SE INAUGURÓ EN LA CASA DE GALICIA Y HA SIDO ORGANIZADA EN COLABORACIÓN CON LA EMBAJADA DE ALEMANIA

El artista alemán Detlef Kappeler expone la muestra ‘Costa da Morte’ en Madrid

| 8 de mayo de 2013, 16:35
El delegadode la Xunta en Madrid, el pintor y el embajador de Alemania, ante uno de los cuadros.

Detlef Kappeler, artista y catedrático alemán residente en Galicia, inauguró este lunes en la Delegación de la Xunta en Madrid/Casa de Galicia su exposición de pintura ‘Costa da Morte’, organizada con la colaboración de la Embajada de Alemania en España, que podrá verse hasta el próximo día 31. En el acto intervinieron, además del pintor, el embajador de la República Federal de Alemania, Reinhard Silberberg; el doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid y profesor en la Universidad de Vigo Antón Castro; y el delegado de la Xunta en Madrid, José Ramón Ónega.

Silberberg destacó la vinculación de Kappeler con Galicia, pues vive y trabaja desde hace años en Muxía, y el hecho de que esta presentación en Madrid de las obras que ha creado  en la Costa da Morte se haya producido en colaboración entre la Embajada alemana y  la Delegación de la Xunta, una “colaboración armoniosa y constructiva” que, resaltó, “es otro excelente ejemplo de la intensidad y diversidad en la colaboración cultural entre Galicia y la República Federal de Alemania”.

Observó asimismo que “las pinturas de Kappeler están llenas de movimiento, son imprevisibles y dramáticas, como el Atlántico y el paisaje de Galicia. Expresan la búsqueda y la inquietud de un artista que se inmiscuye y que entiende el arte como un acompañante crítico”. También apreció que tienen mucho que ver con la biografía del pintor, que incluye la vivencia de la Segunda Guerra Mundial en su infancia.

El delegado de la Xunta dio la bienvenida a los numerosos invitados que se reunieron en la Casa con motivo de la inauguración de la exposición y se refirió a Kappeler como un creador de belleza que ha hallado inspiración en Galicia y en el Atlántico. Destacó también la percepción de que para este autor el arte es un arma para interpretar el mundo y transmitir una vinculación con la naturaleza.

Según Castro, Kappeler ha asumido desde hace unos años “la conciencia mítica de uno de los Finisterres atlánticos más ligados al germanismo romántico, Muxía, un territorio cultural de viejos marinos, en la Costa da Morte, en el que ha diluido, en términos pictóricos, una tradición que casa a Hölderlin, Rosalía y al Lorca del Romancero y Poeta en New York. A todos los ha hecho carne de pintura en gestos críticos”.

Recordó que Kappeler tiene un amplio pasado artístico, de más de cincuenta años en los que ha pasado por diversos estilos. “Cada cuadro puede ser un grito simbólico emitido desde la atalaya que le permite su conocimiento de la condición humana, para hacernos partícipe de su teatro del mundo, a través de los problemas que él percibe como sensaciones contradictorias de la vida. Éste es su espacio conceptual y el territorio del cuadro es una radiografía que oculta sentimientos y gritos, que revela la naturaleza y funde el drama y la solución de éste, pero lanza miles de preguntas para comprometerse con sus semejantes”, valora, afirmando que “Kappeler recupera el significado de la pintura desde posiciones abstractas, desde la poética del gesto y de la acción, desde la corporalidad que centra el empeño del arte entre la vida que le ha tocado vivir y quiere interpretar, y el lenguaje que ha ideado para narrarlo. Y así lo percibimos en sus últimas obras, soflamas y poemas incendiarios de una fuerte gestualidad lírica”. 

Kappeler prefirió que fuesen sus pinturas las que hablasen por él. “Vivo con mis contradicciones, conmigo, con la naturaleza y con los seres humanos”, manifestó no obstante, valorando que, “con fantasía, se puede ver todo en el Atlántico” y que falta amistad por parte de los seres humanos con la naturaleza.

“En la exposición ‘Costa da Morte’ presento obras nuevas, creadas en Galicia. Son mi forma de interpretación de los acontecimientos actuales: reflexiones, la penetración de la realidad para pintar la vida en sus contradicciones, encontrándome de esta manera en una constante búsqueda”, reflexiona el artista, para quien sus cuadros “son composiciones abiertas, a veces concretas, a veces más abstractas”.

Kappeler vivió la Segunda Guerra Mundial siendo niño en Polonia y dice que los recuerdos de aquella época influyen en sus obras hasta el día de hoy y están presentes en muchas de ellas. En su camino como artista ha realizado exposiciones y proyectos en diferentes países como Alemania, España, Polonia, Francia, entre otros sitios. Paralelamente a su carrera como artista plástico ha desarrollado una extensa labor como catedrático con los estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Hannover. En la actualidad trabaja en sus talleres en Alemania y Costa da Morte.

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