BALBINA BARREIRA COUSILLAS, EMIGRANTE DE 102 AÑOS RESIDENTE EN MONTEVIDEO

“Elegiré al más buen mozo y le propondré que si me invita a un baile tiene mi voto seguro”

Pregunta. Bueno... doña Balbina... después de tantos años se acuerda en qué barco vino al Uruguay y el día en que llegó. Respuesta. Vine en el ‘Cabo de Buena Esperanza’ y llegué el 28 de noviembre de 1928. P. ¿Cuántos años tenía? R. Acababa de cumplir 22 años.
“Elegiré al más buen mozo y le propondré que si me invita a un baile tiene mi voto seguro”
 Balbina Barreiras, desayunando en su domicilio de Montevideo.
Balbina Barreiras, desayunando en su domicilio de Montevideo.
    Pregunta. Bueno... doña Balbina... después de tantos años se acuerda en qué barco vino al Uruguay y el día en que llegó.
    Respuesta. Vine en el ‘Cabo de Buena Esperanza’ y llegué el 28 de noviembre de 1928.
    P. ¿Cuántos años tenía?  
    R. Acababa de cumplir 22 años.
    P. Veo que tiene usted buena memoria. Qué fue lo que le llevó a embarcarse, si usted tenía trabajo en un bazar y ferretería de Ponteceso.
    R. En aquellos tiempos, España estaba muy mal, o por lo menos en Galicia se vivía muy mal. No ganaba mucho y no tenía posibilidades de conseguir mejor trabajo ya que no sabía leer ni escribir. Mis padres pensaban que no era necesario que las mujeres fueran a la escuela porque “no las llevaba el Rey”. Eso quería decir que no hacían el servicio militar. Mi padre era ‘xornaleiro’, no tenía tierras para cultivar y éramos unos cuantos hermanos. Si yo me venía para América, era una boca menos para comer y además podía ayudarlos desde acá. Como se decía en ese tiempo vine a ‘hacer la América’.
    P. Cuente en los barrios en que vivió y cuándo se casó. ¿Conoció a su esposo en Montevideo o en Galicia?
    R. Aunque era ‘da outra banda’, de los ‘Xulios’ de Tella, lo conocí en Montevideo. Nos casamos el 19 de octubre de 1940 en la Iglesia de los Vascos de la calle Julio Herrera y Obes. Allí también bautizamos a nuestra hija.
    Antes de casarme viví en el Centro (en la calle Colonia y Ejido), luego en el barrio Palermo (en la calle Minas a una cuadra de la Iglesia de San Antonio) y luego otra vez en el Centro (en la calle Julio Herrera y Obes).
    Cuando nos casamos fuimos a vivir a la calle Washington en la Ciudad Vieja porque mi esposo trabajaba en la Aduana. Con los años compramos una casa en el Cerrito de la Victoria y luego la cambiamos por una más chica en Brazo Oriental donde todavía vivo.
    P. ¿Recuerda cuando bajaba a la playa de Rebordelo para buscar berberechos?. Al ver que aquí se come carne de vaca casi todos los días, ¿qué fue lo que pensó?
    R. La verdad es que los berberechos no los comía muy seguido porque no siempre tenía tiempo de ir a buscarlos. La comida más común eran los ‘xurelos’, las ‘papas de millo’, la tortilla de papas y la ‘brona’. A veces carne de cerdo y en ‘antruido’ las ‘filloas’. No recuerdo si en España comí carne alguna vez pero creo que no.
    La verdad, le digo, siempre pensé que acá se comía muy bien. Conocí las milanesas, los churrascos, ¡el asado! Y también las pastas con aquellos sabrosos tucos de carne. Y conocí la polenta que en mi ignorancia llamaba “papas de millo marelo”.
    P. Sabe que hay elecciones en marzo en Galicia. ¿Qué opina sobre su tierra de nacimiento y qué diferencias encuentra con el Uruguay?
    R. No me animo a opinar, hace muchos años que me vine y cuando volví, en el año 63, aquello estaba igual que cuando me fui pero 35 años más viejo. Sé que después del dictador, Galicia ha progresado mucho. Estoy al tanto de las mejoras porque Raquelita me lee las noticias en la computadora porque yo ahora veo bien las letras grandes ¿me entendés, mijo?
    P. Supongo que no me dirá a quién le gustaría votar porque es usted muy pícara pero habrá algún candidato que le llame la atención.
    R. Mirá, mijito, a mis años ya vi muchas cosas y también muchos políticos malandras, entonces ¡qué querés que te diga! No me voy a leer los programas ¿me entendés? Entonces elegiré al más buen mozo y le propondré que si me invita a un baile tiene mi voto seguro.
    P. ¿Y quién le parece el más guapo?
    R. Mirá... soy vieja pero todavía no chocheo. Me quedo con Anxo Quintana, sin dudarlo, porque además de la percha parece buena gente. A lo mejor cuando venga por acá nos bailamos un tanguito porque yo ya no estoy para muiñeiras. Además donde se ponga un buen agarradito que se quiten los saltitos.
    P. Supongo que Quintana no sabrá bailar el tango.
    R. No te preocupés, mijo, que yo lo llevo. Si es inteligente dejará que sea una mujer la que lo guíe. Si me contrata de asesora lo hago presidente de la Xunta pero se tiene que apurar a contratarme porque estoy jugando los descuentos. Voy camino de los 103 años y son muchas velitas ¿no te parece?
    Bueno, ahora hablando en serio te digo que por las referencias que tengo de mi gente allá en Coruña, Quintana es el mejor. Espero que los gallegos de allá y de América se dejen de pavadas y no voten a esos que estaban con ese mal gallego que fue Franco que jamás se acordó de su tierra, todo lo contrario.