EL PRESIDENTE ELECTO REITERÓ LA IDONEIDAD DE ABORDARLO CUANTO ANTES POR LA SITUACIÓN DE “DIFICULTAD ECONÓMICA”
La Consellería de Presidencia cree “improcedente” la “presión” de Feijóo para la cesión del poder
El presidente electo, Alberto Núñez Feijóo, y el secretario general del PPdeG, Alfonso Rueda, reiteraron la pasada semana al Ejecutivo en funciones la idoneidad de abordar cuanto antes el traspaso de poderes.
El presidente electo, Alberto Núñez Feijóo, y el secretario general del PPdeG, Alfonso Rueda, reiteraron la pasada semana al Ejecutivo en funciones la idoneidad de abordar cuanto antes el traspaso de poderes. “El objetivo no es gobernar antes de que los tiempos lo permitan formalmente sino poder empezar a hacerlo nada más tomar posesión”, expuso Rueda, mientras Feijóo compartió esta petición dada la actual situación de “extraordinaria dificultad económica”. En base a este razonamiento, consideró que “lo oportuno” sería iniciar las conversaciones entre “la Administración antigua y la nueva” para negociar la transferencia.
Núñez Feijóo puso sus teléfonos “a disposición” de los actuales dirigentes de la Xunta “de día y de noche” para que se agilice el traspaso de poderes. Sin embargo, la Consellería de Presidencia en funciones tachó de “improcedente” la “presión y el desasosiego” del PPdeG por el traspaso de poderes y recordó al líder de este partido y próximo presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, que “ni siquiera se ha constituido el Parlamento”.
Por eso, “no procede ningún traspaso previo a la constitución del Parlamento, por lo que estamos en el tiempo de un gobierno en funciones, que debe adoptar las medidas y decisiones propias de un Ejecutivo en esa circunstancia”, señala el departamento que dirige José Luis Méndez Romeu. Desde Presidencia le recuerdan que “no son ni buenos ni procedentes” la presión y el desasosiego que guían sus actuaciones una vez que ha reaparecido tras sus “merecidos días de asueto”, así como tampoco lo es su “apuesta por la sospecha permanente”, en relación a las declaraciones del presidente ‘in pectore’, quien acusa al Gobierno en funciones de seguir visitando y adjudicando obras durante este periodo intermedio.
“Su capacidad para gobernar tendrá que demostrarla cuando le toque formar Gobierno”, indican desde el departamento autonómico, desde donde se señala, además, que esa capacidad “no va a depender para nada” de la actuación del actual Ejecutivo en funciones, que “cumple escrupulosamente” con la normativa en vigor.
También apunta que en Euskadi, en donde también hubo elecciones el 1-M, el Parlamento autonómico se constituirá el 3 de abril, dos días después que el gallego y, “con toda probabilidad, el nuevo Gobierno vasco tomará posesión más tarde que el futuro Ejecutivo gallego”.
Mientras tanto, Feijóo continúa estudiando la configuración del futuro Ejecutivo bajo la filosofía de la “austeridad” y, así, volvió a comprometer “un gobierno más pequeño, pero coordinado”. No obstante, rechazó concretar qué departamentos va a eliminar para dar cumplimiento a su promesa electoral de reducir a diez el número de consellerías y, al contrario, prefirió esperar a la constitución del Parlamento y al posterior debate de investidura.
El presidente electo avanzó que solicitará el respaldo de la Cámara para convertirse en presidente de la Xunta con dos “circunstancias irrenunciables”: por un lado, cumplir los compromisos del programa con el que el PPdeG concurrió a las elecciones y, por otro, “gobernar para todos”.
Núñez Feijóo puso sus teléfonos “a disposición” de los actuales dirigentes de la Xunta “de día y de noche” para que se agilice el traspaso de poderes. Sin embargo, la Consellería de Presidencia en funciones tachó de “improcedente” la “presión y el desasosiego” del PPdeG por el traspaso de poderes y recordó al líder de este partido y próximo presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, que “ni siquiera se ha constituido el Parlamento”.
Por eso, “no procede ningún traspaso previo a la constitución del Parlamento, por lo que estamos en el tiempo de un gobierno en funciones, que debe adoptar las medidas y decisiones propias de un Ejecutivo en esa circunstancia”, señala el departamento que dirige José Luis Méndez Romeu. Desde Presidencia le recuerdan que “no son ni buenos ni procedentes” la presión y el desasosiego que guían sus actuaciones una vez que ha reaparecido tras sus “merecidos días de asueto”, así como tampoco lo es su “apuesta por la sospecha permanente”, en relación a las declaraciones del presidente ‘in pectore’, quien acusa al Gobierno en funciones de seguir visitando y adjudicando obras durante este periodo intermedio.
“Su capacidad para gobernar tendrá que demostrarla cuando le toque formar Gobierno”, indican desde el departamento autonómico, desde donde se señala, además, que esa capacidad “no va a depender para nada” de la actuación del actual Ejecutivo en funciones, que “cumple escrupulosamente” con la normativa en vigor.
También apunta que en Euskadi, en donde también hubo elecciones el 1-M, el Parlamento autonómico se constituirá el 3 de abril, dos días después que el gallego y, “con toda probabilidad, el nuevo Gobierno vasco tomará posesión más tarde que el futuro Ejecutivo gallego”.
Mientras tanto, Feijóo continúa estudiando la configuración del futuro Ejecutivo bajo la filosofía de la “austeridad” y, así, volvió a comprometer “un gobierno más pequeño, pero coordinado”. No obstante, rechazó concretar qué departamentos va a eliminar para dar cumplimiento a su promesa electoral de reducir a diez el número de consellerías y, al contrario, prefirió esperar a la constitución del Parlamento y al posterior debate de investidura.
El presidente electo avanzó que solicitará el respaldo de la Cámara para convertirse en presidente de la Xunta con dos “circunstancias irrenunciables”: por un lado, cumplir los compromisos del programa con el que el PPdeG concurrió a las elecciones y, por otro, “gobernar para todos”.