Miguel Barros ahonda en el ideal y la acción política de Ramón Piñeiro

‘Ramón Piñeiro e a revisión do nacionalismo’ es el título del libro de Miguel Barros –ex diputado socialista en el Parlamento gallego y ex edil en el Ayuntamiento de Vigo– que fue presentado recientemente en la Casa de Galicia en Madrid en un acto en el que el autor estuvo arropado por el delegado de la Xunta en la capital de España, José Ramón Ónega; el director general de Editorial Galaxia, Víctor F. Freixanes, y el ministro de Fomento, José Blanco, que lo presidió.
Editado por Galaxia en dos volúmenes, el primero de ellos está dedicado al pensamiento y el otro a la acción política de quien fue una de las figuras fundamentales del galleguismo del siglo XX.
Barros, que se definió como socialista, explicó que Piñeiro entendía por nacionalismo una aspiración de libertad que no es posible sin democracia y que cuestionaba que la existencia de una nación tuviese que ir ligada a la de un Estado que, dijo, “es un ente histórico problemático”, mientras que la nación no es problemática y acoge a un grupo humano con características comunes. “Empleó su vida en que Galicia recuperase la conciencia colectiva como pueblo diferenciado y en que ese pueblo tenga la aspiración de volver a entrar en la historia a través de los valores de su propia cultura. Hizo un discurso constructivo”, explicó.
Blanco, amigo personal del autor, fue quien, según explicó, le sugirió que el libro tenía que ser presentado en Madrid. El ministro destacó que Barros “ha realizado un minucioso trabajo de investigación” y ofrece en el libro “la reflexión necesaria de la trascendencia que Piñeiro tuvo en la pervivencia de la cultura gallega”. Blanco definió a Piñeiro “como hombre de acción pero profundamente reflexivo” y con el que, recordó, el autor compartió escaño en el Parlamento de Galicia. El ministro considera que el libro “se va a convertir en obra de referencia para quien aspire a comprender la identidad colectiva de todo un pueblo”.
El ministro afirmó que el interés que movió a Piñeiro fue el reingreso de Galicia en la historia y superar su aislamiento. También resaltó que “enarboló un galleguismo basado en dos rasgos característicos del pueblo gallego, la cultura y la lengua”. Blanco defendió que la lengua es uno de los rasgos primordiales del pueblo gallego para definirse como tal, “la propiedad común que aglutina nuestra conciencia colectiva”, y valoró que “usar lo que siempre nos ha unido para enfrentarnos es socavar nuestra identidad”.