la inconfundible voz gallega, el enérgico baile y la percusión de Chisco arropados por la sencillez y el ingenio del gaitero Xosé Manuel Budiño y por la facilidad de acercamiento a todos ellos, dejó un grato sabor de boca a la ciudad de Frankfurt y, principalmente a ese público tan entregado.